Etorkizuna Eraikiz

«Las empresas podemos tener éxito sin renunciar a hacer las cosas bien»

Aran Azkarate. / BORJA AGUDO

Aran Azkarate, directora ejecutiva de 'Comme des Machines'

UNAI LENIZ
Jueves, 24 mayo 2018, 17:49

–¿Qué quería ser de mayor?

–Perry Mason.

–Y hoy, ¿qué es lo que más le preocupa del futuro?

–No está en mi naturaleza concentrarme en lo que me preocupa, sino en las posibilidades. Me parece mucho más eficiente, me capacita más y soy más feliz. En este caso, hay muchos motivos para ser optimistas. Tenemos ante nosotros el desafío de poner en entredicho todo lo aprendido para ser capaces de construir un nuevo paradigma, sin sesgos ni herencias limitantes. El futuro no tiene tiempo ni para lamentos ni para pesimismos. Necesita espíritu crítico, valentía y compromiso.

–¿Cómo cree que evolucionará el ámbito de la moda?

–La moda no va por libre; es un fiel reflejo de los tiempos a los que pertenece. Los verdaderos males de la industria textil son comunes a las demás: no es peor entrar a una tienda de ropa que a un supermercado. La fabricación tradicional, enmarcada en un contexto de economías de escala, ha llenado el mundo de productos basura. La buena noticia es que hay un giro constatado a un consumidor cada vez más despierto, más exigente y muy harto de tanta tomadura de pelo.

«Tenemos el desafío de poner en entredicho lo aprendido para construir un nuevo paradigma»

–¿Cómo se ve dentro de 10 años?

–Satisfecha por formar parte de un diálogo mucho mayor y mucho más relevante que yo misma: el futuro. Un futuro más ecúanime, sostenible, creativo.

–¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?

–Ponerse las pilas y dejar de negar la evidencia. Y apostar por otros perfiles más díscolos, más irreverentes y profundamente autodidactas. Podemos ser perfiles más problemáticos, pero podemos sumar. Todo el mundo quiere tener un Silicon Valley en casa, pero haciendo las cosas como siempre. Absurdo, ¿no?

–«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere?

–Que estamos decididas a tomar lo que nos corresponde. Sin acritud, sin rencores y con mucho amor. Pero también sin titubeos, sin pedir permiso y, desde luego, sin pedir perdón.

–En CommeDesMachines realizan bolsos, complementos y tejidos con impresoras 3D. ¿Qué nuevas opciones ofrece esta tecnología?

–La posibilidad de fabricar de manera personalizada, sostenible, flexible, local y ágil.

–Defienden la moda ética. ¿En qué consiste?

–Hacer las cosas bien hechas y con fundamento: con compromiso, con conocimiento de lo que se está haciendo, con pasión y, sobre todo, con el bien común en el punto de mira y con máximo respeto hacia las personas y el medioambiente. Las empresas podemos ser competitivas y tener éxito sin renunciar a hacer las cosas bien.

–A la hora de vestirse, ¿tener la conciencia tranquila va de la mano de pagar mucho?

–Los productos mal fabricados, de manera absolutamente irresponsable hacia el medioambiente, hacia todas las personas involucradas en la cadena de valor e irresponsables también con el consumidor final, no pueden ser la medida de las cosas. No perdamos perspectiva por habernos malacostumbrado a no cuestionar lo que consumimos. Unos ricos y sabrosos tomates locales también son más caros que unas patatas en un Burger King, pero por motivos evidentes, ¿no crees?

–¿Y si les viniera una gran corporación textil de moral distraída con un cheque con muchos ceros, ¿trabajarían para ella?

–No trates de pillarnos en ese renuncio porque no lo conseguirás. Obviamente, necesitamos encontrar un equilibrio entre empresas más pequeñas con las que empatizamos en espíritu y junto a las que nos alineamos, y grandes empresas con recursos que nos permitan investigar más y encontrar mejores soluciones para poder sumar más y mejor. Negar eso sería muy ingenuo y nosotros no lo somos. Crecer obliga a repensar las cosas de una manera menos naîve que cuando empiezas, pero las reflexiones y los debates entre nosotros son constantes. Ya hemos dicho que no a muchas cosas que hubiesen mejorado ostensiblemente nuestra situación y, al mismo tiempo, estamos en primeras conversaciones con grandes grupos con los que jamás hubiéramos pensado que podríamos sentarnos a dialogar y, además, encontrar tantos territorios comunes. Las cosas no son blanco o negro. Pero nuestra moral ni está distraída, ni en venta.

«Somos lo que somos gracias a nuestra capacidad de construir y emplear tecnología»

–Pero seguro que en su fondo de armario hay prendas de ese tipo de empresas...

–En el mío, no. Soy una persona muy informada, comprometida y activista. ¿Y en el tuyo?

–También trabajan con otro tipo de industrias, no solo textiles...

–Debido a la rareza de nuestro modelo de negocio, otras industrias creativas empezaron a interesarse por nuestro trabajo: diseñadores de interiores, cocineros, publicistas, artistas, cine… La impresión 3D posibilita fabricar sin mínimos, de manera personalizada, sostenible, ágil y local. ¿Quién se resiste a eso?

–En su perfil de Instagram dice que algunos de sus mejores amigos son máquinas. Pero con ellas no se puede ir de copas... ¿o sí?

–Ya lo hacemos, ¿no? ¿Qué son, si no, un coche, un equipo de sonido o un smartphone? Somos lo que somos gracias a nuestra capacidad de construir y emplear tecnología, que no es sino una extensión artificial de nosotros mismos: un sílex, una aguja, una escoba, una máquina de coser, una lavadora o una impresora 3D son tecnología.

Secciones
Servicios