Hallan el cadáver del vecino de Beasain desaparecido en Salamanca

El cuerpo sin vida del vecino de beasain ha sido hallado sobre las 13:00 horas. /SILVIA G. ROJO
El cuerpo sin vida del vecino de beasain ha sido hallado sobre las 13:00 horas. / SILVIA G. ROJO

El cuerpo fue hallado a 40 metros de profundidad, después de diez días de búsqueda, a distancia del lugar donde cayó en presencia de su hijo

SILVIA S. ROJO

21 buzos, 30 inmersiones y nueve días de búsqueda han sido necesarios para localizar a Mikel M. M., el vecino de Beasain que el pasado 12 de julio se tiró a las aguas del río Águeda, en la provincia de Salamanca, y cuyo cadáver fue localizado este sábado. El hombre estaba en compañía de su hijo de diez años cuando saltó desde un puente de 28 metros. Ambos viajaban desde Beasain a la localidad cacereña de San Martín de Trevejo donde residen los padres del fallecido e hicieron una parada en la comarca de Ciudad Rodrigo, entre las localidades de El Bodón y Robleda. El menor grabó un vídeo en el que se aprecia cómo padre e hijo realizan la cuenta atrás antes de lanzarse.

La falta de resultados empezaba a frustrar las esperanzas de los equipos de búsqueda y a la familia del vecino de Beasain, que ha estado apoyada por psicólogos de Emergencias de Castilla y León.

Eran las 12.40 horas del sábado cuando los buzos detectaron el cuerpo del desaparecido a una profundidad de entre 36 y 40 metros, a unos 25 metros de donde cayó en dirección contraria a la Presa de Irueña. Las tareas de búsqueda resultaron complejas. «Con el robot teníamos dificultad por la maleza, las rocas y los troncos con los que chocaba y al final a esa profundidad teníamos que exponernos los buceadores, había que hacerlo manualmente», confirmó el sargento José Luis Ferrández Martínez, jefe accidental de los GEAS de Valladolid. El sistema utilizado por el operativo ha consistido en lanzar unas boyas que cuentan con un cabo y un fondeo y unirlas entre sí con una cuerda que tiene plomos dentro, lo que permite a los especialistas ir haciendo el recorrido con una mano sujetos a la cuerda y con la otra palpando. «La visibilidad era nula e íbamos palpando, por eso el rescate se ha ralentizado mucho, porque teníamos que ir metro a metro». Por otra parte, «el agua está muy fría en el fondo, a unos 10 grados, y esto ralentiza la descomposición del cadáver y a esa profundidad en la que estaba nunca hubiera salido».

La situación ya era límite. «Íbamos a abandonar», confirma, en una época del año en la que los recursos humanos están mermados por las vacaciones. «El lunes teníamos pensado llamar para el miércoles dejar la búsqueda y ya territorialmente, que el grupo de Valladolid hubiera ido viniendo y en vez de hacer las prácticas en Ponferrada o en Ávila hacerlas aquí y bucear uno o dos días cada semana, pero ya más despacio».

El sargento incluye el factor suerte en el desenlace: «Hemos tenido suerte pero también esta especialidad lleva treinta años y contamos con la experiencia adquirida por compañeros. Es suerte buscada».

Una caída fatal

Por este pantano de Irueña han pasado buzos de Valladolid, Madrid, Cuenca y Logroño. Precisamente ayer trascendió que uno de los buzos tuvo problemas y «tuvo que dejar de bucear debido a la profundidad y el tiempo que estábamos echando en el fondo».

El visionado del vídeo grabado por el hijo de la víctima ayudó para iniciar la búsqueda en una zona concreta, pero finalmente no fue ahí donde se acabó encontrando el cuerpo. En función de la dirección del viento que soplaba ese día todo hacía pensar que el cuerpo podría haberse desplazado hacia la presa pero fue esa idea de seguir en lo más profundo la que les llevó en la dirección contraria y a dar con el cuerpo.

Vecino de Beasain

El fallecido residía en Beasain y pasaba temporadas en San Martín de Trevejo (Cáceres), donde residían sus padres y a donde se dirigía en el momento en que tuvo lugar el suceso.

«Era un chico conocido en el pueblo, súper deportista y al que le gustaban los deportes de aventura», comentaba una de las vecinas. «Venían ahora de vacaciones, no habían llegado todavía al pueblo y le ha dicho al niño: mira, me voy a tirar y me grabas, cuando salga me tiras las zapatillas. Cuando vio que no salía, ya se puso en la carretera para pedir ayuda», explicaba otra de las vecinas de localidad.

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