Las solicitudes de ayudas a Cáritas descienden casi un 40% en cinco años

Presentación del informe anual de Cáritas GIpuzkoa. /MICHELENA
Presentación del informe anual de Cáritas GIpuzkoa. / MICHELENA

Las dificultades ligadas a la vivienda son uno de los principales motivos por el que las personas pobres tocan a las puertas de la ONG

Elisa Belauntzaran
ELISA BELAUNTZARAN

Cáritas Gipuzkoa atendió a 18.186 personas en el último año. Cifra que sigue la tónica de descenso de los últimos cinco años y alimenta la esperanza de la ONG de la Iglesia que habla de «mejora» sobre la situación de las personas más desfavorecidas. Aunque «todavía siguen siendo muchas las personas que necesitan de la ayuda de Cáritas» porque «los efectos de la recuperación económica no han llegado a todas las familias por igual». Así lo expresaron sus representantes, José Ramón Aramendi, Kontxi Elexpe y Jose Emilio Lafuente en la rueda de prensa que ofrecieron este miércoles en su sede de San Sebastián.

El descenso de solicitudes atendidas en 2018 es un 39% menor a las 29.834 en 2014, año en el que más personas se acercaron en busca de ayuda a Cáritas. En 2013, fueron 29.306; cifra que rozó las de 2012, con 29.081 casos. Años duros para los más desfavorecidos que han descendido notablemente aunque los responsables de la ONG no dejan de la lado la constatación de que «el número de personas sin hogar o sin recursos de vivienda ha aumentado».

En 2018 se realizó una 'inversión' de 2.108.243 euros en ayudas económicas directas

1.021 voluntarios han colaborado con la ONG de la Iglesia en toda Gipuzkoa

Una de cal y otra de arena, ya que las dificultades ligadas a la vivienda son ya uno de los principales motivos por el que las personas pobres tocan a las puertas de Cáritas. En muchos casos tienen problemas para pagar el alquiler o acceder incluso a uno o directamente no tienen un techo donde dormir. De hecho, «las familias tienen que hacer un gran esfuerzo para acceder y mantener la vivienda. Buena parte de los recursos económicos de una familia tienen que ir destinados a ella», lo que acarrea verse privado de otras muchas necesidades básica a diario.

«Se está incrementando la actividad empresarial y la generación de empleo». A lo que añadieron que «si bien está bajando la tasa de desempleo, también aumenta el número de personas que, estando trabajando, tienen que recurrir al sistema de protección social», remarcan.

Necesidades básicas

Desde Cáritas han insistido en que «trabajamos para cambiar esta realidad. No nos podemos resignar a ver la pobreza como algo natural. Cáritas está con las personas que tienen mayor necesidad y quiere ser parte de la solución contra la pobreza». Durante 2018, se ha realizado una 'inversión' de 2.108.243 euros en ayudas económicas directas. El 77% de ese dinero se ha destinado desde fondo propios (que han recibido apoyo de ayuntamientos, donantes y empresas) y el 23% de la Diputación.

Todas esas personas que acudieron a alguna de las sedes parroquiales de la ONG se vieron beneficiadas con ayudas para comedores escolares, manutención, gastos sanitario, farmacéuticos y ópticos, suministros del hogar... son las necesidades principales de las solicitudes que han realizado las más de 18.000 personas. En concreto en Gipuzkoa, según los datos aportados por Cáritas, se han aportado 892.552 euros a subsistencia; 772.734 a vivienda; 143.880 euros a formación y empleo y 53.980 euros a transporte. Un total de 1.942.615 euros de 'inversión' a lo largo de 2018 a los que hay que añadir 165.628 euros que se han destinado a diferentes proyectos que giran en torno a Cáritas Diocesana.

Perfil de las personas más atendidas

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Personas sin hogar
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Mujer migrante en situación administrativa irregular que se encuentra sola y tiene hijas e hijos a su cargo. Son mujeres muy vulnerables que además, están fuera del apoyo de las políticas públicas.
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Varones mayores de 45-50 años con escasa formación y baja cualificación profesional. Es uno de los colectivos para los que la recuperación económica y de inserción laboral está siendo muy complicada

En cuanto a los perfiles de las personas atendidas, desde Cáritas Gipuzkoa recuerdan que «las personas sin hogar o sin recursos de vivienda han aumentado. Son personas que cuentan con nulos o escasos apoyos para cubrir necesidades de subsistencia, alojamientos, sanitarias...» Otro de los perfiles que más se acerca a la ONG de la Iglesia «es el de una mujer migrante en situación administrativa irregular que se encuentra sola y tiene hijos a su cargo». Otro perfil que destaca en Cáritas «es el de varones mayores de 45-50 años con escasa formación y baja cualificación profesional. Es uno de los colectivos para los que la recuperación económica y de inserción laboral está siendo muy complicada».

Cambios internos

Durante el año 2018, Caritas Gipuzkoa se ha reorganizado en siete áreas a través de un nuevo modelo organizativo. Se ha apostado por la descentralización territorial que «responde a atender a las personas en el lugar más próximo a donde viven». Además se ha buscado la «personalización. Se busca atender a las personas en las necesidades o situaciones que nos solicitan» y el acompañamiento con un modelo de atención que «ayude a desarrollar procesos de acompañamiento empoderantes para las personas».

Este cambio de modelo «está dando lugar a descentralizar nuestros recursos y reorientar, en parte, nuestro esfuerzo en clave de inserción sociolaboral, por ser una de las necesidades detectadas que afecta a buena parte de las personas que acompañamos. En este ámbito destaca el trabajo que venimos desarrollando desde el proyecto Miriam del área de familia, mujer e infancia; así como el proyecto educativo-ocupacional Lamorous y los diferentes proyectos que se están dinamizando en el territorio desde el área de Economía Solidaria y la Fundación Sarea».

Los responsables de Cáritas destacan «la gran labor y fortaleza de los 1.021 voluntarios guipuzcoanos y los 82 trabajadores de Cáritas que dejan corazón y vida para ayudar a las personas más vulnerables».