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Guillermo Dorronsoro: «Imagino Gipuzkoa como un polo avanzado de conocimiento y solidaridad»

Guillermo Dorronsoro, en Donostia./USOZ
Guillermo Dorronsoro, en Donostia. / USOZ
El decano de Deusto Business School destaca que «el futuro del territorio depende de que sepamos abordar con éxito la transformación digital»
IÑIGO BELASTEGUI

–¿Qué quería ser de mayor?

–De joven leía mucho, y con cada libro descubría nuevos personajes a los que me quería parecer. Lo único constante en todos los sueños era que quería estar siempre aquí, en este País. Siempre he sentido esa conexión muy dentro.

–Hoy, ¿qué le preocupa del futuro?

–No veo el futuro con preocupación. Hay que estar atento, vigilante, y eso se hace mejor desde una actitud positiva, desde la sonrisa. Los cabizbajos solo ven el suelo. Será diferente, pero depende solo de nosotros que sea mejor.

–¿Cómo cree que evolucionará el ámbito de la empresa? ¿Y el de la formación?

–Quiero pensar que seremos capaces de construir un mundo menos desigual, más inclusivo, en el que todas las personas puedan tener oportunidades. Las empresas y las instituciones educativas serán piezas claves para ello.

–¿Cómo se ve dentro de 10 años?

–Trabajando desde la iniciativa privada por sacar adelante proyectos de futuro para este País, colaborando con las instituciones y transmitiendo las pocas cosas que he ido aprendiendo en el aula.

–¿Y cómo se imagina Gipuzkoa en ese plazo de tiempo?

–Como un polo avanzado del conocimiento y la prosperidad y, al mismo tiempo, con personas comprometidas en construir empresas y territorios equilibrados, en los que nadie quede atrás. Una Gipuzkoa próspera y solidaria.

–¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?

–Dos cosas, igualmente importantes: administrar con eficacia los escasos recursos públicos, y liderar el sueño compartido. Lo primero requiere honestidad, compromiso, prudencia…. Lo segundo, liderazgo y trabajar en equipo con el resto de los agentes del territorio.

–«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?

–Para que podamos alcanzar el equilibrio a largo plazo, ahora toca que el péndulo se desplace hacia las mujeres. Lleva demasiado tiempo en el otro extremo. Veo ese futuro con mucha esperanza.

–¿Qué aspectos no deben perderse de vista para asegurar una sociedad de bienestar en el futuro?

–Lo más importante son los valores. Que seamos capaces de alcanzar acuerdos entre diferentes sobre cuál es nuestra identidad y cuál es nuestro relato. Una identidad inclusiva, en la que todos quepamos y un relato que responda a los nuevos retos globales.

–¿Cómo se puede conseguir que las administraciones, las universidades y la empresa privada caminen de la mano en pos del bien común?

–Es importante que las tres entiendan que sus perspectivas son diferentes, complementarias. No se trata de que todas acaben viendo lo mismo, sino de que sean capaces de sumar sus miradas.

–En esa ecuación, ¿qué papel desempeña la I+D?

–Ahora hay retos que nos parecen casi imposibles de resolver: ¿Cómo pagar las pensiones? ¿Cómo sostener el estado del bienestar? La respuesta está en tecnologías que no imaginamos, en modelos económicos y sociales novedosos. Eso es el I+D.

–¿Puede haber evolución sin cambio?

–No, el cambio es inherente a la vida. Me gusta mucho una frase de Arizmendiarrieta, el fundador de Mondragon: «El signo de la vitalidad no es durar, sino renacer y adaptarse».

–¿Tenemos demasiado miedo al fracaso?

–Cuanto más tenemos, más miedo tenemos de perderlo. Por eso es importante tener sueños grandes, porque entonces el afán de conquistar lo mucho que todavía nos falta es más grande que el miedo a perder lo poco que tenemos. Gipuzkoa ha sido siempre una tierra de personas con sueños grandes y no de personas que se llenan la boca de palabras grandes…

–¿Hay demasiado conocimiento teórico y poco práctico entre los docentes universitarios?

–Si la Universidad solo aportase conocimiento práctico, perdería su valor, lo que tiene que aportar a la sociedad. Pero lo contrario también es cierto. Arizmendiarrieta también decía que «las buenas ideas son solo las que se convierten en realidad».

–Hoy algunos títulos o másteres universitarios están en entredicho. Y con ellos, la universidad. ¿Está de acuerdo?

–Desde su inicio, las universidades de la Compañía comparten un lema: «Aquí se entra para aprender, y se sale para servir». En cada uno de nuestros títulos nos esforzamos en preparar adecuadamente las carreras profesionales que podrán desarrollar al acabar. Queremos formar personas al servicio de la sociedad, lideramos los rankings estatales e internacionales en este tema. No es justo meter a todas las universidades en el mismo saco.

–Se incorporará a Ibermática como director de la Zona Norte. ¿Qué importancia tiene de cara al futuro la transformación digital?

–El futuro de Gipuzkoa, de sus empresas y de sus instituciones, depende de que seamos capaces de abordar con éxito la transformación digital. Se dice que con la digitalización se pierden algunos empleos, y es cierto. Pero también es cierto que también se crearán muchos nuevos puestos de trabajo.

Gipuzkoa tiene que estar en las posiciones de cabeza de Europa en este nuevo empleo digital. Por eso es muy estratégico que Ibermática, una de las empresas líderes en el Estado y en Europa en transformación digital, tenga su sede en este territorio.

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