Desarrollan en Donostia un fármaco para frenar un agresivo cáncer sanguíneo

Eneko Aldaba y Yosu Vara, en la sede de Quimatryx en Miramón./MICHELENA
Eneko Aldaba y Yosu Vara, en la sede de Quimatryx en Miramón. / MICHELENA

La empresa Quimatryx quiere realizar pruebas en humanos en 2019. El compuesto QTX125 es un fármaco que ha sido probado de modo satisfactorio para detener el linfoma de las células del manto

Iker Marín
IKER MARÍNSAN SEBASTIÁN.

El linfoma de las células del manto es un tipo de tumor sanguíneo muy agresivo, con un diagnóstico tardío que aparece en los ganglios linfáticos. Si estos son superficiales, bajo la piel se manifiestan en forma de bultos, si son internos tardan más en detectarse, hasta que produzcan síntomas. El tratamiento que se suministra a los actuales enfermos de esta dolencia cura a corto plazo pero siempre hay recaídas y estas se muestran con mayor virulencia. Por lo que se necesitan nuevos tratamientos que sean distintos a los quimioterápicos clásicos. «Los sistemas de salud y la industria farmacéutica están buscando nuevas terapias para luchar contra esta enfermedad que no tiene cura. Hay necesidad médica y nicho de mercado», señalan los responsables de Quimatryx, empresa seleccionada el año pasado por la Fundación Biozientziak Gipuzkoa por su apoyo al sector Biotecnológico con una aportación de 250.000 euros.

Yosu Vara Salazar y Eneko Aldaba Arévalo son los socios fundadores de esta empresa donostiarra situada en el Parque Tecnológico de Miramón que se dedica a «descubrir y desarrollar nuevos fármacos contra dianas epigenéticas». Tras siete años de trabajo y un presupuesto de 7 millones de euros, uno de sus compuestos, el QTX125, está a punto de ser probado en seres humanos para comprobar si las miles de pruebas realizadas durante estos años in vitro y con animales pueden frenar el avance del linfoma de las células del manto.

En colaboración con el grupo del profesor Fernando Cossío de la Facultad de Química de la UPV/EHU y el grupo del doctor Manel Esteller del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge de Barcelona, Quimatryx ha logrado fabricar un producto que «en unos modelos animales ha conseguido frenar ese tumor». Todo el trabajo realizado hasta la fecha hace que los responsables de Quimatryx, ambos doctores en Química Orgánica, estén cerca de cumplir el sueño de que su compuesto se pueda probar en humanos en el plazo de «un año». «Es clave dar ese paso para comprobar la efectividad del fármaco, y nosotros estamos muy cerca de realizarlo», señala Vara Salazar.

Los datos

7
millones de euros de presupuesto tiene el trabajo que los responsables de Quimatryx han realizado.
Compuesto QTX125. Año 2019.
La Agencia Española del Medicamento debe validar el dossier que presente Quimatryx para poder probar con humanos.

El compuesto QTX125 es un fármaco epigenético, -«es aquello que controla y regula la genética»-, que corrige las alteraciones causantes de las enfermedades, y ayuda a combatirlas. Una de las grandes ventajas de este tipo de fármacos es que, a diferencia de la quimioterapia clásica, que ataca tanto a células malignas como a las sanas, la terapia epigenética está más dirigida, -«es muy específica en cuanto a su diana de acción»-, por lo que ataca solo a las células tumorales, provocando menos toxicidad en el paciente. Un artículo publicado recientemente en la prestigiosa revista 'Haematologica', el órgano de expresión de la Sociedad Europea de Hematología, «ha validado la gran eficacia de nuestro fármaco en varios modelos animales en esa enfermedad».

Es en el linfoma de las células del manto donde han puesto su foco los responsables de Quimatryx a pesar de que su compuesto ha dado buenos resultados también con otro tipo de células cancerosas. «El QTX125 ha demostrado actividad antitumoral frente a más de 50 células tumorales humanas de distintos tipos de cáncer, como el de mama, próstata, melanoma o páncreas», dice Vara Salazar. No obstante, es especialmente efectivo frente a distintos tipos de linfomas, «el folicular, Burkett y, sobre todo, el de célula del manto», añade.

Agencias médicas

Para ser probado en seres humanos, este compuesto, que está protegido por patentes en EE UU, Canadá, Japón, China o Israel, debe recibir el visto bueno de las agencias médicas competentes de cada país en la que se quiera probar.

«Este año tenemos que terminar de cumplimentar todos los pasos regulatorios que nos exigen para poder administrar el medicamento en seres humanos», reconoce Aldaba Arévalo. Explica que los órganos sanitarios competentes, en el Estado la Agencia Española del Medicamento, requieren «informes muy estrictos. Nos piden un dossier con más estudios de seguridad en animales, tenemos que presentar todo el proceso productivo de una manera señalada y añadir el estudio de analíticas de compuestos. Con todo ese material del dossier y los estudios clínicos que les presentemos deben validar si nuestro compuesto es seguro para administrárselo a personas». Los socios de Quimatryx aseguran tener el plan de trabajo preparado a un año vista, para «presentar el dossier en verano de 2019 y probar en humanos a finales de ese mismo año».

El entusiasmo que muestran los responsables del proyecto con la viabilidad del compuesto QTX125 tiene que ver con el rigor científico de las pruebas realizadas, que son cuatro. Para empezar, están los ensayos con resultado satisfactorio en líneas celulares hechas en laboratorio. En segundo lugar, significativas fueron las pruebas realizadas con los ratones, a los que inocularon el tumor humano «frenando su desarrollo», dicen. Además, el doctor Esteller tomó la muestra de dos pacientes del linfoma de las células del manto e in vitro, es decir, en un laboratorio y fuera del cuerpo humano, les suministró el compuesto a las células y el QTX125 «también funcionó». Por último, el fármaco con label donostiarra también se ha probado con personas voluntarias que prueban nuevos medicamentos. «Y las pruebas dejaron claro que en células sanas no tiene toxicidad». Es decir, «estamos bastantes confiados en que pueda funcionar con personas», comentan.

Una vez Quimatryx logre el objetivo de que el producto se pruebe en humanos y se demuestre su eficacia será hora de licenciar el compuesto a una gran marca farmacéutica. El motivo es que tras las primeras pruebas en personas habría que completar las «fases clínicas 1, 2 y 3, pasar más controles y que las agencias reguladoras aprueben definitivamente el medicamento para su comercialización. Es decir, una labor donde una gran farmacéutica tiene unas capacidades que nosotros no tenemos», explican. Reconocen que las «farmacéuticas saben de nosotros, conocen que tenemos un compuesto que funciona bien y están esperando a los resultados en humanos para poder hablar con nosotros. Nuestro objetivo como empresa es invertir el dinero que podamos lograr en seguir descubriendo nuevos fármacos».

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