La migración de menores no acompañados desborda los recursos de la Diputación de Gipuzkoa

Menores inmigrantes no acompañados en un centro de acogida de Euskadi./BLANCA CASTILLO
Menores inmigrantes no acompañados en un centro de acogida de Euskadi. / BLANCA CASTILLO

El recurso actual de Uba está «sobreocupado» y se baraja Donostia para la nueva instalación | La Diputación de Gipuzkoa está gestionando el traslado de menores extranjeros a otros recursos forales de forma provisional

ARANTXA ALDAZSAN SEBASTIÁN.

La llegada récord de menores inmigrantes a Gipuzkoa ha sobrepasado la capacidad del centro de acogida urgente Uba, el único habilitado para dar cobijo a situaciones de emergencia, entre las cuales se encuentran las de los menores extranjeros no acompañados (los conocidos como 'menas'). La Diputación reconoce la «sobreocupación» del recurso, un problema que se viene arrastrando especialmente con el repunte de llegadas desde principio de verano y ante el cual se están intentando poner soluciones. El Departamento de Políticas Sociales ya trabaja en abrir un segundo centro de acogida urgente para estos adolescentes, según ha podido saber este periódico. La idea es que se ubique en Donostia, lo más cerca posible al de Uba, para aprovechar la experiencia del equipo profesional, «cuya labor está siendo impecable», subraya la diputada del área, Maite Peña, dado el esfuerzo empleado en poder atender todas esas necesidades en un centro que se ha quedado pequeño.

Uba tiene 31 plazas, pero se ha llegado a picos máximos de 60 chavales alojados, una cifra alcanzada en agosto. La media ese mes fue de 55 personas acogidas, si bien en las últimas semanas se ha ido rebajando, aunque todavía se está por encima de la capacidad teórica del centro. Para resolver de forma urgente la escasez de plazas, se han habilitado camas supletorias y literas para que todos los menores duerman sobre un colchón y se respeten unas condiciones mínimas de atención, aseguran desde la Diputación, una situación alejada de la imagen que ha trascendido del centro de acogida de menores Bidebarria de Álava, donde el sindicato ELA ha denunciado que hay menores que «duermen en los pasillos».

En Gipuzkoa, la Diputación insiste en que la atención prestada a todos estos chavales está siendo «la adecuada», lo que no quita para que se admita al mismo tiempo que se están buscando medidas para descongestionar el único centro de acogida urgente existente en el territorio. Los responsables forales también refieren otra situación particular: el hecho de que estén llegando «muchos migrantes al centro sin verificar si son menores».

«Existe una sobreocupación pero la atención que se da a los menores es adecuada» Maite Peña, Diputada de Políticas Sociales

«Se necesitan más recursos para una protección digna a los menores» Red Ciudadana de Acogida Voluntarios

Además de tener que cerrar la ubicación, el Departamento también tiene que decidir si el futuro recurso se dedicará en exclusiva a atender a menores extranjeros no acompañados o también amplía el perfil a otros menores que necesitan una acogida urgente por diferentes motivos, como ocurre ahora en Uba, donde se atienden por ejemplo a chavales que deben cumplir una medida judicial de internamiento en un centro de reforma. En Álava, con los recursos también desbordados por ese flujo extraordinario de llegadas de menores inmigrantes, se habilitarán 15 nuevas plazas exclusivas para menas, según ha anunciado la Diputación alavesa esta misma semana.

Migrantes de paso

Hasta tener definido el modelo y la ubicación, los responsables forales de Gipuzkoa han decidido buscar una alternativa para poder rebajar las cifras de ocupación del recurso de acogida urgente y están gestionando el traslado de algunos 'menas' a otros recursos forales ya existentes. Esta medida permitirá en un primer tiempo rebajar la presión asistencial a la que está teniendo que responder el centro de Uba, que ha sido reforzado este último año, tanto en número de plazas como en el equipo de profesionales. Pero ni el esfuerzo en dotar de más recursos a la red ha podido contener el volumen récord de llegadas de los últimos meses.

Es cierto que la mayoría de estos inmigrantes siguen su ruta hacia Europa, y que los que deciden instalarse en Gipuzkoa representan una minoría, por lo que estos casos son derivados a la red de acogida de menores de los servicios sociales de la Diputación. De las llegadas contabilizadas este año, los responsables forales calculan que solo uno de cada diez menores inmigrantes ha decidido quedarse. Ese elevado flujo migratorio se traduce en un trasiego de entradas y salidas en el centro de Uba. Según han explicado fuentes forales, la mayoría de menores pasa una o dos noches, aprovechan para descansar, asearse y reemprenden su ruta. La mayoría, el 65%, procede de Marruecos. Cruzan el Estrecho en pateras o escondidos entre las ruedas de camiones, en un periplo en busca de una vida mejor. Y sus destinos se reparten por media Europa, donde pretenden reunirse con otros familiares o iniciar su camino en solitario.

Entretanto, la Administración tiene la obligación legal de velar por el bienestar de estos adolescentes, por su condición de menores de edad sin arraigo ni familiares en el territorio. Euskadi es una de las comunidades donde más menores se están concentrando, con una cifra que se acerca al millar. Se calcula que un tercio de las personas que logran alcanzar las costas andaluzas en pateras toman rumbo al norte, a menudo a través de mafias, lo que explica en parte el elevado flujo migratorio que está recibiendo el País Vasco, donde encuentran además una red de acogida en mejores condiciones que la que mantiene Andalucía. El Gobierno Vasco ha exigido al Ministerio una respuesta coordinada y un reparto equilibrado entre las diferentes comunidades, no solo de los menores extranjeros sino de los migrantes en tránsito en general, para los que las administraciones públicas también han tenido que habilitar recursos extraordinarios y responder a golpe de realidad.

Este fenómeno migratorio, aunque no nuevo pero sí más numeroso que en años anteriores, ha puesto a prueba la capacidad de los recursos de las administraciones públicas, incluida los de la Diputación, que insiste en que, pese a esa «sobreocupación», se está «garantizando la atención» a todos los menores, frente a la denuncia expuesta ayer mismo por la Red de Acogida Ciudadana.

El refuerzo de plazas y el proyecto de habilitar un segundo centro de acogida urgente para menores coincide en un momento en el que la red de protección a la infancia se ha ampliado para responder al aumento de situaciones de desamparo. Desde el pasado mes de abril, la Diputación ha abierto seis nuevos centros para 48 menores en situación de desprotección.

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