Aparture: «Si al final los esfuerzos para adaptarnos no valen, será terrible»

Un piso de alquiler turístico con vistas privilegiadas a la bahía de La Concha. /UNANUE
Un piso de alquiler turístico con vistas privilegiadas a la bahía de La Concha. / UNANUE

La asociación Aparture, que también ha recurrido la normativa, cree que «se deben corregir algunos excesos», pero no «tirarla abajo»

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

La asociación Aparture, que aglutina a 700 pisos turísticos -la mayoría en Donostia- recibió ayer la noticia del recurso planteado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) «con frustración, porque ya advertimos de los riesgos de una normativa excesivamente restrictiva», que ellos también han llevado a los tribunales «pero para corregir algunos excesos» en las restricciones, «no para hacer borrón y cuenta nueva».

La tesis de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) de que la ordenanza municipal de San Sebastián se pasa de frenada en las restricciones impuestas a los pisos de alquiler turístico avala, en cierto modo, la lectura que también hace la entidad, pero el temor del sector es que «se eche para atrás» todo el texto, lo que supondría poner de nuevo el marcador a cero. «Si finalmente los esfuerzos que ha hecho la oferta reglada para adaptarse a la normativa municipal no han servido para nada, ese escenario será terrible», sostiene el portavoz de Aparture, Asier Pereda. «Si es para mejorar la normativa, bienvenida, siempre y cuando sea un recurso constructivo, pero no tirarla para abajo», reitera Pereda. El 70% de los pisos turísticos ha tenido que volver a pedir licencia para poder operar.

Aparture, que ha plantado cara a la normativa donostiarra, «respeta la autonomía municipal de regular los usos urbanísticos, pero se tiene que hacer de forma equilibrada entre los usos turísticos y residenciales -reclama Pereda-. La CNMC pide que se justifique y explique la proporcionalidad» de la normativa. De ahí que desde Aparture hayan sido insistentes en «advertir de los riesgos de una normativa excesivamente restrictiva», que podía poner a las autoridades de Competencia al acecho y acabar en los tribunales, como así ha sucedido. «Estaba clarísimo que podía pasar. La sensación es de hastío», remata.

Pereda recuerda que la normativa sigue en vigor, y que por lo tanto el sector tiene que cumplir a rajatabla las condiciones impuestas, a la espera de lo que dicten los tribunales, decisión que llevará al menos varios meses. De no hacerlo, se arriesga a órdenes de clausura, con apercibimiento de multas . «Y el cumplimiento está siendo exigente», apostilla.

La oferta ilegal

El otro foco de preocupación sigue siendo la oferta ilegal. Porque mientras el sector está obligado por ley a cumplir la normativa, sigue existiendo una bolsa de pisos clandestinos que se escapan del control. Donostia ha reforzado las inspecciones y el Gobierno Vasco hará lo propio a partir de septiembre, cuando ya termine el proceso administrativo de regularización a la ordenanza municipal.

Los últimos datos aportados por la Autoridad Vasca de la Competencia hablan de que el mercado ilegal sin registrarse podría ascender al 60% de la oferta en Euskadi. Donostia es el municipio vasco con mayor oferta de viviendas clandestinas de uso turístico, con 581 pisos, según su balance.

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