Familiares de usuarios de residencias de Gipuzkoa denuncian que «los servicios mínimos son todo el año»

Familiares en las Juntas Generales. /MICHELENA
Familiares en las Juntas Generales. / MICHELENA

Familiares de Lamourous de Donostia y del centro de Pasaia han comparecido este viernes en Juntas

Aiende S. Jiménez
AIENDE S. JIMÉNEZ

Las últimas semanas el conflicto de las residencias de Gipuzkoa ha copado el protagonismo en la comisión de Políticas Sociales de las Juntas Generales de Gipuzkoa. A las comparecencias de las patronales, los sindicatos y de la propia diputada que dirige el departamento, Maite Peña, se ha sumado este viernes el testimonio de los familiares de usuarios de dos residencias de mayores de Gipuzkoa. La de Lamourous, ubicada en Donostia y gestionada por Fundación Matia y la de Pasaia.

El conflicto por el acuerdo de un nuevo convenio sectorial para las trabajadoras se remonta al año 2017, aunque las movilizaciones en forma de huelga comenzaron en septiembre del año pasado. Primero fueron 16 jornadas, después se convocaron otras 19 y el último órdago del sindicato mayoritario, ELA, ha sido llamar a secundar otros 27 días de paros en los próximos meses. Todo ello para el perjuicio de usuarios que sus familiares no se han cansado de denunciar.

Los representantes de usuarios de Lamourous y Pasaia realizaron durante el año pasado una recogida de firmas para solicitar el fin del conflicto en las residencias y que presentaron ante la Diputación en diciembre de 2018, «aunque aún no hemos obtenido ninguna respuesta al respecto», han asegurado. Begoña Garate, familiar de un residente en Lamourous, ha señalado que «la situación es cada vez peor, porque la huelga va en aumento, y aunque los mayores están atendidos, cada vez son más días de paros y al final el estrés de los trabajadores afecta a los residentes».

En la última convocatoria el Gobierno Vasco aumentó los servicios mínimos hasta el 80%, pero los familiares han insistido en que «el personal diario no es suficiente, porque esos servicios mínimos son totales todo el año porque falta más personal», ha explicado Mari Carmen Santos, hija de una usuaria del centro de Pasaia. «La gente que vive en las residencias es cada vez más mayor y por tanto más dependiente, y exigen una mayor atención. Y para eso hace falta más gente de la que trabaja actualmente», ha asegurado.

Patxi Ayestaran, otro de los familiares que ha comparecido en Juntas, ha señalado que «hay abuelos que están abandonados, y pagamos un dinero importante para que eso no ocurra. Con la huelga hay una chica para levantar a varios residentes y algunos igual están encamados hasta las 11.30 de la mañana, pasando hasta 15 horas en la cama. Por no hablar de la higiene, que se reduce e igual solo se duchan una vez a la semana».

La falta de médicos

También han querido denunciar la falta de personal sanitario que aseguran se da en las residencias. «En Pasaia tenemos un médico tres horas a la semana para 40 mayores, da a unos 3 minutos para cada uno. Y las enfermeras tienen turno de 8 a 15 y de 17 a 20, cuando los residentes necesitan cuidados las 24 horas del día», denuncian.

No obstante, todos los familiares han querido resaltar la labor de los trabajadores, «que tratan con amor, cariño y dedicación a nuestros familiares, pero que viven estresados porque no llegan a todo». «Nos parece terrible que una persona que cuida tenga que quejarse por el sueldo y por el horario. Hay que cuidar a los que cuidan y no regatear con ellos», han apuntado.

Los familiares creen que es la Diputación de Gipuzkoa «la que tiene la varita» para acabar con el conflicto de las residencias, por eso piden «no que medie, si no que lo resuelva». Asimismo han asegurado que sienten «desamparo» por parte de las instituciones.