Fiesta y reivindicación en Senpere

Fiesta y reivindicación en Senpere

Seaska reclama en el Herri Urrats 25 profesionales para el próximo curso, mientras Francia ofrece cuatro

GAIZKA LASASan Sebastián

La 35 edición del Herri Urrats ha ido de nubes. Dispersas, intermitentes, inofensivas... hasta bien recibidas entre los rayos de sol en el cielo de Senpere. Pesadas, oscuras y amenazantes en el plano institucional y administrativo, tal y como quedó en evidencia en el acto oficial de las autoridades en la casa Ur Hegia. Las primeras no impidieron la fiesta. Miles de euskalzales se volcaron para lograr el doble objetivo de recaudar fondos para la ampliación del colegio Manex Erdozaintzi Etxart, de Oztibarre (Baja Navarra), y levantar la moral a la familia de las ikastolas de Iparralde, agrupadas en Seaska.

Queda por ver si esas otras, las nubes compactas y cargadas de connotaciones preocupantes, permiten que la expansión del proyecto de educar en euskera al otro lado de la muga se desarrolle de manera paralela a la demanda de las familias. Por ahí transcurrió la reivindicación. El presidente de Seaska, Paxkal Indo, aseguró que «necesitamos 25 puestos y el próximo curso tendremos 25 profesores más en las ikastolas. Si desde París no nos dan lo que nos deben, estamos dispuestos a luchar hasta lograrlos».

El número se ajusta a la previsión de contar con 230 incorporaciones de alumnos a las ikastolas después del verano. «Vosotros debéis hacer los cálculos con algoritmos especiales», espetó con sorna Indo apelando con la segunda persona del plural a los responsables del Ministerio de Educación de Francia, que autoriza solo cuatro docentes. Si no reconduce su postura, algunas aulas se verían obligadas a concentrar más de 40 alumnos, en detrimento de la calidad educativa, advierten desde Seaska.

Su presidente presentó este domingo una moción a través de la cual cargos públicos y parlamentarios de Iparralde exigirán –muchos firmaron ya en Senpere– que se renueve el convenio entre Seaska, la Oficina Pública de la Lengua Vasca y el Ministerio de Educación de Francia para adaptar los números a la creciente demanda de las familias de Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa.

Indo pidió a Pierre Barrière, el representante del Ministerio de Educación en los Pirineos Atlánticos, la figura sin duda más tensa de cuantas componían la mesa de autoridades, que ejerciera de intermediario ante París. Se lo pidió tras escuchar de su boca que el Estado no ha cambiado su postura. Que ofrece cuatro profesores. Que se mantiene en sus trece. La comunidad educativa de las ikastolas de Iparralde constató que la manifestación que recorrió las calles de Baiona el 4 de mayo no ha surtido, de momento, efecto alguno, más allá de aflorar un enfado latente. De hecho, el propio Barrière llamó a la organización del Herri Urrats las horas previas al evento para preguntar si su seguridad estaba garantizada en Senpere, según desveló, con humor, Paxkal Indo.

Tras afirmar que «no tenía motivos para no venir aquí, aunque sean momentos duros», Barrière justificó la postura francesa en un contexto en el que «los recursos del Estado están disminuyendo porque el número de alumnos está bajando». En el caso de las ikastolas, señaló que «algunas crecen y otras decrecen, y lo que tenemos que hacer es lograr el equilibrio porque aunque no puede haber aulas con 42 alumnos, tampoco se pueden mantener aulas de 5».

Actualizar el convenio

El discurso del delegado de Educación no despejó los nubarrones y el director de Seaska, Hur Gorostiaga, anunció que continuarán con las movilizaciones. La esperanza de que salga el sol en las ikastolas llegó en forma de declaraciones del alcalde de Kanbo y diputado Vincent Bru, compañero de partido del presidente Emmanuel Macron. Tras el acto oficial, adelantó a los medios de comunicación que pedirá una reunión en París con el Ministerio de Educación para valorar la adaptación del convenio a la nueva situación.

Fue lo que pidió también el presidente de la Mancomunidad de Iparralde Jean René Etchegaray en una de las intervenciones más aplaudidas de la ceremonia inaugural. En euskera, solicitó al Gobierno de la República mayor implicación con el euskera y la puesta en marcha de una mesa de diálogo que permita avanzar en la protección del idioma. «Si no, el pueblo se movilizará», zanjó. El presidente de Ikastolen Elkartea, Koldo Tellitu, reivindicó, por su parte, «un sistema propio» porque «no podemos estar todos los años pidiendo lo que nos corresponde».

En realidad, quien recurrió a la metáfora para unir la meteorología de este domingo en Senpere y el contexto de las ikastolas ante el nuevo curso fue Matthieu Bergé, vicepresidente de la Oficina Pública de la Lengua Vasca en Iparralde y representante de la Région Nouvelle Aquitaine. Dijo que «la política lingüística es como el tiempo, surgen nubes y se despejan. Por eso pido al Estado que deje de aplicar políticas del siglo XIX y entienda que la sociedad cambia».

La perspectiva del tiempo también fue utilizada por el consejero de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, para lanzar un guiño positivo. Recordó la presentación hace unos días del libro 'Historia de la lengua vasca', donde se recoge, entre otros avances, el hito del nacimiento del euskera unificado, hace 50 años, y donde «quedan capitulos por escribir», sin perder de vista que «la Educación ha sido clave para la euskaldunización». De acuerdo con la tesis, miles de ciudadanos mostraron su respaldo al modelo de las ikastolas de Iparralde.

 

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