Euskadi asume que el clamor feminista obliga a ser más «contundentes» en las políticas

Miles de mujeres en la concentración que se celebró el 8 de marzo a mediodía en el Boulevard de San Sebastián./MICHELENA
Miles de mujeres en la concentración que se celebró el 8 de marzo a mediodía en el Boulevard de San Sebastián. / MICHELENA

Las instituciones ven en el 8M «un punto de inflexión» que «acelera» el camino a la igualdad. El lehendakari admite que «hay mucho por avanzar» y la Diputación de Gipuzkoa se compromete a «revisar» planes e impulsar la conciliación

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

El 9M amaneció agitado. Removido por el clamor feminista que el jueves rebasó hasta las previsiones más optimistas de los colectivos organizadores, zarandeó las conciencias menos comprometidas con la lucha por la igualdad e interpeló con una fuerza inusitada a los responsables institucionales encargados de impulsar las políticas públicas adecuadas para hacer real y efectiva esa reivindicación histórica. «Queda mucho por avanzar», reconoció ayer el lehendakari, que como el resto de instituciones vascas y guipuzcoanas asumieron, en un primer balance, la exigencia marcada por las miles de mujeres que se movilizaron en las calles para avanzar más, y la evidencia de que esa marea morada «marca un punto de inflexión» que no tiene vuelta atrás.

¿Y ahora qué? Es la pregunta obligada en el día después. ¿Cómo se va a canalizar esa energía? «Pues ahora hay que elevar nuestro nivel de exigencia, ponernos las pilas y que todo lo que se vivió» encuentre una respuesta «racional», pero adecuada al contundente llamamiento protagonizado por las mujeres. Quien habla es la directora de Igualdad de la Diputación foral de Gipuzkoa, Miren Elgarresta, que aplaude la «intensidad» con la que ella también vivió una jornada «espectacular» en la que, de nuevo, la sociedad «fue un paso por delante» de la clase política. «Obliga a resituarnos, a analizar esa energía, escucharla, canalizarla» y aplicarla a una estrategia de igualdad, la de su departamento en este caso, que a su juicio, está bien «encaminada» pero a la que este 8M da un espaldarazo. «No estamos lejos de la llamada que nos hacen las mujeres. El enfoque de la Diputación es claro y se centra en dos ejes: enfrentarnos a la violencia contra las mujeres y la conciliación corresponsable», explica. «Pero hay que acelerarlo y ser más contudentes», se compromete.

Elgarresta, que también 'colgó' simbólica y literalmente el delantal en su casa aunque llegó tarde a la concentración vespertina de Oñati en la que iba a participar con su hija y sus vecinas, asume, en lo que le atañe, el mensaje «alto y claro» que lanzaron las mujeres. Se propone, asegura, incidir en que esa «conciliación corresponsable» que para ella es la «palanca de cambio y la herramienta» que puede mover las cosas en todos los planos públicos sea «transversal». «No es suficiente con trabajar en el ámbito económico, también hay que trabajar las conductas, los hábitos, las culturas, el tema de los estereotipos y los roles de género...», indica. Y a la hora de «plantear iniciativas, ser más contundentes y catalizar dichas iniciativas en el mayor número de agentes» implicados. Y ahí, asume, «las instituciones tenemos que dar ejemplo».

Plan o realidad

Lo cierto, no obstante, es que ni ese ejemplo es tan palpable ni las mujeres que el jueves inundaron las calles aprecian, en todos los ámbitos, esos planes de igualdad que se ponen en marcha pero tardan en llegar, llegan desmejorados o directamente no llegan a hacerse efectivos en el día a día laboral, familiar o social.

Efectivamente, reconoció en ese sentido la directora foral de Igualdad, «no es suficiente con que exista un órgano de igualdad que impulse medidas, hay que acompañar a Hacienda, al departamento de Economía, de Políticas Sociales, de Deporte o de Cultura» para que las recomendaciones se plasmen en cada una de las políticas o normativas que afectan directamente, en este caso, a las guipuzcoanas. A las más jóvenes y a las ya jubiladas o pensionistas -todos valoran la gran presencia que hubo de ambas generaciones-, que confluyeron en un mismo espacio y con un mismo objetivo. «Eso marca un hito importante», incide Elgarresta.

Todas están sujetas a esas políticas concretas que marcan su día a día y que conviven con una Ley de Igualdad vasca de 2005 que Iñigo Urkullu destacó como «un referente del que hay que estar orgulloso», pese a no haber colmado todos los objetivos que marcó hace más de una década. La brecha salarial entre hombres y mujeres, sobre la que el próximo día 20 volverán a debatir Gobierno, Confebask y algunos sindicatos -ELA y LAB se han descolgado-, es uno de los temas más candentes. Y uno de los ejes prioritarios que marca la directora de Emakunde en la estrategia del Instituto Vasco de la Mujer.

«En la última evaluación de la ley, ya señalábamos que había mayor sensibilidad y concienciación por parte de la ciudadanía, y en especial de las mujeres», indica Izaskun Landaida. «Y el 8M ha supuesto un punto de inflexión que ha evidenciado el clamor para que sigamos trabajando por una sociedad igualitaria» y ha servido, a su juicio, para «contestar» a quienes «to davía tienen alguna duda de la importancia de apostar por la igualdad».

La directora de Emakunde, en la misma línea que Elgarresta, considera acertado el enfoque de las prioridades marcadas por su organismo. «Compartimos las reivindicaciones del movimiento feminista. Y a diario estamos trabajando para tratar de reducir la brecha salarial, mejorar la incorporación de las mujeres y su promoción en el mercado laboral, para que los cuidados sean realizados de manera más corresponsable entre hombres y mujeres y, por supuesto, para contribuir a una sociedad libre de violencia contra las mujeres», asegura Landaida, satisfecha además por la «pedagogía» hecha acerca del feminismo.

«No hay fórmulas mágicas»

Pero «no hay fórmulas mágicas» para lograrlo, indica. La meta es, o será, «fruto del trabajo diario» de cada cuál desde su «sitio», desde su cuota de responsabilidad. «Porque es necesaria la implicación de toda la ciudadanía», añade. «Cada uno tenemos un papel, una manera de hacer, pero estos papeles son complementarios». Y en el suyo, se compromete a seguir insistiendo.

«Hay mucho por avanzar», reconoció el lehendakari, que excusó la falta de convocatorias por parte de las instituciones vascas a que fue el propio movimiento feminista desde el que «se nos aconsejaba a los varones quedarnos en un segundo plano». Para Urkullu, el «éxito» de la movilización «es garantía» para seguir avanzando hacia la igualdad.

Pero a ELA, uno de los sindicatos que ayer se mostró más crítico con todas estas reflexiones institucionales, esas palabras le sonaron huecas porque, a su juicio, lanzan reivindicaciones «políticamente correctas, pero sin que nada cambie en realidad». La posición de las instituciones «es hipócrita», reprochó, antes de instarles a que demuestren con «medidas» que por ejemplo «combatan la discriminación salarial» que han escuchado y atienden la reivindicación el 8M. Algo a lo que también instaron UGT y CC OO. «No sería entendible» otra posición de la patronal y el Gobierno Vasco.

El «histórico, innovador, espectacular, positivo» -por recordar algunos calificativos recibidos- Día de la Mujer «no ha sido más que un comienzo. Quedan 364 días hasta el próximo 8 de marzo para llenar las calles de mujeres y reivindicar que sus voces sean escuchadas» para que «el mundo se mueva de una vez», señaló un orgulloso Movimiento Feminista ante la «lección» dada por todas las generaciones de mujeres.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos