«Me enorgullece que mi caso haya servido para hablar de los abusos»
Zegama arropa a Olatz Telleria, quien hizo público en DV el abuso sexual que sufrió de niña. Un testimonio que espera sirva para «despertar conciencias»
Hay silencios que pesan como losas durante décadas y hay ruidos que sanan. Este martes la plaza de Zegama eligió lo segundo. A las 18. ... 30 horas, el corazón de la localidad se tiñó de morado para ofrecer un abrazo colectivo a una de sus vecinas: Olatz Telleria. Una semana después de que esta beasaindarra de 49 años, residente en Zegama, conmocionara a la comarca al narrar en El Diario Vasco el abuso sexual sufrido a manos de su abuelo cuando tenía 12 años, el pueblo quiso devolverle el gesto de valentía.
El acto, enmarcado en las reivindicaciones del 25N (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer), se convirtió en algo más que una concentración institucional. Bajo una lluvia de globos morados que alimentaban la imagen de solidaridad, Zegama le dijo a Olatz que ya no camina sola, cerrando el círculo de aquel sentimiento de soledad que la acompañó durante más de treinta años.
«El pueblo se quedó en 'shock' con lo relatado por Olatz la semana pasada», reconocían ayer varias de las asistentes, aún con el periódico en la memoria. No es fácil digerir que una vecina, con una vida aparentemente 'funcional' con su trabajo, familia, hijos... llevara dentro un tormento invisible provocado por una figura tan cercana como su propio 'aitona'.
Sin embargo, ese impacto inicial se transformó esta tarde en una red de apoyo palpable. Las organizadoras del evento quisieron poner en valor el paso al frente de su convecina. «Era necesario visibilizarlo. Un choque así, ver la realidad tan cerca, ha servido también para despertar conciencias», comentaban.
Para la protagonista, que durante cuatro años ha atravesado un duro proceso de 162 sesiones de terapia para poder verbalizar que aquello no fue culpa suya, el de este martes ha sido un paso más en su recuperación. Olatz, visiblemente emocionada, tomó la palabra para agradecer la marea de cariño recibida en los últimos días. «Este homenaje, y haber podido contarlo, me ha servido también como terapia», confesó.
El caso de Olatz ha sacudido conciencias. «Durante estos años solo quería llegar a casa y aislarme, algo que muchas mujeres no pueden, ya que el problema reside en el propio hogar», añadió. Sobre el impacto que ha tenido su testimonio ofrecido a DV la semana pasada, Telleria remarcó que «no esperaba una reacción tan multitudinaria al reportaje. He recibido una infinidad de llamadas, mensajes... Ha habido gente que me ha dicho que mi caso les ha servido para hablar del tema, y eso me enorgullece».
Durante su discurso a los vecinos, explicó que este mismo miércoles se acercará al cementerio de Ordizia, donde descansa el cuerpo de su abuela, a ofrecerle el ramo que le entregaron ayer. «Por desgracia, el cuerpo de mi abuelo está enterrado junto al de mi amona. Sé que, de conocer lo ocurrido, no querría descansar junto a él».
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