El inicio de las obras del nudo de Bergara es inminente tras la firma del contrato

El tramo Arrasate-Elorrio-Bergara tendrá 5,1 kilómetros, costará 158 millones y su finalización se prevé para el último trimestre de 2021

G. L. SAN SEBASTIÁN.

El primer tramo del llamado nudo ferroviario de Bergara, el corazón del futuro trazado del Tren de Alta Velocidad, comenzará a construirse en los próximos días después de que la entidad pública Adif y la UTE adjudicataria del proyecto hayan formalizado un contrato que asciende a 158 millones de euros. El Boletín Oficial del Estado publicó ayer que el contrato se firmó el 27 de junio después de que el consejo de administración de Adif adjudicara los trabajos el 24 de mayo. Finalizada la fase administrativa de entrega de avales y documentos legales preceptivos, el sello definitivo del contrato da paso a que las máquinas entren a trabajar sobre el terreno de manera inminente.

La actuación corresponde al tramo del enlace Arrasate-Elorrio-Bergara, el llamado sector 1 de la línea de alta velocidad que unirá Vitoria, Bilbao y Donostia. Si se cumple el plazo previsto, esta infraestructura empezará a tomar forma este mismo verano y sus 5,1 kilómetros deberían estar culminados en el último trimestre de 2021.

El sector 1 del nudo discurrirá en su totalidad por Bergara, en el límite con Bizkaia. Según lo previsto por Adif, requerirá la construcción de tres túneles -Udalaitz este (2,3 kilómetros), Udalaitz oeste (2,3) y Kortazar (1,6)- y dos viaductos: Arantostei (20 metros) y la galería artificial de Angiozar (200 metros).

La UTE encargada de la construcción está formada por las empresas OHL S.A. (40%), Geotúnel S.L. (30%), Construcciones Sobrino S.A. (20%) y Agrupación Guinovart Obras y Servicios Hispania S.A. (10%). El importe de adjudicación asciende a 134 millones, aunque el valor estimado del contrato llega a 158.940.448,11 euros.

Fin a la incertidumbre

El inicio de las obras supondrá poner fin a la incertidumbre que ha rodeado al nudo de Bergara durante los últimos años. El eje de la Y vasca, el que debe vertebrar la nueva conexión ferroviaria entre las tres capitales, fue dividido en cinco subtramos para facilitar los trabajos. Fueron adjudicados progresivamente entre 2014 y 2015, pero las obras nunca llegaron a arrancar.

La necesidad era tal en plena crisis que las constructoras licitaron a precios tan bajos que al recibir la adjudicación no les salían las cuentas. Se plantaron y reclamaron a Fomento una inyección económica que el Estado negó en reiteradas ocasiones.

Tras el tira y afloja, la parálisis del nudo de Bergara se prolongó hasta junio de 2016, cuando el Gobierno central decidió rescindir los contratos por la «inacción» de las adjudicatarias. Apremiado por el tiempo -Fomento y el Gobierno Vasco se han marcado el objetivo de inaugurar el trazado del TAV en 2023-, el ministerio «reestructuró» una obra cuyo coste total cifró en 537 millones de euros. La dividió solo en tres tramos cuya licitación arrancó el pasado octubre con el enlace adjudicado en mayo y que ha asistido hace dos semanas a la formalización del contrato. Finalizada la fase administrativa, se espera que las obras no tarden en arrancar.

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