Camino Méndez
La jurista reclama en este 25 de noviembre «más recursos y prevención» ante una violencia que surge en edades cadavez más tempranas
Cada 25 de noviembre se renueva el compromiso colectivo contra la violencia machista, pero para Camino Méndez Sánchez ese compromiso es cotidiano y no entiende ... de fechas señaladas. La fiscal de violencia de género de Álava, recién reconocida con el Premio Menina 2025 a la Persona vasca, junto con el Ayuntamiento de Lasarte-Oria y el Colegio de Psicología de Bizkaia, se enfrenta cada día a un escenario donde las cifras no dejan de crecer y las historias personales pesan mucho más que los expedientes. Entre informes, órdenes de protección y coordinación con policía y juzgados, Méndez trabaja para que cada caso reciba la atención que necesita, convencida de que la respuesta institucional debe empezar mucho antes del juicio. Desde su despacho insiste en detenerse con cada caso y empatizar, porque solo así se puede llegar a tiempo y evitar que la violencia se perpetúe. «Es que la prevención y la educación son tan importantes como la intervención judicial».
Con esta visión, el reconocimiento del Menina no solo celebra su trayectoria profesional, sino también su compromiso humano con las víctimas, recordando que detrás de cada expediente hay una persona que merece protección y justicia.
– ¿Recibió el premio a título personal o profesional?
– Es un reconocimiento más profesional que, por supuesto, recibo con alegría y un poco de sorpresa. Al final, esto es a lo que me dedico, y cuando me comunicaron el premio pensé: 'me lo dais por trabajar'. Pero me explicaron que es por el esfuerzo, la implicación diaria y esa ilusión que ponemos en la protección de las víctimas y en la persecución del delito. Me gusta pensar que también reconoce la dimensión humana del trabajo. Cada expediente, cada diligencia, tiene detrás una persona que necesita nuestra atención y nuestra protección.
– ¿Lo siente también como un reconocimiento a la Fiscalía, a veces poco visible en los procesos de violencia de género?
– Sí, y eso me parece importante. Mucha gente no sabe qué hace realmente un fiscal en estos casos. Nuestra función no es solo presentar denuncias, también el de seguir todo el proceso judicial desde el principio hasta la ejecución de la sentencia, incluso cuando la víctima no quiere continuar. Pedimos órdenes de protección, control de pulseras telemáticas, ingresos en prisión si son necesarios, coordinamos con la policía, solicitamos informes médicos o periciales… Estamos allí para asegurar que la ley se cumple y que la víctima esté protegida, incluso si no tiene abogado. Representamos el interés público y, a veces, eso marca la diferencia entre frenar o perpetuar un ciclo de violencia.
– ¿Es habitual que una víctima inicie un proceso y después quiera echarse atrás?
– Sí, muchísimo. Forma parte del proceso. Hay momentos en los que la víctima quiere denunciar y otros en los que se retrae. Por eso nuestra función es analizar cada caso cuidadosamente, asegurar medidas de protección inmediatas y seguir impulsando la causa aunque la víctima no pueda o no quiera continuar. Cada intervención puede cambiar el rumbo de una vida.
«Hemos pasado de 800 procedimientos al año a más de 1.200, y con los mismos medios. Así es difícil atender cada caso»
– Ha comentado que los juzgados de Álava están cada vez más saturados con denuncias de violencia de género. ¿Buena o mala señal?
– Tiene una doble lectura. Que haya más denuncias es positivo porque refleja que la sociedad está más concienciada, que las mujeres y su entorno detectan antes la violencia. Lo negativo es que el juzgado especializado de Vitoria está saturado. Pasamos de unos 800 procedimientos al año en 2016 a más de 1.200 este año, y los medios son los mismos. Esto genera retrasos, sobrecarga de trabajo y riesgo de que medidas de protección no se ejecuten a tiempo. Hemos solicitado refuerzos y la creación de un nuevo juzgado, pero mientras tanto el personal debe multiplicar esfuerzos para atender cada caso.
