Casi uno de cada diez ciudadanos renuncia a la herencia que le dejan

Diego Granados, en su despacho. / FRAILE
Diego Granados, en su despacho. / FRAILE

Crece el número de personas que no acepta los bienes del testamento pese a no estar obligadas a responder por la deuda del fallecido

G. L. SAN SEBASTIÁN.

Que tu nombre figure en el testamento de un allegado fallecido no implica necesariamente que aceptes su voluntad, aunque en la mayoría de las ocasiones sea en forma de algún tipo de beneficio material. De hecho, los datos sobre las renuncias de herencias no han dejado de crecer en los últimos diez años hasta tal punto de que hoy por hoy casi uno de cada diez ciudadanos decide no recibir el legado que se le ha dejado en el testamento. En 2017 fueron 1.821 las personas que no quisieron saber nada de lo que les debajan por herencia.

La evolución de quienes mantienen esta postura ha sido ascendente en la última década. Las renuncias son hoy el doble de las de hace diez años, y eso pese a que la ley de Derecho Civil Vasco de 2015 establece condiciones favorables para quienes dudan de si atreverse o no a asumir una herencia por lo que pueda contener. La normativa vigente permite que «solo respondas de la herencia hasta donde alcancen los bienes que te cede», explica Diego Granados, decano del Colegio de Notarios del País Vasco. Quiere ello decir que por mucho que la persona fallecida tuviera una deuda de un millón de euros, si los bienes que te asigna ascienden a cinco mil euros, esa es la única cantidad de la que debes responder.

Granados explica que «las renuncias empezaron a proliferar en tiempos de crisis, donde había cada vez más personas con pasivos mayores que los activos». Sin embargo, tal y como constata la gráfica de crecimiento de renuncias, «todavía se dan casos en los que la gente que no tiene una relación muy cercana al autor del testamento y sospecha que estaba metido en negocios que no le iban muy bien hace su valoración personal y decide no aceptar la herencia». El notario sugiere, no obstante, que «ahora que no estás obligado a responder no es tan necesario renunciar».