La Diputación invita a las familias de 3.000 dependientes a que tengan un cuidado profesional
Casi la mitad de los que reciben la prestación para ser cuidados en el entorno familiar llevan más de una década adscritos a esa ayuda
Hay vida más allá de las residencias de mayores y diez mil guipuzcoanos que se encuentran actualmente en situación de dependencia reciben una prestación por ... parte de la Diputación de Gipuzkoa para ser cuidados bien por un familiar –o alguien del entorno cercano– o por un cuidador profesional en su hogar. El reparto es de 70-30 a favor de los que se ponen en manos de una persona cualificada, y el departamento de Cuidados y Políticas Sociales ha iniciado una campaña para promover que esa opción sea aún más mayoritaria.
Para ello, ha enviado una comunicación a las 2.956 familias perceptoras de la PECE (Prestación Económica para Cuidados en el Entorno Familiar), es decir, las que se encargan ellas mismas del cuidado, para que «dispongan de la información necesaria» y «valoren» qué prestación se adapta mejor a su situación, ofreciendo la alternativa de la PEAP (Prestación Económica de Asistencia Personal), «uno de los instrumentos más relevantes del sistema foral de cuidados para reforzar el apoyo profesional en el domicilio».
Esto se debe a la apuesta que se está realizando para la profesionalización de los cuidados en unas circunstancias en las que cerca de la mitad de esas personas beneficiarias de la PECE lleva más de una década acogidas a esta modalidad, lo que supone una carga de responsabilidad muy grande y continuada en el tiempo. Además, el cambio también persigue aflorar la economía sumergida, ya que en estos casos puede darse la posibilidad de tener a sueldo a una persona que ejerza de cuidadora pero de manera no regulada.
Destinada a contratar una cuidadora profesional y para florecer la economía sumergida
Precisamente lo que persigue la prestación PEAP es que las cuidadoras estén reconocidas y reguladas, ya que apoya a la familia para la contratación de una persona profesional acreditada para prestar cuidados en el domicilio. Actualmente son 6.998 guipuzcoanos dependientes los que reciben esta prestación y es la opción mayoritaria con un 70,3%, cuando hace una década el reparto era bien diferente: el 75,6% percibían la otra prestación, la PECE.
Para adherirse a la PEAP –es incompatible contar con ambas prestaciones– primero y previamente hay que contratar a una cuidadora. Para hacerlo existen dos formas, contratando directamente a la trabajadora –la inmensa mayoría de este sector son mujeres– mediante un contrato de trabajo y dándole de alta en el sistema especial de 'Empleados de Hogar' de la Seguridad Social. En este caso, además de las nóminas, la familia deberá abonar las cotizaciones a la Seguridad Social. La trabajadora en cuestión debe estar en posesión de la titulación o 'habilitación excepcional' correspondiente para ejercer como cuidadora, cualificación para la que la Diputación de Gipuzkoa tiene formaciones para adquirirla y acreditarla. De todos modos, hay empresas que colaboran en la búsqueda de personal y en la gestión de nóminas y cotizaciones.
En Gipuzkoa 6.998 dependientes reciben la PEAP, el 70% del total, y 2.956 la PECE
Por otro lado, también se puede contratar a una empresa que preste los servicios de cuidados y en el registro foral figuran 55 empresas que ofrecen estos recursos.
Más ayudas con la PEAP
En cuanto al dinero que cada familia recibe por cada prestación, la PECE recoge que los dependientes con grado uno de dependencia pueden percibir 154 euros máximo al mes, los de grado dos 338 y los de grado tres, 424 euros. En los tres casos, las ayudas son inferiores en gran parte porque no recogen la opción de contratar a alguien de manera regulada. Para la PEAP, la ayuda para los dependientes con grado uno son 326 euros máximos al mes, 534 para los de grado dos y 876 para los de grado tres. Además, en estos dos últimos casos, las familias que tengan un gasto mensual superior al 125% del Salario Mínimo Interprofesional, es decir, más de 1.726 euros, podrán percibir un complemento de 240 euros mensuales además de la prestación ordinaria.
La comunicación enviada por la Diputación de Gipuzkoa a las casi tres mil familias que perciben la PECE señala que «el cuidado de una persona con un alto grado de dependencia puede suponer una importante carga para el familiar cuidador no profesional implicado, sobre todo si se prolongan durante años o se realizan sin el apoyo de otras personas». Por ello, defiende el departamento de Cuidados y Políticas Sociales, «recibir los servicios de un cuidador o cuidadora profesional en el domicilio puede ser de gran ayuda».
La esperanza de vida en Gipuzkoa es cada vez mayor, superando los 87 años en el caso de las mujeres. Los mayores quieren permanecer en su domicilio el máximo tiempo posible. Eso, sumado a que la lista de espera para entrar a una residencia de Gipuzkoa requiere un tiempo de espera medio de seis meses, hace que cada vez serán más necesarias las personas destinadas a los cuidados, cuyo objetivo es que sean profesionales, de calidad y que promueven la autonomía de los dependientes.
Solo 4.408 cuidadoras cuentan con el certificado profesional
En Gipuzkoa hay solo 4.408 cuidadoras que cuentan con el certificado de profesionalidad y que pueden ser contratadas para que las familias con una persona en situación de dependencia perciban la Prestación Económica de Asistencia Personal. La diputada Maite Peña trasladó que «la oferta no es muy amplia y hay cuidadoras atendiendo a más de una persona dependiente». Para aumentar esa cifra, la Diputación tiene una formación destinada a que las cuidadoras cuenten con el certificado, de la que se han aprovechado ya 300 personas.
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