Elogio unánime al compromiso en la despedida a Mariano Ferrer

Un gran retrato del periodista ante el quiosco de la Rosi, en el espacio en el que tuvo lugar el acto./
Un gran retrato del periodista ante el quiosco de la Rosi, en el espacio en el que tuvo lugar el acto.

Varios cientos de personas se reunieron el martes en Donostia para «celebrar lo vivido» con el periodista donostiarra fallecido a los 79 años

R. KORTASan Sebastián

«Espíritu libre. Erreferentea. Respetuoso. Habila. Eredua. Lúcido. Comprometido. Excelente moderador. Reflexión, inteligencia, bondad»... Son algunos de los calificativos, previamente recogidos de los numerosos artículos referidos al perfil humano y profesional de Mariano Ferrer (1939-2019) que se han publicado en los últimos días, con los que se refirió Sabino Ormazabal al periodista fallecido en el sencillo y emotivo funeral civil con el que más de 300 personas le despidieron el martes en el parque de Cristina Enea. O Gladys Enea, la denominación que se utilizó durante el acto, «un encuentro en el que celebramos lo vivido con esa persona, no el adiós».

Compañeros de profesión, personas de la cultura, representantes políticos e institucionales y un gran número de ciudadanos, sobre todo hombres y mujeres maduros que habían compartido con Ferrer una trayectoria profesional de casi cincuenta años, acompañaron a su familia –en nombre de la cual agradeció el apoyo su hija, Esther Ferrer– en una despedida breve que se convirtió en un elogio unánime al compromiso personal y profesional y a la independencia del periodista fallecido.

Una visión crítica e independiente

Para muchos de ellos, la sintonía de 'El quiosco de la Rosi', el programa con el que empezaron el día los oyentes de Radio Popular desde finales de los años 70 hasta que Ferrer se jubiló en 2004, era el aviso de que se aproximaba un ejercicio de análisis lúcido, riguroso y crítico de la realidad. 'Aurora', del grupo holandés Nova, también sonó en la zona alta del parque, donde Mariano Ferrer estuvo presente mediante un retrato en el que posaba ante el quiosco de la Rosi, en la Avenida de la Libertad. El contrapunto musical a los sintetizadores de 'Aurora' lo puso el txisto de Jose Inazio Ansorena, que interpretó 'Illunabarra'.

Al igual que Ormazabal, que condujo el acto, Txema Auzmendi, jesuita y compañero de Mariano Ferrer en Radio Popular (posteriormente Herri Irratia), destacó el rigor del hombre de radio que también tuvo espacio en la prensa escrita –fue el primer director de Egin, y colaboró en varios medios como columnista y comentarista político– y hasta que se alejó de los micrófonos en 2017 compartió su visión crítica e independiente de la realidad con los oyentes de Euskadi Irratia. Mariano Ferrer también publicó los libros 'Derechos y Libertades y razón de Estado (1996-2005)', en 2005 y 'Mariano Ferrer, lo que dije y digo', en 2011.

«La credibilidad en su trabajo es lo que resume su forma de ser como periodista, de decir las cosas, de no ir a ver cómo convencía sin más a la gente, como si bastara con su autoridad. Tenía que dar razones y plantear las cosas de una manera que convenciera al oyente», recordó Auzmendi, que también destacó una de las virtudes de Mariano Ferrer: la capacidad de escuchar a los demás.

Los elogios a Mariano Ferrer, que ingresó de joven en la Compañía de Jesús y adquirió una vasta formación –estudio Filosofía y Letras, Periodismo y, más adelante, Derecho en la UPV–, no se limitaron a su trayectoria profesional, y tampoco a los rasgos de su carácter que tanto apreciaban quienes le trataron.

«Se mojó, bien mojado, en asuntos realmente difíciles. Aceptó ayudar, acompañar, aconsejar, moderar, facilitar, tomar decisiones complicadas, decir las cosas bien claritas y entendibles...», destacó Sabino Ormazabal, militante ecologista y antimilitarista, periodista en Egin y Gara, muy próximo a Ferrer, y recordó su compromiso con Elkarri; con la Plataforma que se opuso al macrosumario 18/98, instruido por la Audiencia Nacional, de la que fue portavoz, o con SOS Racismo, entre otros.