Preocupación ante la falta de fármacos de uso común en Gipuzkoa

Farmacias y distribuidores del territorio se han visto afectados estos dos últimos meses por la falta de algunos medicamentos «muy utilizados»./ARIZMENDI
Farmacias y distribuidores del territorio se han visto afectados estos dos últimos meses por la falta de algunos medicamentos «muy utilizados». / ARIZMENDI

Las farmacias de Gipuzkoa acumulan dos meses de problemas de abastecimiento de fármacos | Durante las últimas semanas han faltado en las boticas cerca de 400 presentaciones, entre ellas, Dalsy, Nolotil, Adiro o Trankimazin

Iker Marín
IKER MARÍNSAN SEBASTIÁN.

«Preocupados». Así se muestran los representantes del sector farmacéutico de Gipuzkoa ante los problemas de desabastecimiento de medicamentos que están padeciendo en los últimos dos meses en la distribución, suministro y venta de fármacos y que «afecta directamente a los pacientes» del territorio. Tras reconocer que es «habitual que puntualmente no dispongamos de una serie de referencias farmacológicas», explican que lo que están viviendo en octubre y noviembre «supera a lo vivido anteriormente con el suministro de muchos medicamentos. Hacía cuatro años que no vivíamos los problemas que estamos teniendo a día de hoy».

Cifran en cerca de 400 las presentaciones farmacológicas que están faltando con mayor o menor frecuencia durante estas semanas en las farmacias guipuzcoanas, y en las del resto del Estado, y que afectan a productos que «podemos sustituir por otros fármacos» y también a productos que «no tienen sustitutos». Este desabastecimiento ha afectado a productos tan utilizados como el Dalsy, Adiro, ácido acetilsalicílico genérico, Nolotil, Trankimazin, Lanirapid, Kreon y Daivonex.

La situación -«sin llegar a ser alarmante», afirman- es tal que Juan Piero, director general de la Distribuidora Farmacéutica de Gipuzkoa (DFG), atiende a un farmacéutico donostiarra por teléfono antes de hablar a este periódico y se reúne con otro llegado desde Hondarribia a la sede donostiarra de la DFG al acabar de ofrecernos sus explicaciones. Señala que durante este tiempo de escasez de medicamentos «los laboratorios no nos venden fármacos, por lo que nosotros no los podemos suministrar a las farmacias. O conseguimos que nos manden unas pocas unidades que después debemos repartir en las 350 farmacias del territorio». Piera explica cómo hacen esa distribución. «Lo hacemos en base a un sistema de fidelidad de las farmacias y de volumen de trabajo. Es un sistema automático que usamos para ser lo más justos posible. Y eso lleva a que haya pacientes yendo a una farmacia en busca de un medicamento y que no haya, y que vayan a otra y que tampoco. Y esta situación genera un poco de alarma». Por supuesto, esta realidad también afecta, y de qué manera, a los farmacéuticos.

Miguel Ángel Gastelurrutia, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa (COFG), señala que «si un medicamento se puede sustituir por uno genérico o por otra marca y es sustituible, lo hacemos. Pero hay que convencer al paciente de ello. Es complicado para algunos entender que ese medicamento al que están habituados no lo tenemos. Y no es porque no queramos vendérselo, es porque no lo tenemos. Todo el mundo debe tener claro que nosotros no somos los causantes del problema. Porque hay pacientes que sí piensan que es cosa nuestra». Ese es el quid de la cuestión, ¿quién es el causante del desabastecimiento?

Negocio e información

Gastelurrutia habla de un problema «multifactorial» que Piera concreta en tres aspectos. Para empezar habla de la producción de los medicamentos. En este sentido, comenta que si hay una fábrica en «EE UU o China que tiene problemas con la materia prima de un fármaco o de stock, es decir, problemas puramente técnicos, hasta cierto punto puedes entender que haya retrasos en la fabricación», dice. Lo que no puede entender, ni compartir, el director general de la DGF son los otros dos aspectos que hacen que se produzca el problema actual de desabastecimiento. Es decir, «el factor económico, de negocio, y el de información».

