Un hospital para las especies marinas

El Aquarium donostiarra recupera especies que sufren lesiones, sobre todo las tortugas de mar

En el oceanario se pueden ver dos «tiburones toro», 'Txuri' y 'Contxita', los ejemplares estrella del Aquarium. /Arizmendi
En el oceanario se pueden ver dos «tiburones toro», 'Txuri' y 'Contxita', los ejemplares estrella del Aquarium. / Arizmendi
MIKEL ARANZABE

En el mundo marino, como en el terrestre, ocurren accidentes, lesiones o enfermedades. También hay lugares donde esos 'pacientes' pueden recuperarse y volver a surcar los fondos oceánicos libremente. Uno de esos 'hospitales' para los «habitantes del mar» es el Aquarium, donde además de contemplar y descubrir las decenas de especies que habitan en sus oceanarios, en la trastienda del museo se llevan a cabo trabajos de «recuperación y conservación» de los animales, entre ellos, tortugas de mar como 'Donosti' que volvió a su hábitat después de un ingreso para tratar una grave herida en una aleta.

La doctora en biología, Amalia Martínez de Murguía es la encargada de atender ese servicio médico veterinario. «Tenemos un programa específico de recuperación y conservación de las tortugas marinas»,afirma. También trabajan con otras muchas especies como las estrellas de mar que han llegado a sus manos y otras que se encuentran amenazadas.

La tortuga 'Donosti' llegó sin una aleta y fue devuelta al mar con una prótesis creada con impresora 3D

«Especies como las tortugas suelen llegar en malas condiciones desde el Golfo de Bizkaia», con «cuadros de infección pulmonar, deshidratación o lipotimias» por culpa de «las bajas temperaturas del agua» y de la falta de defensas que padecen como consecuencia de ese hábitat, explica la bióloga. En esos casos, continúa Martínez de Murguía, la labor de los responsables del Aquarium es «ir a buscar los ejemplares» que sufren daños, «rescatarlos, recuperarlos y curarlos para devolverlos al mar cuando estén en buenas condiciones».

Durante este proceso, «una de las claves para que todo transcurra bien y se logre el objetivo de devolver a los animales a su hábitat natural, es la alimentación y las condiciones físicas de su estancia» en las instalaciones donostiarras. Martínez de Murguía explica que estas especies en tratamiento «pasan solo el tiempo necesario en el oceanario», el imprescindible para que «cuando recuperen sus condiciones óptimas para sobrevivir por sí solas vuelvan al mar».

Recuperación de 'Donosti'

Dentro del programa de recuperación de tortugas, el pasado mes de junio, el Aquarium finalizó con éxito el largo tratamiento médico de 'Donosti', como bautizaron a un ejemplar que llegó con una extremidad necrosada. «Lo devolvimos al mar en la playa de La Concha de Oropesa, en Castellón, después de un proceso de recuperación que empezó en abril de 2014, en colaboración con Fauna Silvestre de Gorliz, y la ARCA del Mar del Oceanogràfic, de Valencia», explica la responsable del programa en el oceanario donostiarra.

En junio, nacieron cuatro crías de tiburón que permanecen en un tanque antes de pasar al oceanario

La 'paciente', de la especie 'Care-tta caretta', llegó hasta el Aquarium después de ser arrastrada en una red de pesca hasta Bermeo. Allí fue descubierta, y el Servicio de Guardacostas de la localidad la dejó en manos del centro de recuperación de Fauna Silvestre de Gorliz, para empezar con el proceso para tratarla. Cuando llegó, explica Martínez de Murguía, pesaba 2.045 gramos y «presentaba una herida necrosada en la aleta delantera izquierda, como consecuencia del arrastre de la red de pesca» durante millas.

Como primera medida, los responsables del centro vizcaíno decidieron amputar la aleta, que era irrecuperable, y mantener a la tortuga en un entorno controlado para que pudiera mejorar su estado.

En diciembre de ese año, se procedió a su traslado al Aquarium de Donostia, donde continuaron con el proceso de recuperación, para que el animal cogiera fuerzas y mientras tanto, pudiera nadar en el oceanario y que además los visitantes que se acercan a diario hasta las instalaciones pudieran ver a 'Donosti' y comprobar cómo se iba recuperando.

En el Aquarium ya había ganado más de un kilo, y pesaba 3.851,5 gramos. Fue entonces, cuando el departamento de Biología decidió que lo mejor para que siguiera mejorando era «implantarle una prótesis elaborada por una impresora 3D, en sustitución de la aleta».

