Gipuzkoa impone bajar casi a la mitad los gases contaminantes

El transporte es uno de los sectores más contaminantes y donde más hace hincapié la Estrategia de Cambio Climático de Gipuzkoa./ARIZMENDI
El transporte es uno de los sectores más contaminantes y donde más hace hincapié la Estrategia de Cambio Climático de Gipuzkoa. / ARIZMENDI

La Diputación constituye la fundación que gestionará el Instituto contra el Cambio Climático | La estrategia foral de lucha contra el calentamiento global obliga a todos los departamentos a cumplir los indicadores exigidos

Gaizka Lasa
GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

Aparentemente no hay conexión entre la compra del último vehículo híbrido de la Diputación Foral de Gipuzkoa, la rehabilitación del Archivo General situado en Tolosa o la integración de Renfe en el sistema tarifario de Mugi. Sin embargo, son tres ejemplos de acciones que obedecen a criterios medioambientales orientadas a frenar el calentamiento global. Tres píldoras recogidas en la Estrategia Guipuzcoana de Lucha Contra el Cambio Climático, un denso documento lleno de concreciones impulsado por el departamento foral de Medio Ambiente y traducido en el Decreto Foral 18/2018 de 29 de mayo, que vincula la acción de todo el Gobierno foral.

Los impactos de la actividad humana en el ecosistema han pasado de preocupar a ocupar a la Administración, de manera que el logro de la citada Estrategia ha sido «introducir la variable medioambiental en la toma de decisiones de todas las inversiones», resume José Ignacio Asensio (PSE), diputado foral de Medio Ambiente. La Diputación ha aterrizado en Gipuzkoa un problema de dimensión global elaborando un documento que detalla qué es lo que hay que hacer y quién -en referencia a cada departamento foral- lo tiene que hacer.

En este esquema cobra importancia el Instituto contra el Cambio Climático, cuya creación no es solo una acción más de todas las que incluye la Estrategia, sino que pretende ejercer el papel de instigador para que cada uno cumpla con sus obligaciones. Ayer se constituyó el patronato de la fundación que lo gestionará. Estará presidida por el propio diputado foral, con personal de Hacienda y Régimen jurídico en su dirección permanente, lo que denota la transversalidad con la que se pretende trabajar.

El patronato se reunirá por primera vez la semana que viene y en breve empezará a dotar a la fundación de medios humanos y materiales para comenzar a desarrollar su actividad antes de que finalice este año. Lo hará en una sede por determinar hasta que asiente su ubicación definitiva en los altos de Zubieta, concretamente en la parcela de Eskuzaitzeta, junto a la segunda fase del Complejo Medioambiental de Gipuzkoa.

Impactos previstos

Costa
El nivel medio del mar ascenderá en las próximas décadas entre 29 y 49 centímetros. Se estima que un ascenso de 50 centímetros podría causar la desaparición de casi un tercio del área total de las playas de Gipuzkoa.
Precipitaciones.
Se esperan cambios en los patrones de lluvias, menos episodios de precipitación pero de mayor intensidad, seguidos de largos períodos de sequía.

El Instituto tendrá tres áreas. La primera la constituirá un observatorio cuya labor será predecir los efectos del cambio climático en Gipuzkoa y medir asuntos claves como «cuándo tengo que tomar medidas o qué peligros hay para la población», avanzan fuentes del Departamento de Medio Ambiente. Los profesionales que trabajen en este campo tendrán el cometido de «analizar los datos y determinar políticas tanto de mitigación como de adaptación allá donde sean necesarias».

Un segundo departamento se encargará de impulsar la economía circular, dicho de otro modo, «de convertir el problema en oportunidad». Para 2030, Gipuzkoa aspira a que su industria del reciclaje alcance los 1.000 millones de facturación y los 10.000 empleos. El instituto servirá de punto de encuentro y ejercerá un liderazgo ante universidades, centros de investigación, consultores e industrias.

Energía y transporte

La tercera pata del centro estará dedicada a promover la transición energética en Gipuzkoa, y es en este campo donde la Estrategia de lucha contra el cambio climático establece las medidas más exigentes para lograr objetivos tangibles. Marca la exigencia de reducir las emisiones totales de Gases de Efecto Invernadero (GEI) al menos un 40% respeto al año 2005 para 2030. La meta impuesta para veinte años más tarde es la de una reducción del 80%.

El Decreto Foral 18/2018 de 29 de mayo también insta a investigar y tomar todas las medidas posibles para llegar a la completa descarbonización (es decir, «cero emisiones» o «emisiones negativas») de la economía guipuzcoana en el año 2050. Marca el objetivo de alcanzar un consumo de energía renovable del 80% sobre el consumo final en ese año 2050 y el reto intermedio de alcanzar un consumo de energía renovable del 30% en el año 2030.

El desafío está lanzado y es vinculante. La Estrategia obliga al cumplimiento de todos los indicadores a todos los departamentos. Lleva metas específicas por cada línea de actuación, incluso una dotación presupuestaria anual para asegurar el grado de cumplimiento. «Es un tema que no estaba en la agenda hasta ahora pero que será el gran tema del futuro», aseguran fuentes forales.

Los objetivos guardan relación con el diagnóstico elaborado, según el cual aproximadamente dos tercios del total de las emisiones de GEI de Gipuzkoa provienen de los sectores de energía (32,04%) y transporte (30,93%). El sector industrial emitió el 16,06%, el sector terciario el 12,93%, el sector residuos el 4,04% y la agricultura el 3,97%.

Por eso los pliegos de licitación de cualquier obra incluyen medidas ambientales como el uso de materiales reciclables. Por eso toda obra de rehabilitación de edificios requiere principios de eficiencia energética en su climatización, los revestimientos o la sustitución de combustible convencional por combustibles renovables. Por eso se impulsan bidegorris, trenes, la intermodalidad del transporte... Por eso tantas medidas en tantos frentes. Se llama Estrategia Guipuzcoana contra el cambio climático.

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