– ¿Considera que los profesionales que trabajan en esta materia están lo suficientemente formados?
– En lo jurídico, sí; en género, la formación ha mejorado mucho. Antes no era habitual que los jueces y fiscales tuvieran perspectiva de género, ahora es un requisito para asumir estos juzgados. Yo no hice un curso específico al inicio, pero llevo años formándome continuamente y sigo aprendiendo en jornadas y enseñanzas especializadas. Esto es clave porque incluso los mejores profesionales se equivocan. La formación permanente nos ayuda a actuar con más seguridad y eficacia.
«Desde que empecé solo he visto un caso falso. Que no se pueda demostrar no significa que no haya ocurrido»
– ¿Cómo valora el papel de los medios de comunicación?
– Fundamental. Ha cambiado mucho la forma de informar. Ahora hay más respeto hacia las víctimas. Es necesario dar datos, cifras y contexto, siempre protegiendo a las víctimas. Sin esa labor, la sociedad no vería la magnitud de esta lacra. Además, los medios ayudan a generar conciencia y educar sobre prevención, algo que es tan importante como la intervención judicial.
– Aun así, persiste la desinformación, incluso discursos que niegan la violencia de género...
– Sí. Hay negacionismo y también desinformación. Se habla mucho de denuncias falsas, pero desde que empecé solo he visto una condena por denuncia falsa en miles de procedimientos. Ese dato habla por sí solo. Que un caso no se demuestre no significa que no haya ocurrido, solo que no se ha podido probar. Por eso es clave informar correctamente y no alimentar mitos.
– ¿Qué cambios legislativos considera necesarios para mejorar la respuesta a esta violencia?
– Lo primero son más medios, no solo para violencia de género, sino para toda la justicia. Sin tiempo ni recursos es imposible atender bien cada caso. También es crucial un buen asesoramiento a víctimas e investigados. Pero, sobre todo, hay que actuar antes de que el delito llegue a los juzgados. La prevención empieza en colegios, centros de salud y servicios sociales. Ahí se pueden detectar señales de alerta y evitar que la violencia escale.
«Las redes muestran casos muy preocupantes. Los jóvenes aún reproducen patrones de una cultura patriarcal que sigue ahí»
– ¿Cómo y desde cuándo se debería concienciar sobre violencia de género?
– Cuanto antes mejor. La violencia no empieza en el juzgado. Cuando llega ya hay un camino recorrido. Por eso los colegios tienen un papel fundamental: pueden detectar señales muy pronto y enseñar qué es la violencia de género, cómo identificarla y cómo pedir ayuda. También hospitales, servicios sociales y cualquier institución que pueda intervenir deberían tener herramientas y protocolos claros.
– ¿Detecta que cada vez hay más casos entre jóvenes?
– Sí. Las redes sociales muestran situaciones muy preocupantes: control de pareja, acoso digital, difusión de contenido… Muchos jóvenes reproducen patrones que han vivido o visto, y aunque hayan crecido con la ley vigente, la cultura patriarcal y los sesgos siguen muy presentes. La prevención temprana es clave: sin educación desde la infancia, esos patrones se perpetúan.
– Para este 25N, ¿qué mensaje reivindica?¿Qué le sale decir?
– Pues... me sale un 'basta ya, por favor'. También pedir que quienes trabajamos en esto pongamos ganas, esfuerzo y empatía. Que recordemos siempre que detrás de los papeles y los expedientes hay mujeres que necesitan protección y que luchemos por ellas.
Lasarte-Oria, ejemplo contra la violencia machista
El Ayuntamiento de Lasarte-Oria compartió reconocimiento con la fiscal alavesa por «su labor continuada en la promoción de la igualdad y la prevención de las violencias machistas». El alcalde, Agustín Valdivia, recogió el galardón en el acto que se celebró en el Aquarium de Donostia. El jurado destacó el modelo integral de la localidad, que combina programas educativos, campañas de sensibilización, protocolos de actuación y espacios de apoyo, en coordinación con colegios, asociaciones juveniles, clubes deportivos, hostelería y agentes sociales.
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