Explica que «los precios que se pagan por los medicamentos» hacen que España se sitúe a la cola de Europa a la hora de recibir los fármacos de la industria. «Es algo que me han reconocido desde algunos laboratorios. Cuando los medicamentos están preparados se van a ir a hospitales de Dinamarca, después a Inglaterra, Alemania y al final, llegan aquí, donde menos se pagan por ellos». Es decir, «en muchos casos el negocio prevalece sobre la salud». Y es algo que desde Gipuzkoa «estamos denunciando». Explica que han creado junto al COFG una «comisión de garantías del suministro» para cruzar datos de la farmacia y la distribución y «con esos datos» acudir al Departamento de Salud del Gobierno Vasco para ir de la mano y pedir explicaciones a la Agencia Española del Medicamento (AEM).

Medicamentos más afectados

1. Adiro.
Ácido acetilsalicílico que pertenece al grupo de medicamentos denominados antiagregantes plaquetarios.
2. Nolotil.
Para el tratamiento del dolor agudo post-operatorio o post-traumático, dolor de tipo cólico y dolor de origen tumoral.
3. Dalsy.
Ibuprofeno que pertenece a los medicamentos llamados antiinflamatorios no esteroideos, para bebés y niños.
4. Ácido acetilsalicílico.
Producto genérico del Laboratorio Cinfa.
5. Adalat Oros.
Tratamientos para la angina de pecho crónica estable y el tratamiento de la hipertensión arterial.LOS DATOS

El sector farmacéutico de Gipuzkoa hecha en falta además una interlocución directa con la entidad estatal en relación a los «problemas de suministro que pudiera haber en las empresas de la industria». Es decir, piden estar informados. Dice Juan Piero que si hay una fábrica que tiene un problema «debe avisar con rapidez» a las empresas distribuidoras para que «nosotros sepamos a qué atenernos y avisemos a farmacias y médicos para que estos cambien la prescripción al paciente». Sin embargo, la realidad tiene poco que ver con ese proceso ideal. «De la noche a la mañana nos dejan de servir productos sin saber nosotros nada. Así de sencillo», aclara el director general de DFG. En teoría, explica, los laboratorios informan a la AEM de los problemas de fabricación pero «lo hacen al mes o a los dos meses de suceder, como sucedió hace semanas con el Dalsy». Por lo que las distribuidoras se encuentran con el problema antes de poder incluso plantearse una solución que pasaría por avisar a los doctores en los centros de salud, ver qué sustitutos pueden tener esos productos, formularlos o pedirlos al extranjero.

Medicamentos afectados

A pesar de que son cerca de 400 presentaciones farmacológicas las que están generando problemas, -«de las cerca de 25.000 que tenemos en nuestros almacenes en Gipuzkoa», dice Piera- algunos de esos medicamentos con problemas de suministro son «de los que se venden mucho».

Como señala el presidente de los farmacéuticos de Gipuzkoa, el problema llega cuando «no hay un medicamento para sustituir el recetado». Sucede, por ejemplo, con «el Kreon (para el tratamiento de la insuficiencia pancreática) y el Daivonex (antiarrítmico)», enumera Piera. ¿Qué sucede entonces? «Pues hay que decirle al paciente que vuelva al médico y que le prescriba otro medicamento que aunque no sea el mismo, es muy parecido», explican. El representante de DFG pone un claro ejemplo que tiene que ver con los inhaladores, que no se pueden sustituir. «Me falta el Seretide, pues déjenme recetar el Symbicrot, que es lo mismo. Pues no te dejan desde la AEM».

Gastelurrutia interviene para reconocer que «esa es una de nuestras grandes demandas, que nos dejen actuar desde las farmacias sin tener que volver a los centros de salud». Siempre, explica, «con un protocolo de actuación y de la mano de los médicos». Una fórmula que considera válida, - «y en la que debemos trabajar»-, tiene que ver con la opción de «prescribir por principio activo». Es decir, que los doctores prescriban entre «dos o tres medicamentos que sean similares, no exactamente iguales, pero que le van a hacer el mismo efecto al paciente». El mayor obstáculo que se encuentran hoy en día para llevar adelante este proyecto tiene que ver con la AEM y con las «recetas electrónicas» que no permiten realizar esta práctica. «Debemos abordar a nivel estatal este problema», explica.

Sobre los medicamentos que sí son sustituibles los afectados señalan que «hay genéricos que se pueden recetar pero existe el efecto dominó. No tenemos el fármaco recetado y el genérico también se agota». Ha sucedido, cuentan, durante estas semanas con el Adiro y con el ácido acetilsalicílico genérico.

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