Un cable en mal estado del local de jóvenes provocó el incendio de Intxaurrondo

El fuego subió por la fachada hasta el segundo piso. / ARIZMENDI
El fuego subió por la fachada hasta el segundo piso. / ARIZMENDI

El inmueble fue desalojado a las cuatro y media de la madrugada, en cuanto los vecinos se percataron del fuego

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA

Un incendio que se originó de manera fortuita causó ayer de madrugada importantes desperfectos en un local de jóvenes, así como en dos viviendas del barrio donostiarra de Intxaurrondo Zaharra. El inmueble, que consta de cuatro alturas, tuvo que ser desalojado. El fuego pudo originarse por un cable en mal estado del local de jóvenes.

El suceso se originó pasadas las cuatro y media de la madrugada, en un bajo situado en el número 29 de la calle Los Luises. En los últimos cerca de veinte años ha sido utilizado como lugar de reunión y ocio de jóvenes, si bien anteriormente albergó una mercería. Fuentes de la Unidad de Investigación de Incendios de la Guardia Municipal pudieron determinar que el siniestro comenzó de manera fortuita y que fue consecuencia de la existencia de un cable en mal estado.

El incendio fue detectado por los vecinos de la primera planta, un matrimonio y sus tres hijos. «Hemos escuchado unos ruidos. Al principio he pensado que había alguien que pretendía entrar en casa y que estaba intentando levantar la persiana. Me he puesto en pie y he ido a ver qué sucedía, pero no hemos tardado en percibir el olor a quemado, y seguido hemos visto cómo subía el humo desde el local de abajo», explicó Pablo Durán.

El matrimonio cogió a sus tres hijos y abandonó la casa de forma apresurada, no sin antes alertar al resto de vecinos. «A mí me ha despertado precisamente mi vecina Karmele. Ha tocado la puerta y me ha dicho que había un incendio. Al final, todos hemos abandonado el edificio», señaló Josefa, que reside en el segundo piso. En pocos minutos las llamas se extendieron por el local en el que comenzó el fuego y no tardaron en propagarse a través de la fachada a la primera planta. «Las llamaradas eran espectaculares. Además, se escuchaban varias explosiones y cómo reventaban los cristales de las ventanas», explican.

«Han sido momentos duros, de mucho desasosiego. Los niños estaban asustados y nerviosos»

Al lugar acudieron efectivos del parque de Bomberos de Donostia que tras una ardua tarea lograron contener la propagación del fuego a otros inmuebles y posteriormente consiguieron sofocar las llamas.

Todos en la calle

Durante el tiempo que duraron las labores de apagado del fuego, los vecinos siguieron las evoluciones de los bomberos desde el exterior. «Imagínate; todos en la calle, con las llamas que subían por la fachada. Han sido momentos duros, de mucho desasosiego. Los niños estaban asustados y nerviosos. Qué te voy a decir...», relató Pablo Durán.

Sobre las siete de la mañana, las tareas de extinción habían finalizado, si bien todavía quedaban cometidos por realizar como la extracción del humo de las viviendas y el examen de la estructura del edificio por si pudiera estar afectado por las elevadas temperaturas.

El siniestro calcinó el espacio que utilizaban los jóvenes y causó desperfectos cuantiosos en la primera planta, sobre todo en la parte del balcón. «Por fuera parece que los daños son muy importantes y aun cuando lo son, las dependencias del interior no se han visto tan afectadas por el fuego. El cerramiento de la doble ventana ha protegido», explicó su propietario.

El suceso produjo asimismo desperfectos en la segunda planta, «en el baño, una habitación y también en el balcón», señaló Josefa, la propietaria del inmueble. Los vecinos del piso más afectado no podrán regresar a casa durante algún tiempo. De momento, la familia tiene previsto residir en casa de allegados cercanos.

Vecinos consultados indicaron que el local donde comenzó el fuego llevaba «muchos años ocupado por jóvenes, por lo menos unos 18 años. No siempre han sido los mismos chicos. Lo tenían alquilado y no hemos tenido nunca ningún problema con ellos, ni de ruidos ni de jaleo ni nada. Hombre, cuando hay algún partido de fútbol igual se escuchan alguna voces más altas que otras, pero eso es todo», señaló una vecina.

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