«Es intolerable que se le diga a una chica que no puede jugar»

Los niños disfrutan con un rondo con su ídolo de Real Sociedad./J.M. López
Los niños disfrutan con un rondo con su ídolo de Real Sociedad. / J.M. López

Todo empezó cuando un compañero de June comentó que las niñas no podían practicar fútbol. Su profesora les puso vídeos de equipos femeninos: «Alucinaron»

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO

Fue en clase de Miren Isasa, profesora de infantil en La Salle, cuando June Benedicto exteriorizó por primera vez su frustración, después de que varios niños le dijeran que las chicas no podían jugar a fútbol. «No lo dicen con mala intención, pero a esas edades te das cuenta de que van cogiendo ciertos roles», explica la docente del centro donostiarra que pasó a la acción.

Sucedió unos minutos antes de que sonara el timbre para salir al recreo, por lo que Isasa, –quien confiesa que «esa frase no la puedo tolerar»–, encendió la pantalla de televisión del aula y les mostró a sus alumnos de 5 años varios vídeos de distintas disciplinas deportivas –«para que no solo se centren en el fútbol», apunta– en los que las protagonistas son mujeres que compiten en la élite.

Nada más darle al 'play' y que los pequeños vieran a jugadoras con una técnica envidiable, regateando o encestando tras una jugada digna de sus referentes masculinos, sus caras lo decían todo.

«Estaban alucinados», confiesa la profesora, al tiempo que añade que entra dentro de la normalidad, teniendo en cuenta que «en su corta vida solo saben lo que ven y si lo único que han visto por todas partes es a hombres jugar a fútbol, seguramente muchos ni se planteen con esa edad que hay mujeres que también juegan al mismo nivel». Por eso es «tan importante», agrega, que en los centros educativos y, sobre todo, a esas edades, se trate de «frenar esa mirada». «Si la sociedad no transmite a las mujeres que somos capaces de jugar bien al fútbol, como es este caso, no dejan de ser limitaciones que las propias niñas se autoimponen».

En los diez años que lleva ejerciendo de profesora admite que se han dado pasos y que se aprecian cambios en el comportamiento de los alumnos, aunque sutiles. Un ejemplo son los libros de texto en los que hace una década era más habitual que aparecieran dibujos de mujeres realizando las tareas del hogar. «Ahora hay más opciones». No obstante, no es menos cierto que «se siguen reproduciendo los mismos errores». Y continuando con el ejemplo futbolero, hace referencia a que en el patio hay una realidad que coincide en la práctica totalidad de los centros: «Cuando salen al recreo, el 80% de los que están jugando con el balón son chicos».

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