Durante los dos años que pasó la tortuga en el oceanario, más de «600.000 visitantes» pudieron asistir a la adaptación de la tortuga a este medio, y durante esa estancia tan prolongada fue bautizada «de forma cariñosa» por los propios ciudadanos con el nombre de 'Donosti'.

Finalmente, tras un largo proceso de cuidado y con una alimentación adaptada a sus necesidades, la tortuga llegó a los 11 kilos, momento en el que el Aquarium consideró que había que devolverla al mar. Lo hicieron de acuerdo con el centro de recuperación de Gorliz, y se hizo en el Mediterráneo, en la provincia de Castellón.

La despedida se produjo el pasado 20 de junio, cuando 'Donosti', desde la playa de La Concha –no la de San Sebastián sino la de Oropesa del Mar–, volvió a la libertad recuperada de su lesión.

«La historia de este animal», herido al quedar atrapado por una red de arrastre, «es un ejemplo de las amenazas a las que están sometidas estas especies como consecuencia de la actividad humana», advierten desde el Aquarium.

Nacimientos

Además, el Aquarium está de enhorabuena y acaba de ampliar la familia con cuatro nuevas crías de tiburón. Son, como las denominan, las «nuevas joyas» del oceanario. La doctora en Biología, Amalia Martínez de Murguia, destaca el nacimiento de estos ejemplares porque «es la muestra de que hay reproducción de una especie, que sale adelante», y que evidencia «las buenas condiciones del centro para el bienestar de los animales que se encuentran en él».

Ahora mismo, las crías están en un tanque aislado y se espera que dentro de unos meses puedan dar el salto al gran oceanario, para vivir junto a 'Txuri' y 'Contxita' –los dos tiburones que acaparan las miradas de los visitantes– y las demás especies. El único problema, como explica Martínez de Murguía, es que «puede llegar un momento donde tengamos una población de tiburones demasiado alta», y tengamos la necesidad de realizar «intercambios con otros acuarios».

Las crías pertenecen a la especie Mustelus Mustelus, que son tiburones de la «familia triakide». Su hábitat natural es el océano Atlántico, pueden alcanzar los dos metros de longitud, y tienen una esperanza de vida de hasta 24 años. Su alimentación se basa en crustáceos, cefalópodos y peces óseos.

Actividades para el verano

Además del servicio médico y biológico, el Aquarium ofrece en verano múltiples actividades lúdicas y formativas para conocer las profundidades del mundo marino y sus habitantes. Por un lado, tienen un espacio preparado para explicar el trabajo que realizan en el oceanario, y para descubrir qué especies habitan las costas más cercanas. Se puede visualizar «el mundo microscópico» a través de lentes, y observar especies minúsculas que no se pueden apreciar a simple vista, como las artemias que cultivan para alimentar las medusas y corales, erizos de mar o pólipos de medusas que se mueven por el habitáculo.

En el mismo espacio, también hay un espacio para que los niños hagan manualidades como pintar peces que ven durante su visita, y otro para personas mayores, con un par de asientos, para que puedan tomar un «descanso» con vistas al fondo marino donostiarra.

El Aquarium organiza actividades formativas y lúdicas, y esta Semana Grande, un ciclo de cine

Los lunes y viernes se ofrece la oportunidad de adentrarse en las zonas no expuestas del Aquarium, y conocer los entresijos del trabajo diario. Los miércoles, hay charlas monográficas sobre tiburones en el auditorio, donde se pueden aprender por ejemplo las partes de su anatomía. Los martes y jueves, mientras los vistantes observan cómo se da de comer a los tiburones, los trabajadores explican «qué comen o cómo les cuidamos».

También hay dos exposiciones abiertas. En la primera, Mikel Aranburu presenta 'Mar de Metal', su «particular mundo marino» con una serie de obras «con metal reciclado y donde los peces son los protagonistas indiscutibles». «Pretende remover y animar a los ciudadanos para que preserven el ecosistema».

Además, Javier Vives, en su exposición 'Aurelia Aurita inmortal', cuenta una historia «desde el año 2046, en un futuro hipotético en el que los avances de la biotecnología han permitido desarrollar una especie transhumana, cuya vida se podría prolongar indefinidamente». Y estos días, con motivo de la Semana Grande, de lunes a jueves, se celebra la semana de cine, con documentales y películas del mundo marino.

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