Etorkizuna Eraikiz

«El euskera no es impedimento para distribuir una película»

«El euskera no es impedimento para distribuir una película»
Jon Garaño, director, guionista y productor de cine
MIRARI GÓMEZ

-¿Qué quería ser de mayor?

-Primero quise ser ciclista o jugador de la NBA, pero ya en el instituto decía que cineasta. Soñaba con esa idea porque me gustaba el cine y en casa teníamos una cámara de video. Mi cinefilia comenzó de pequeño con las películas comerciales y tuvo dos momentos de inflexión. El primero, un ciclo sobre Hitchcock que vi en la televisión y me marcó mucho y el segundo, el Festival de Cine de San Sebastián, que me hizo descubrir otro tipo de cine apasionante.

-¿Qué es le preocupa del futuro?

-Lo primero que me viene a la mente es el bienestar de la gente que quiero. Del futuro me preocupan cuestiones que ya observo en el presente: desigualdad, pobreza... También me preocupa el control que ejercen sobre los ciudadanos las grandes corporaciones. Las macro-compañías lo saben todo y, aunque pretendan instaurar la idea de que sus productos nos hacen libres, en realidad hacen justo todo lo contrario.

-¿Cómo cree que evolucionará el ámbito de la producción audiovisual?

-Está viviendo momentos buenísimos, sobre todo con la irrupción de las plataformas digitales con las que hay mucho dinero para producir todo tipo de contenido. No sé si es una burbuja que seguirá creciendo, se estancará o explotará, pero está claro que gracias a este sistema se ha abierto mundo y se están pudiendo hacer cosas que antes eran impensables. El cine entendido como salas de exhibición no está viviendo su mejor momento y me da la sensación de que nunca volverá a ser lo que fue en el siglo XX. Sin embargo, creo que siempre va a seguir existiendo el cine porque ver una película en una sala de cine es algo muy especial. Convivirán, como ahora, los cines y las plataformas digitales. Muchos dicen que Netflix o cualquier otra plataforma quieren acabar con el cine en salas; en mi opinión quieren comprarlo, no acabar con él.

«Soy optimista y quiero piensar que aún me quedan muchos años contando historias»

-¿Cómo se ve dentro de 10 años?

-Mayor (ríe). Me veo como hasta ahora, trabajando en Moriarti e ilusionado con nuevos proyectos. Soy optimista y quiero pensar que aún me quedan muchos años contando historias. ¿Un sueño profesional? Seguir haciendo películas y si con 70 años consigo hacer la mejor de mi vida, entonces habré cumplido mi sueño. De momento, toca seguir luchando por cada proyecto.

-¿Cómo se imagina Gipuzkoa en ese plazo de tiempo?

-Diferente. El mapa social del territorio va a cambiar mucho. Preveo, en base a los datos, una sociedad envejecida y multicultural; es decir, vamos a ser más gente y más diferente. Eso me parece muy positivo.

-¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?

-Es importante ser conscientes de la situación actual, conocer los problemas y fortalezas del territorio y su gente. Además, se debe corregir lo que no funciona y reforzar lo que sí marcha bien. Dejar la foto electoral a un lado y preocuparse por conocer qué está pasando en cada momento, mientras se trata de anticipar el futuro.

-Precisamente, en esa línea se mueve el programa Etorkizuna Eraikiz de la Diputación...

-La reflexión compartida es importante, saber escuchar y dar voz a los a los expertos. Si es eso lo que promueve el programa Etorkizuna Eraikiz, me parece bien.

-«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?

-El presente ya lo es, pero nos gustaría que lo fuese más. Estamos en un momento clave y crucial por ser un tema presente en la agenda social. El primer paso para arreglar la desigualdad pasa por concienciar a la sociedad, un trabajo que ya está hecho. Ahora toca hacerlo realidad, con un cambio que tiene que ser rápido e inminente.

-¿Cuáles son los principales retos del audiovisual en euskera?

-El principal problema está en la amplia competencia de contenido y la mínima presencia de contenido en euskera. El principal reto es impulsar la creación de contenido y su consumo.

-¿Qué puede suponer para el sector 2deo, el laboratorio de contenidos audiovisuales en euskera que se va a poner en marcha en Tabakalera?

-Estratégicamente es de vital impotancia para el euskera y nuestra cultura. Hace falta dar con la tecla que funcione, aunque no va a ser nada fácil. Es importante experimentar y dejar de copiar modelos que han funcionado porque el consumidor compara y tiende a consumir el original. Hay que optar por hacer algo ambicioso e innovar, aun siendo consiencientes de que no todo va a tener éxito.

«La producción en euskera necesita innovar y experimentar, dejar de copiar otros modelos»

-¿Qué supone para ustedes el que Handia se pueda ver en todo el mundo a través de Netflix?

-Es muy interesante que nuestras películas se puedan ver en todo el mundo gracias a estas plataformas. Netflix reafirma la idea de que una historia que piensas que es local puede ser universal. Además, demuestra que el euskera no es impedimento para que la película se distribuya y se vea en todo el mundo.

-¿Qué supone esto para el euskera?

-Supongo que es un impulso para dar a conocer el euskera al mundo y hacerlo visible. En Netflix, de momento, solo hay dos películas en euskera, Handia y Errementari, y ambas han funcionado muy bien. Sería bueno que hubiese más y en ese sentido, es importante impulsar la producción de contenido.