Gipuzkoa planta cara al plumero de la pampa por su amenaza a la biodiversidad y a la salud
La Diputación trabaja para tratar de erradicar el impacto de una especie invasora con una gran capacidad reproductiva que se concentra entre Usurbil e Irun
Su aspecto resulta atractivo y su potencial como elemento decorativo no tiene discusión. Pero la Cortaderia selloana, más conocida como pampa o plumero, no es ... tan inofensiva como parece. De hecho, encierra riesgos importantes, tanto para la biodiversidad como para la propia salud humana. Por ello, la Diputación Foral de Gipuzkoa trabaja en su control y contención en el marco del proyecto Life Coop Cortaderia junto a otras instituciones que detectan el mismo problema en el arco Atlántico.
La pampa es «la especie más conocida entre las invasoras. La más vistosa y fácil para identificar. El icono entre las invasoras», sostiene Jon Zulaika, responsable de flora protegida de la Diputación. «Su presencia entre nosotros se ha multiplicado por la acción humana: o porque las hemos traído directamente, o porque han llegado hasta aquí como consecuencia indirecta de nuestras acciones». El peligro viene por su enorme carácter invasor. «Puede llegar a desplazar a otras especies o hacerlas desaparecer directamente, es decir, tiene capacidad para transformar totalmente determinados hábitats. Genera, por ejemplo, sombras en entornos que necesitan sol para la supervivencia de otras especies».
El carácter invasor del plumero viene dado por su alta capacidad de adaptación a múltiples ecosistemas, ya que no precisa de grandes exigencias ecológicas, sino que es capaz de sobrevivir en condiciones extremas respecto a otras especies autóctonas. «Aquí, por ejemplo, en un terreno abandonado utilizado como vertedero, no hay tierra como para que crezcan otras especies y mirad cómo sale la cortaderia», explica Zulaika en un solar de la zona alta de Larratxo.
La pampa ha sido una de las primeras especies en implantarse y colonizar medios degradados, como pueden ser terrenos removidos en los que se ha eliminado la cubierta vegetal y el horizonte orgánico superficial, como son, por ejemplo, las canteras, graveras, terrenos industriales, márgenes de carreteras o vías de ferrocarril. «Donde no sale nada más, sale la pampa», clama el técnico foral.
Pero su mayor arma es su capacidad expansiva. «De una pluma grande salen cien mil semillas en esta época. Por tanto, aquí, en este terreno, se pueden difundir mil millones de semillas. Eso habla de su capacidad impresionante de reproducción. Se introduce en suelos que han sufrido transformación y se desplaza a otros. ¿Dónde termina? Normalmente en hábitats marginales desde el punto de vista de la biodiversidad, pero empieza por ahí y no sabes dónde va a terminar».
Fuente de alergias
Pero la Fallopia Japonica, como se le conoce por su nombre oficial a la pampa, no solo resulta peligrosa por su influencia en la extinción de especies locales, sino que puede llegar a tener efectos en la salud de las personas. Se ha constatado un incremento de los casos de alergia respiratoria en época de floración de la planta que podrían ser debidos a esta especie, teniendo en cuenta que su polinización se produce en una época del año de mínimos polínicos de otras gramíneas.
Los casos de alergia saltaban tradicionalmente en primavera, pero en los últimos años, coincidiendo con la expansión de la pampa, también han proliferado después del verano, sobre todo en zonas donde más se concentra esta especie. «Así lo han constatado en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander y se investiga también por estos lares», revela Zulaika, quien añade que «Cantabria es el kilómetro cero del plumero, que se puede observar cada vez en lugares más naturales».
En Gipuzkoa, ha crecido mayormente en suelos afectados por infraestructuras, carreteras, zonas transformadas, áreas industriales, canteras viejas... Se ha adueñado de ese tipo de terrenos y se expande. Por eso, la Diputación trabaja en la limpieza de toda una conurbación que va desde Usurbil hasta Irun, donde se concentra el 80% de la pampa de Gipuzkoa, con ayuda de los ayuntamientos concernidos. «El reto es que no se expandan esos millones de semillas. Cortamos las plumas para que no se propaguen con el viento. Si se quedan en el suelo, es más difícil que se expandan. El objetivo es tener la especie controlada en unos dos años», avanza Zulaika.
Por otra parte, las hojas de Cortaderia selloana cortan la piel, lo cual puede ser relevante especialmente para personal que realiza labores de jardinería o de control y posible erradicación de especies invasoras. «También pueden sufrir cortes las personas que pasen la mano por sus hojas. Están configuradas para que los animales no las coman. De hecho, sabemos que solo las consumen los elefantes, según nos dicen desde el parque de Cabárceno».
Por último, se trata de una especie altamente inflamable. Por su gran tamaño dificulta a veces los accesos en caso de incendios y al tratarse de una especie que no precisa de grandes exigencias ecológicas se corre el riesgo de recolonizar estos espacios con mayor facilidad que otras especies.
Además de realizar acciones directas de limpieza y contención, la Diputación está dotando de formación a los ayuntamientos para poder hacer frente a este tipo de especies y también proporciona información a toda aquella persona que se interese por la temática. Zulaika asegura que «si mantenemos bajo control las zonas grandes, podremos actuar en otros frentes con eficiencia, pero cuantos más ojos tengamos, mejor. Por eso estamos abiertos a lo que nos haga llegar la ciudadanía sobre lo que observa».
En definitiva, Gipuzkoa planta cara a una especie invasora que amenaza la biodiversidad del territorio, incluso la salud de su población.
Llegó en los 50 desde Argentina a los puertos de Santander y Vigo
La historia de la pampa habla de que en los 50, en pleno franquismo, el presidente argentino, Juan Perón, envió a España un millón de toneladas de trigo, que llegaron en barco a Santander y Vigo. «Allí surgieron las primeras pampas», cuenta el técnico foral Jon Zulaika. Era elegante y bonito para adornar, podía salir en casi cualquier sitio y valía para adecentar muchos sitios donde no crece nada. A partir de ahí, se ha extendido a la mitad sur de Europa. Le gusta la humedad, entra en cualquier sitio y tiene capacidad infinita de reproducción. Es especialista en colonizar medios degradados como son canteras, graveras, terrenos industriales, márgenes de carreteras o vías de ferrocarril.
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