'El hijo de Catalina' que llevó la música a las personas mayores

Olano y Peña con familiares de Soroa. A la derecha, la guitarra que siempre le acompañaba. / LOBO ALTUNA
Olano y Peña con familiares de Soroa. A la derecha, la guitarra que siempre le acompañaba. / LOBO ALTUNA

Familiares de José María Soroa recogieron ayer el Premio Voluntariado 2018 concedido a título póstumo al donostiarra

A. L. SAN SEBASTIÁN.

Se presentaba como 'el hijo de Catalina' y dedicó miles de horas con su guitarra a animar y llenar de música «y buen humor» las residencias de mayores de Gipuzkoa. El donostiarra José María Soroa, ya fallecido, se convirtió en un baluarte contra la soledad de las personas mayores, una dedicación que le ha valido a título póstumo el Premio Voluntariado 2018, concedido por la Diputación foral. Ayer, familiares de Soroa recogieron de manos del diputado general, Markel Olano, el reconocimiento. Y en la entrega volvieron a ensalzarse sus cualidades humanas. «Promulgaba valores como la convivencia, la empatía y cercanía entre el voluntariado y el asociacionismo, precisamente lo que queremos promover a través de este premio, ayudando a crear así una Gipuzkoa aún más solidaria», remarcó ayer Olano ante 180 invitados que llenaron el Salón del Trono del Palacio foral.

La candidatura de Soroa fue presentada por la asociación Afagi, de familiares, amigos y personas con alzhéimer de Gipuzkoa, y aprobada por unanimidad por el jurado integrado por representantes del tejido asociativo del territorio. Del donostiarra destacaron su vocación de ayuda a las personas mayores. En 2004 entró a formar parte del ejército de voluntarios de Nagusilan, «y desde entonces llenó todos los lugares y a las personas que lo conocieron durante esos quince años hasta que el año pasado, por desgracia, nos dejara a los 85 años, con hermosas palabras y mejores recuerdos y enseñanzas».

Como voluntario, el donostiarra ofreció 1.351 conciertos musicales tanto en residencias de mayores y centros de día de todo Gipuzkoa, como en los centros Garagune de la Fundación Goyeneche, con el objetivo, entre otros, de «llenar las inevitables soledades de las personas que allí se encuentran». Con su guitarra 'Ruiseñor' siempre a su lado, y su actitud y buen humor, tan carismáticos en él, «conseguía acompañar, entretener y alegrar a nuestros mayores con canciones en euskera, castellano y hasta en ruso, y aquellos chistes que contaba».

El jurado destacó que Soroa «estuvo comprometido desde el primer día hasta el último con la asociación. Se pueden contar con los dedos de una mano los conciertos que tuvo que suspender o a los que tuvo que renunciar a última hora durante todos estos años; era solidario con aquellas personas que más lo necesitaban; siempre con una palabra dulce y cercana, siempre con un chiste en la boca para alegrarlas aún más; generoso, muy generoso»

La diputada Maite Peña también ensalzó la figura del donostiarra. En sus palabras, este premio al voluntariado resulta «de gran ayuda» para dar «mayor visibilidad» a su perfil y experiencia y, al mismo tiempo, concienciar sobre «la importancia y el beneficio del voluntariado». En el territorio, 4.500 asociaciones trabajan en el ámbito del voluntariado.

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