Gipuzkoa concentra las viviendas de alquiler más caras y de menor superficie

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO

Definitivamente en Gipuzkoa, y en concreto en San Sebastián, un inquilino no paga por el qué, sino por el dónde. A diferencia de lo que sucede en los territorios vecinos, en la capital guipuzcoana el precio medio de alquiler residencial es de 1.300 euros al mes (1.200 euros en Gipuzkoa), la más cara de Euskadi. De cerca le sigue Getxo, con 1.291 euros mensuales, Irun (1.105 euros), Bilbao (1.076 euros) y Vitoria (1.070). Pero lejos de que el estudio elaborado por el Observatorio vasco de Vivienda corrobore 'solo' que San Sebastián es una ciudad cara, revela además que Gipuzkoa es el territorio con la superficie media más pequeña de Euskadi, con 84,7 metros cuadrados, por debajo incluso de la media vasca que se sitúa en los 89,4 m2. Álava lidera la tabla con 97,9 metros cuadrados de media y Bizkaia se sitúa en los 90,4 m2.

No obstante, si el foco se coloca en la capacidad media que tienen las viviendas para alojar turistas, el territorio guipuzcoano está dentro de la media, con posibilidad de que duerman en cada inmueble un promedio de 5 personas. Por localidades, San Sebastián es donde se encuentran las viviendas de mayor capacidad (4,1 personas por vivienda), frente a las 3,5 de Vitoria y las 3,4 de Bilbao. Casos como el de Hondarribia o Zumaia destacan por estar por encima de la media pudiendo alojar a 5,2 y 4,9, respectivamente.

En cuanto al ranking de la tarifa por noche en este tipo de alojamientos, el informe confirma lo que ya se sabe, que San Sebastián es la ciudad más cara para reservar un piso turístico, ya que se abona de media 178 euros por noche, seguida de Hondarribia (149,5), Getxo (139,7), Zarautz (139,3), Bilbao (137,5) y Vitoria (107).

El informe añade además que desde el Colegio de Administradores de Fincas indican que en general el turista que recurre a estos pisos es «de 'alto standing' y mayoritariamente familiar, que no suele generar problemas en el vecindario». En todo caso, subrayan, serían las viviendas no regladas «las que suelen provocar más problemas derivados de una sobreocupación y falta de control».