
Hoy concluye tu prueba gratuita
Navega sin límites con nuestra oferta de lanzamiento durante este fin de semana

¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Si te gusta, on+ es mucho más
¿Quieres seguir navegando sin límites?

OFERTA DE LANZAMIENTO
Suscríbete ahora y disfruta2 MESES GRATIS
Precio de la suscripción 4,95€/mes
-¿Qué quería ser de mayor?
-Siempre tuve claro que quería ser cocinero, fíjate si soy original. Aunque también quise ser bombero, policía o incluso futbolista.
-Y hoy, ¿qué es lo que más le preocupa del futuro?
-La salud, tanto la mía como la de mi gente, y todo lo que ello implica. Algo que también me inquieta es la cantidad de personas mayores que están solas y no tienen quién les acompañe.
- ¿Cómo cree que evolucionará el ámbito de la gastronomía?
-Ojalá tuviera una bola mágica para poder predecir el futuro y responder a esta pregunta. Espero que la evolución sea positiva y que todo vaya a mejor.
-¿Cómo se ve dentro de 10 años?
-Soy de los que no planean las cosas a largo plazo. Vivo el presente porque nunca se sabe lo que puede pasar, la vida es muy impredecible. Lo que tengo claro es que me encantaría seguir dedicándome a lo que me dedico, porque tengo 48 años y siempre he estado entre fogones. Es una profesión que me entretiene mucho y que me permite estar rodeado de gente maravillosa.
-¿Y cómo se imagina Gipuzkoa en ese plazo de tiempo?
-Espero que siga estando verde, luminosa y que siga lloviendo todo lo que llueve. Me la quiero imaginar como cuando la veo desde al aire al coger un avión. Espero también que siga siendo igual de positiva y emprendedora. Somos un pueblo con muchas ganas de vivir y eso no debería de cambiar nunca.
-¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?
-Ahora mismo en Gipuzkoa podemos estar orgullosos del sistema sanitario que tenemos y de cómo se preocupan de nuestra gente mayor, pero actualmente hay muchos abuelos y abuelas que se encuentra solos y no nos lo podemos permitir. Otro gran problema en el que tendrían que intervenir las instituciones es que estamos en un territorio muy aislado y con pocas posibilidades para viajar. Tenemos que hacer muchos esfuerzos para viajar tanto por aire como por mar.
«En Gipuzkoa somos industria. Se hacen cosas increíbles en fábricas perdidas por el monte»
-«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?
-Nada nuevo, me he criado en un entorno muy femenino. Mi mundo siempre ha estado dominado por mujeres y me han transmitido cosas muy positivas. Lo que soy se lo debo a mi madre, a la mujer que nos ha cuidado siempre en casa, a mi tía… Mi pasado ha sido muy femenino, mi presente lo es y mi futuro espero que también lo sea.
-¿Qué aspectos no deben perderse de vista para asegurar una sociedad de bienestar en el futuro? ¿Qué papel debería desempeñar la política en todo ello?
-No hay que perder de vista la educación. Una sociedad educada es una sociedad que se forma en valores. El problema es cuando tienes una sensación de mala educación generalizada y luego te das cuenta de que los recursos se destinan cada vez menos a educar a menores.
-¿Qué opinión le merece el programa de la Diputación Etorkizuna Eraikiz?
-Me siento orgulloso de ser guipuzcoano. Estamos sanitariamente bien asistidos y somos un país con buenos recursos, en ese sentido estoy encantado. Pero he de reconocer que siempre he tenido la sensación de que la Diputación era una especia de caja hermética y cerrada. Es un edificio que no deja de ser un lugar donde están nuestros representantes y deberían de estar a nuestra disposición cuando lo necesitásemos.
-¿Qué peso tiene la gastronomía al proyectar la imagen de Gipuzkoa al mundo?
-Afortunadamente Gipuzkoa es sinónimo de gastronomía y tenemos que estar muy orgullosos de ello. Estamos muy bien situados geográficamente y ese ha sido uno de los motivos por los que hemos sido punta de lanza de una revolución gastronómica que empezó hace muchos años y que aún sigue funcionando a día de hoy. Aunque no podemos olvidarnos que también somos industria y una sociedad muy acostumbrada a resolver problemas mecánicos. Se hacen cosas increíbles en fábricas perdidas por el monte y de eso también tenemos que ser conscientes.
«La soledad de los mayores y el esfuerzo para viajar son nuestros grandes problemas»
-¿Cómo maridamos los avances tecnológicos en la gastronomía?
-Con la misma naturalidad con la que incorporamos esa tecnología a nuestro día a día. Hoy en día puedes hacer de todo desde tu teléfono, desde manejar tu casa o pedir comida, hasta facturar tus billetes. Lo mismo pasa hoy en día con la gastronomía. Aun así, creo que estamos demasiado conectados y yo personalmente cada vez soy más cauto con todo esto. Es una especie de dictadura y muchas veces se tiene la sensación de ver el mundo únicamente a través de la pantalla, y eso es horrible. Cada vez tiendo más a apartar esa mirada fuera de la pantalla e intentar ver el color de las cosas en directo, porque si no estamos todo el rato condicionados por los aparatos. La vida hay que verla en directo.
-¿Las 'guarrindongadas' son innovación?
-Son la mierda en bote de la que uno disfruta con más placer. Es una innovación perfeccionada, algo que el hombre viene haciendo desde que se puso de pie sobre sus dos piernas. Normalmente atacamos el frigorífico a altas horas de la noche y cuando nadie nos ve. Es ahí cuando salen las mejores 'guarrindongadas' y más las disfrutamos.