Los «más brillantes» de Gipuzkoa

La UPV entrega hoy el premio extraordinario a alumnos con el mejor expediente académico | Aitor, Alejandra, Helene y Jon, cuatro alumnos con las mejores notas de su promoción, relatan el secreto para haber logrado tener las mejoras notas

Los «más brillantes» de Gipuzkoa
SARA ECHEVARRIA

Se termina el colegio. Toca elegir una carrera y surgen las dudas. «¿Estaré eligiendo bien?», se preguntan la mayoría de universitarios. Según van pasando los cursos, algunos se dan cuenta de que no es lo que querían estudiar, no están seguros de que sea su futura profesión. En cambio, otros jóvenes encuentran su vocación. Este es el caso de Aitor Mendia, Alejandra Cembellin, Helene Colomo y Jon Vadillo, cuatro estudiantes de diferentes grados del curso pasado (2017-2018) que han ganado el 'premio extraordinario' de la Universidad del País Vasco (UPV), porque tienen el mejor expediente de su promoción.

Con el objetivo de recompensar a los estudiantes con las notas «más brillantes», la UPV entrega cada año estos galardones, para premiar «el esfuerzo y la dedicación» de algunos estudiantes. El acto de reconocimiento a los alumnos que terminaron el curso en junio con el mejor expediente del Campus de Gipuzkoa, se celebra hoy a las 17.30 horas en el Centro Carlos Santamaría de Donostia.

El evento estará presidido por la rectora de la UPV, Nekane Balluerka, y el vicerrector del campus, Agustín Erkizia. Durante el acto, Ander Aizpurua, director general de la Fundación Kutxa, impartirá una ponencia titulada 'La excelencia'. Después, habrá una actuación musical del txistulari Garikoitz Mendizabal, que tocará junto al acordeonista Aitor Furundarena. Por último, la cita finalizará con un 'lunch' al que acudirán todos los asistentes.

Alejandra Cembellin (Grado en Química) «Si mis amigos no me veían en un mes, no pasaba nada»

Alejandra es de Torrelavega pero lleva viviendo en Irun desde hace seis años. Es muy familiar y le encanta hacer deporte, pero sobre todo está muy centrada en sus estudios y en labrarse un buen futuro profesional entorno al mundo de la química.

«Si durante la carrera mis amigos no me veían en un mes, no pasaba nada», comenta entre risas. Ella se decantó por la carrera y dejó «un poco» de lado su vida social. De todas formas, nunca ha sido «muy callejera». «Me encanta estar en casa y dar paseos con mi perro y mi hermana, pero tuve que decidir cuáles eran mis prioridades», explica la joven.

Su día a día en la carrera consistía en ir a clase por la mañana y, por las tardes, unos años tuvo trabajos alternativos y en cuarto realizó prácticas curriculares, «así que tenía que hacer el tétrix para encontrar un hueco para estudiar. Además, durante los cuatro años también colaboró en numerosos seminarios de forma voluntaria.

Para Alejandra, recibir el premio extraordinario es un mérito «muy importante» y una forma «muy especial» de agradecer su implicación estos años de carrera. Aunque también menciona que en su clase «había gente con mucho talento». Además, al ser una clase pequeña estaban «muy unidos» y se ayudaban entre todos, «así que este premio también sería para mis compis», añade.

El futuro de esta joven está encaminado. Acaba de firmar un contrato de prácticas en una empresa de biotecnología, la rama en la que se va a especializar, porque «primero, antes del máster, me gustaría coger experiencia en una empresa, para tener una base».

Aitor Mendia (Grado en Pedagogía) «El truco está en tomarse la carrera con gusto y ganas»

Cuando eres estudiante y te dan las notas «parece que un cinco o un diez es lo mismo, total es un aprobado, pero este premio es mucho más que eso, es un regalo», explica Aitor Mendia, un joven de Beasain que finalizó en junio sus estudios en Pedagogía.

«No sabría decir por qué me han dado este galardón, supongo que será porque lo he dado todo en la carrera, me he esforzado mucho», sostiene el joven. Además, cuenta que cuando las cosas se hacen con gusto, ganas y disfrutando, generalmente tienden a salir bien. «Ahí ha estado mi truco».

