«Gracias por todo el apoyo que me habéis brindado»
Itziar Loinaz. La madre de Julen, el niño de 13 años asesinado por su padre en 2011 en Donostia, se unió ayer a la concentración en el centro donde cursa auxiliar de enfermería
Hay personas que llevan su lucha o sus reivindicaciones de una manera pública para visibilizar su causa, y otras que lo hacen de un modo ... más discreto. Itziar Loinaz es de las segundas. Desde que en 2011 su entonces marido asesinó en Donostia al mayor de los cuatro hijos que tuvieron en común, Julen, que solo tenía 13 años cuando fue apuñalado por su padre porque su esposa le había pedido el divorcio, esta mujer ha peleado en la intimidad por tratar de rehacer su vida y sacar adelante a sus otros tres hijos, con la ayuda de su familia. Nunca ha sido de buscar las cámaras cuando ha participado en alguna manifestación, pero ayer quiso sujetar la pancarta en la concentración por el 25N que realizó el centro Easo Politeknikoa, donde cursa estudios para auxiliar de enfermería.
Porque el hecho de que durante toda la jornada su entrevista en este periódico acaparara la portada de las ediciones escrita y digital, la llevó al primer plano. «Esta vez me veía obligada a estar en la primera línea, porque es impresionante los mensajes que estoy recibiendo, bien directamente o a través de mi familia. Aunque estoy muy removida, me siento muy agradecida por todo el apoyo que me ha brindado la gente».
La presencia de Itziar no pasó desapercibida para algunos de los más de 150 estudiantes que respaldaron la convocatoria vespertina del centro del barrio de Amara –por la mañana hubo otra–, con motivo del Día Mundial contra la Violencia de Género.
«Aunque yo era bastante joven, recordaba el caso de Julen. Pero al ver la entrevista en la web de DV y reconocer a Itziar, me ha impactado. No sabía que estudiaba aquí», relataba una alumna entre un grupo de jóvenes que aseguraban que lo que más les había sorprendido, «más allá de que un padre llegue a matar a su hijo por hacer daño a su mujer, es que Itziar tuviera que asumir las deudas de él porque se declaró insolvente. Las leyes e instituciones no deberían permitirlo».
En esa línea, Itziar insistió en la necesidad de amparar legalmente a víctimas como ella a través de la futura ley contra la violencia vicaria. «Yo eché en falta que alguien me guiara en cómo hacer las cosas y pedir ayuda. Me vi sola», ahondó.
La mujer recibió el cariño del jefe de estudios del turno de tardes de Easo Politeknikoa, Jagoba Lizarraga, que conocía que Itziar cursaba en el centro aunque no fuera algo comentado. «Tampoco lo voy diciendo –señaló ella–, porque intento hacer vida normal. No es fácil, y cuando se acerca el 1 de diciembre –cuando Julen fue asesinado–, me afecta más».
Tras saludar a Itziar, la responsable de Igualdad de género en Easo, Mertxe Uribetxeberria, destacó la importancia de «visibilizar» las violencias de género y vicaria mediante testimonios o actos públicos. El propio centro realiza actividades de sensibilización todos los años, como el visionado ayer de tres cortometrajes sobre la materia o talleres.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión