«Como a todos, lo que menos me gusta es madrugar»

Trabajadores con discapacidad intelectual y los empresarios que les han contratado comparten la experiencia de trabajar juntos

Trabajadores con discapacidad, empresarios y coordinadores de 'Pauso Berriak' explicaron la experiencia de trabajar juntos. /ARIZMENDI
Trabajadores con discapacidad, empresarios y coordinadores de 'Pauso Berriak' explicaron la experiencia de trabajar juntos. / ARIZMENDI
ENAR DERQUI

En cuanto abren los kioskos, Juanpe Vizarro comienza su jornada laboral. Lo primero que tiene que hacer es ir a comprar el periódico para llevarlo al restaurante donde trabaja. Este irundarra de 47 años tiene discapacidad intelectual, pero gracias a Pauso Berriak ha conseguido trabajar en el restaurante de uno de los chefs más reconocidos de Gipuzkoa, el de Iñigo Lavado. «Llevo todas las cuentas de los productos, y eso es muy importante», asegura reivindicando su labor.

Los participantes en esta iniciativa organizaron este jueves una jornada para compartir su experiencia y animar a otras empresas locales a sumarse a este proyecto de integración social. En la ponencia participaron tres empresarios que contaron de primera mano qué les reporta tener a una persona con discapacidad trabajando junto a ellos. Comenzó hablando Gabriel Sola, gerente del Grupo Delta. En su empresa, llevan quince años integrando a personas con discapacidad en la plantilla. «Cuando no están se les echa en falta. No es caridad, ellos tienen su trabajo y es necesario», aseguró el gerente, recalcando la capacidad de trabajo de estos empleados.

«Todos tenemos dificultades, y solo porque a unos se les note más, no debemos excluirlos» Iñigo Lavado, Cocinero

Tras la charla de Sola salió a la palestra Haritz Mendizabal, director delegado de Gipuzkoa de Giroa-Viloa. Mendizabal no pudo evitar alabar a Ane Bastiarrak. «Solo puedo decir cosas buenas. Ane siempre está dispuesta a trabajar. Cuando acaba con lo que tenía que hacer, viene y nos pide más trabajo», destacó el responsable de la empresa.

Antes de trabajar en Giroa-Viloa, Ane había estado en otras dos empresas pero parece que al fin ha encontrado su sitio. «Me gusta mi trabajo, aunque lo de madrugar no lo llevo bien», dijo la joven, que no pudo evitar emocionarse tras las declaraciones de Mendizabal: «Es lo más bonito que han dicho de mí nunca», aseveró.

«No es caridad, ellos tienen su trabajo y son necesarios» Gabriel Sola, Gerente del grupo Delta

Juanpe lleva trabajando con Lavado desde hace cinco años. El irundarra es un empleado ejemplar. Trabaja por las mañanas en el restaurante y a las tardes se va al taller donde moldea diferentes piezas de coches o ascensores.

«Juanpe es igual de importante que yo. Cada uno tiene su trabajo, pero ambos somos imprescindibles y cuando no está se nota», aseguró el chef, dando un abrazo a su empleado. El cocinero fue el último en hablar y dejó claro «que la integración de estas personas es esencial» y que él lucha, aseguró, por su aceptación en todos los ámbitos a toda costa. «Todos tenemos dificultades, y solo porque a unos se les note a primera vista, no debemos excluirlos», aseguró Lavado.

«Cuando Ane acaba con lo que tiene que hacer, viene y nos pide más trabajo» Haritz Mendizabal, Director delegado de Gipuzkoa de Giroa-Viloa

«Es un trabajador muy eficaz y siempre se acuerda de todo», contó el chef alabando a su ayudante de camarero.

Un final buenísimo

Para terminar la jornada, Lavado necesitó dos ayudantes para preparar un plato de lo más complejo. Marta y Martín, ambos con síndrome de Down, salieron a 'rescatarle' para demostrar que ellos también pueden ser unos chefs fantásticos. «Veréis cómo esto va a estar para dárselo de comer a toda la familia», aseguró Martín.

«Estaba bastante nerviosa pero todo ha salido muy bien», contaba Marta ya con alivio, después de demostrar a todo el público presente que había sido capaz de culminar con éxito el plato.

¿Qué es Pauso Berriak?

La iniciativa impulsada por Atzegi y Gureak, Pauso Berriak, pretende favorecer el desarrollo y crecimiento de personas con discapacidad en un entorno laboral ordinario. Luisma Moreno, técnico de apoyo de la organización, explica que «se intentan hacer trajes a medida para personas con discapacidad intelectual». La idea principal, añade, es intentar conocer a cada persona de tal forma que se les pueda situar en el entorno más adecuado, y de esa manera, visibilizar su capacidad de trabajo.

El programa intenta encontrar una oferta laboral para que personas con algún grado de discapacidad puedan ejercer su derecho al trabajo, esencial como para cualquier otro. «Les enriquece como personas, se sienten mejor con ellos mismos y eso es muy importante», indica Moreno. Durante los primeros meses no comienzan solos. Pauso Berriak les acompaña en todo momento durante la etapa de aprendizaje, mediante una persona de apoyo. Poco a poco esas personas van desapareciendo para que los trabajadores gocen de autonomía plena, que es la finalidad del proyecto. Esta iniciativa se puso en marcha en 2010 y desde entonces han participado en ella 246 personas, de las cuales 112 continúan en las empresas tras el periodo de prácticas.

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