El beasaindarra no solo cuenta con un expediente sobresaliente, también se ha implicado en actividades extraacadémicas de la universidad y ha realizado prácticas en verano durante la carrera. Aitor resalta que implicarse en la carrera «no tiene nada que ver con dejar tu vida social de lado». «Es cierto que nunca he sido muy fiestero, pero mis amigos son tan esenciales como mis estudios en mi vida», añade.

En la actualidad sigue en contacto con la universidad y los profesores porque está realizando un máster en investigación socioeducativa. «Sigo teniendo mucho vínculo con la 'uni' porque mi futuro está aquí, me encantaría trabajar como profesor realizando investigaciones de todo tipo», comenta Aitor.

Helene Colomo (Grado en Derecho) «Cuando llegué a segundo supe que era mi vocación»

«Cuando empecé la carrera pensaba que me había equivocado, pero cuando llegué a segundo y conocí el lado humano del derecho me di cuenta de que era mi vocación», cuenta Helene, una apasionada del Derecho Penal que lleva más de cuatro años viniendo cada día desde Anoeta, su pueblo natal.

Esta joven de 22 años pensó que a lo mejor el derecho no era lo suyo, porque el primer año notó mucho cambio respecto al colegio. «Había que estudiar mucho y algunas asignaturas eran tan teóricas que me vi un poco perdida», explica. Además, en su familia no tenía ninguna referencia que le pudiera aconsejar en este ámbito. Pero cuando conoció el Derecho Penal supo que no se había equivocado, se «enamoró» del lado más humano de una carrera que «a primera vista parece de lo más fría y que solo van a por el dinero», cuanta la joven.

«Yo siempre he sido de notables, sigo alucinada con las notas que he sacado estudiando Derecho», dice Helene cuando se menciona su «brillante» expediente académico. «Si tuviese que explicar a los universitarios cómo lo he hecho, no sabría qué decirles». Aunque recalca que «si te gusta algo y pones empeño, las cosas salen solas, van rodadas».

Cuando le comunicaron a la anoetarra que era una de las ganadoras del 'premio extraordinario', «no sabía muy bien de qué le estaban hablando». Ella no conocía este galardón y no se esperaba «llegar tan lejos». «Nunca fue mi intención ganar este premio, pero me siento una privilegiada, todavía ni me lo creo».

Helene sigue trabajando duro para lograr su objetivo, hacer la tesis doctoral en la rama de Derecho Penal. Por eso, está ejerciendo el máster de acceso a la abogacía, para intentar que «el día de mañana, el derecho sea un instrumento de cambio social».

Jon Vadillo (Grado en Ingeniería) «El ajedrez lo dejé de lado, pero mi vida social, ni loco»

Amante de la inteligencia emocional, el Big Data, la magia, la música, el deporte y compartir momentos con sus amigos y su novia. Así es Jon Vadillo, un joven de Alza que ha terminado este año sus estudios en Ingeniería Informática.

«Es cierto que tendré buenas notas, pero yo creo que este premio me lo han dado porque me he involucrado mucho en la universidad», afirma Jon. Durante estos cuatro años ha creado «un vínculo muy cercano» con muchos profesores del campus al colaborar en grupos de investigación, realizar prácticas voluntarias y participar durante dos años consecutivos en un torneo de informática «muy reconocido» que lo organizan universidades de todo el país.

Jon lo tiene claro, nunca ha dejado ni va a dejar de lado su vida social. «Mis amigos, mi familia y mi pareja son pilares fundamentales en mi vida, me encanta compartir ratitos con ellos», comenta. Pero sí que tuvo que dejar su 'hobby' mientras estudiaba la carrera, el ajedrez. «Lo cierto es que hecho de menos jugar a ese nivel, pero con este reconocimiento que me han hecho sé que ha merecido la pena».

En la actualidad, el joven altzatarra está trabajando en una empresa y, al mismo tiempo, cursa un máster en inteligencia artificial. «Poco a poco hay que ir encaminando el futuro por eso me he decantado por este máster». Además, al estar realizándolo en el campus de Gipuzkoa de la UPV, cuenta con el apoyo de todos los contactos que ha hecho durante la carrera.

 

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