«Después de estar ocho años viviendo en la calle creí que no volvería a conseguir un hogar»

Mitxel Apeztegia muestra uno de sus cuadros en su apartamento, acompañado por la diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, y el diputado general, Markel Olano./USOZ
Mitxel Apeztegia muestra uno de sus cuadros en su apartamento, acompañado por la diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, y el diputado general, Markel Olano. / USOZ

Mitxel Apeztegia es uno de los cinco sin techo que desde hace un año tiene un hogar gracias al programa piloto Hábitat Gipuzkoa

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJOSAN SEBASTIÁN.

Cuando uno ha estado ocho intensos años viviendo en la calle, hay situaciones que vistas con cierta perspectiva llegan a banalizarse hasta límites insospechados. «Era duro pero tampoco lo pasaba del todo mal». Lo dice de corrido Mitxel Apeztegia, quien encontró un refugio en la lectura para sobrellevar como podía horas interminables a la intemperie. Ahora muestra algunos de esos libros que le acompañaron durante aquella etapa y que hoy tiene apilados en una estantería de su sala: Ken Follet, John Le Carre, Pío Baroja...

Pero cuando se le pregunta por cuál era su horizonte durante aquellos años, la respuesta es otra y el tono con el que lo dice también: «Después de tantos años en la calle, creí que no volvería a tener un hogar. Ahora puedo llevar una vida un poco más digna que estar todo el día tirado y por el suelo», confiesa este hombre que participó hace un par de años en el corto documental de Imanol Uribe, 'La casa del frío'.

La cifra

7 viviendas
El programa Hábitat Gipuzkoa lleva trabajando desde septiembre de 2017 en cinco viviendas ubicadas en San Sebastián, y van a habilitar otras dos próximamente en dos localidades del territorio. No obstante, el objetivo a medio plazo es dotar de un piso a 10 personas sin hogar.

Este donostiarra de 58 años se quedó en la calle con 49, después de que el consumo de drogas desestabilizara por completo su vida. Ahora puede contar su historia desde un apartamento en Intxaurrondo en el que reside desde hace un año, gracias al programa piloto Hábitat Gipuzkoa puesto en marcha por la Diputación Foral, el Ayuntamiento de Donostia y la Fundación Rais Euskadi para minimizar el riesgo de sinhogarismo que en Gipuzkoa afecta a unas 120 personas. «Me decían que tuviera paciencia, que esperase... Y aquí estoy, en mi casa», explica feliz.

El proyecto sigue las directrices del modelo Housing First, que en lugar de afrontar el sinhogarismo haciendo que el usuario tenga que pasar de la calle a un albergue, del albergue a un alojamiento temporal y finalmente, a una vivienda permanente, esta metodología entiende que facilitar una vivienda a las personas sin hogar desde el inicio, con el respectivo apoyo profesional, es el paso clave para su reinserción social y «la recuperación de su autonomía». Así lo expresa Alejandra Puente, directora de la fundación, que ayer acompañó al diputado general, Markel Olano, y a la diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, durante la visita al apartamento de Mitxel, uno de los cinco habilitados en Donostia.

Olano aprovechó el encuentro para desvelar que siendo el objetivo de 'Hábitat Gipuzkoa' llegar a disponer de 10 viviendas a medio plazo, a los cinco pisos de San Sebastián, que llevan operativos desde septiembre de 2017, se les sumarán «próximamente» otros dos apartamentos en dos localidades de Gipuzkoa para dar continuidad a un proyecto, cuyos resultados calificó de «muy positivos», ya que «el 100% de los participantes» permanece residiendo en los apartamentos «un año después de su entrada». Del total de inquilinos, cuatro son hombres y una mujer, «para mantener la proporción de 80%-20% existente en la población sin hogar», explicó Puente.

Proceso de selección

Para la puesta en marcha del programa, el Departamento de Políticas Sociales, junto al Servicio Municipal de Urgencias Sociales (SMUS) confeccionó una lista con veinte candidatos -15 hombres y 5 mujeres- y con la colaboración de Rais, se seleccionaron las cinco personas sin hogar que mejor podrían responder al proyecto.

Carecen de un límite temporal para abandonar el servicio, «eso lo marca el proceso de reinserción que necesiten», indicó Peña. El proceso de selección, tanto el que se puso en marcha el año pasado como en los que están por venir, lo marca el perfil del usuario. Debe de ser una persona que lleve al menos tres años viviendo en la calle o en alojamientos de emergencia, que presente problemas de salud, en varios casos sin diagnóstico final, pero con evidencias de sufrir patologías mentales, así como, consumos de alcohol y drogas. Y la conservación de la vivienda dependerá de que el participante cumpla con un mínimo de exigencias como tener una convivencia normalizada con la comunidad de vecinos donde se encuentre el apartamento; aceptar una visita semanal del profesional del proyecto; participar en la evaluación del mismo; y contribuir al desarrollo del programa con el 30% de sus ingresos en caso de disponer de ellos.

La iniciativa de la Fundación Rais Euskadi, impulsada por el ente foral con 30.000 euros y la ayuda del Ayuntamiento de Donostia con la cesión de los pisos de Etxegintza, se enmarca en el Plan Elkar-Ekin de Inclusión Social de Gipuzkoa 2016-2020. «Damos mucha importancia a la empleabilidad, pero hay casos en los que el usuario no está preparado» y por ello, indicó la diputada, «utilizamos la vivienda como elemento tractor hacia una vida normalizada».

Más

 

Fotos

Vídeos