Los guardas forestales replican que no pueden abatir a los perros agresores

La asociación profesional de guardas de monte de Gipuzkoa, ayer durante la rueda de prensa. /DV
La asociación profesional de guardas de monte de Gipuzkoa, ayer durante la rueda de prensa. / DV

El colectivo se defiende de los reproches de los pastores y los sindicatos Ehne y Enba, y subraya que «esto no es el Oeste, no se pueden pegar tiros sin una orden explícita»

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO

Los guardas forestales rompen su silencio. Ha sido después de que el colectivo de pastores y los sindicatos Enba y Ehne criticaran en varias ocasiones su «inacción» frente al ataque de dos perros que ya han acabado con la vida de setenta ovejas en el Valle de Leintz en las últimas semanas.

La asociación profesional de guardas de montes de Gipuzkoa se ha pronunciado este lunes en rueda de prensa para defender su postura, redireccionar las críticas y poner un espejo frente a quienes llevan una semana señalándoles. El portavoz del colectivo, Antxon Gómez, ha reconocido sentirse «dolido». «Esto no es el Oeste, no podemos empezar a tiros, hay que seguir los procedimientos». Y por el momento, ha aseverado no haber recibido ninguna orden de abatir a los dos canes, pese a existir una autorización firmada de su dueño.

No obstante, lo que más molesta a la asociación de guardas es la «paradoja» que se da respecto a un caso «similar» de 2014, pero en el que el colectivo de pastores y los sindicatos adoptaron una postura «totalmente contraria» a la actual.

Hace cuatro años, y después de varias advertencias, el Ayuntamiento de Azkoitia terminó ordenando, a través del ente foral, el sacrificio de aquellas cabras que estuvieran sin identificar y que supusieran un problema para las plantaciones de gran valor ecológico de la zona. En el mes de agosto, siguiendo las órdenes recibidas, abatieron ocho ejemplares y «cuando estábamos poniendo las cabras en disposición para que las aves carroñeras se las pudieran comer, alguien nos empezó a gritar, nos sacó fotografías y las publicó en redes sociales sin nuestro consentimiento», resume Gómez.

Los canes ya han acabado con la vida de 70 ovejas en el Valle de Leintz, en el Alto Urola

Aquello derivó en denuncias por parte de varios pastores, en «mentiras por parte de los sindicatos Enba y Enhe» y en cuatro años de procedimientos judiciales que finalmente han concluido que los guardas «actuamos correctamente». «Resulta paradójico que denuncien nuestra dejadez quienes hace cuatro años nos acusaron de todo lo contrario», reprochan desde la asociación.

En este sentido, Antxon Gómez reitera no haber recibido ninguna orden expresa para ejecutar a los canes agresores, y subraya que si dicha orden se produjera «la pediremos por escrito y que alguien se haga responsable».

Lamentan que hayan tenido que ser los trabajadores los que han recibido «la factura de la inacción, cuando hay que pasársela a las altas jerarquías de la Diputación». No obstante, el portavoz del colectivo ha subrayado que estas cuestiones son competencia de los ayuntamientos en primera instancia y no del ente foral, como se critica. «Otra cosa es que se ayude por tratarse de ayuntamientos con pocos recursos».

Falta de medios

Una vez metidos en harina, los guardas forestales han aprovechado para dejar constancia de la falta de medios técnicos y humanos a la que se exponen a diario.

«Ahora denuncian nuestra dejadez. Hace cuatro años nos llevaron a juicio por lo contrario», dice el portavoz

Gómez hace hincapié en que los ataques de perros ocurren con cierta frecuencia, a lo que además habría que sumar que el uso público del monte es cada vez mayor. «Ha crecido considerablemente el número de personas que cogen setas, se ha disparado el de los ciclistas que van en bici, los que corren por el monte, quienes pasean con los perros sueltos... Todo entra en conflicto con baserritarras, y nuestra función es regular todo eso», indica.

El problema al que se enfrentan es que suman 49 trabajadores para hacerse cargo de todo el territorio guipuzcoano y no dan abasto. «Debemos vigilar esta cuestión y muchas otras: ambientales, de pesca, ríos, zonas naturales, permisos de corta y quema, además del trabajo administrativo», ha lamentado Gómez.