Cada día se cometen en Gipuzkoa una media de once estafas por internet

Una persona realiza una operación mediante el empleo de un ordenador./IOSU ONANDIA
Una persona realiza una operación mediante el empleo de un ordenador. / IOSU ONANDIA

Gipuzkoa registró en el primer trimestre una subida del 46% en esta modalidad delictiva. Tres cuartas partes del total de esta clase de ilícitos por la red se producen por transacciones electrónicas fraudulentas

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Las estafas, los fraudes, los engaños nunca desaparecen, lo que en realidad varía es el mecanismo para su puesta en práctica. Los viejos timos, aun cuando siguen presentes en la sociedad, han pasado a ser testimoniales y se han visto sobrepasados por los que se cometen mediante los nuevos sistemas tecnológicos. Internet se ha convertido en la principal herramienta de muchos delincuentes que han hallado en la red un espacio de impunidad. Hace unos pocos años puede que el cibercrimen fuese el futuro, pero eso es ya historia: el presente es suyo, les pertenece.

Las cifras confirman esta aseveración. Según datos facilitados por el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, durante los primeros cinco meses de este año, la Ertzaintza ha tenido conocimiento de 4.581 estafas cometidas en Euskadi cuando en el mismo periodo del año anterior se contabilizaron 4.308 casos, lo que representa un incremento superior al 6%.

Las cifras parecen haberse contenido en los dos últimos meses, ya que en el primer trimestre las estafas se dispararon no solo en la comunidad autónoma, sino también en Gipuzkoa. De enero a marzo, Euskadi registró 3.338 denuncias, un 43% más que en el mismo periodo del año anterior. En el territorio guipuzcoano, la subida fue del 46%, al pasar de 673 casos en 2017 a 987 en el primer trimestre.

Lo más sorprendente, sin embargo, no es tanto el incremento observado, es el medio a través del cual se cometieron la mayor parte de los delitos. Las citadas fuentes señalan que en torno a un 80% se produjeron por internet. Y dentro de la red, Seguridad indica que las tres cuartas partes del total de ilícitos cometidos en esta modalidad delincuencial se producen por transacciones electrónicas fraudulentas, habitualmente por cargos en las tarjetas de crédito de los denunciantes después de que estos hayan introducido sus datos en páginas web inseguras.

Las compras 'on line' son una de las variantes más empleadas. Por lo general, se denuncian «porque una vez realizado el pago no se recibe el producto que se pretendía adquirir o bien porque una vez recibido no se correspondía con el ofertado», aseguran desde la Ertzaintza.

Datos bancarios

Otra de las prácticas delictivas es el 'fishing', que representa el 2% del total de las estafas cometidas a través de internet. «El objetivo que persiguen es la obtención de datos, habitualmente bancarios, de la víctima. Para ello, se hacen pasar por una persona o empresa de confianza que establece una aparente comunicación oficial electrónica, por lo común un correo electrónico, o algún sistema de mensajería instantánea. Incluso lo hacen mediante llamadas telefónicas con el ánimo de obtener dichos datos bancarios», explican desde Seguridad.

Además de los modos anteriores, cabe destacar las estafas cometidas mediante la utilización de 'criptovirus', lo que se entiende por ciberataques, con la introducción en el ordenador de la víctima de programas informáticos que bloquean los sistemas, para luego solicitar una cantidad de dinero a cambio de su liberación.

Desde Seguridad indican que las cantidades que los delincuentes obtienen por prácticas ilícitas cometidas a través de la red, oscilan entre «unos pocos euros por la compra de un objeto de poco valor, a varios miles que los autores pueden obtener, principalmente mediante la suplantación de identidades a través de la red. Se ha tenido conocimiento de casos en los que la cantidad sustraída estaba próxima a 40.000 euros», señalan.

Los viejos timos

En la era de las estafas tecnológicas, aquellas otras que requieren del contacto personal entre autor y víctima «son prácticamente testimoniales», afirman desde Seguridad, pero existen. En estos casos, por lo general, los perjudicados son personas de avanzada edad de las que los delincuentes se aprovechan, dada su «menor capacidad de reacción».

El abanico de variedades es extenso y aun cuando parezca increíble, el 'timo de la estampita' sigue vivo. En los cinco primeros meses de este año se han detectado cuatro denuncias, una más que en el mismo periodo del año pasado. «Se trata de engañar a la víctima mostrándole una gran cantidad de dinero en billetes, en manos de alguien que simula padecer una disminución síquica y los cambia por otra cantidad menor de billetes. Es un timo muy antiguo pero que continúa realizándose con cierta frecuencia», indican desde Seguridad.

Luego está también el del 'falso ayudante'. Se cometen en cajeros automáticos. «Consiste en que mientras estamos sacando dinero en un cajero se acerca una persona que disimuladamente se queda con el número PIN que introducimos. En un momento dado, esta persona distrae nuestra atención preguntándonos cualquier cosa, instante en el que aprovecha para coger nuestra tarjeta y cambiarla por otra similar. La víctima recoge su dinero y la tarjeta que le ha sido cambiada sin darse cuenta y se va. Al poco tiempo, el autor empiezan a realizar las extracciones de dinero», explica un experto policial.

También vinculado con expendedores de billetes está del denominado 'lazo libanés'. Se sustenta en la introducción de un objeto especialmente fabricado que se acopla a los cajeros automáticos. Este elemento retiene el dinero que la víctima pretende extraer mediante su tarjeta. Cuando se marcha, las personas autoras extraen el objeto junto con los billetes.

Luego está el 'cambio mágico'. Se basa en hacer una compra de bajo precio y realizar el pago con un billete de alto valor. Mediante este método «lían» al comerciante con los cambios.

Recomendaciones

1. Utilice el sentido común.
Si algo le resulta sospechoso, seguramente es porque lo es. Desconfíe de precios excesivamente bajos y situaciones muy ventajosas. Compare precios de productos similares. Esta medida es válida tanto para compras realizadas a través de internet como ante situaciones que se nos puedan presentar en la vida real.
2. No abrir archivos ni correos electrónicos de dudosa procedencia.
Eliminarlos directamente.
3. Sea cauteloso
al facilitar por la red información personal o bancaria y evite realizar transferencias de grandes cantidades de dinero.
4. Utilice plataformas de pago que permitan la recuperación del dinero
en el caso de ser víctima de una estafa.
5. En el caso de ventas en efectivo
, compruebe la calidad del dinero
6 Utilice contraseñas seguras y únicas para cada operación
de pago que realice a través de internet.
7 Evite utilizar su correo electrónico a través de redes wifi inseguras o públicas
Navegue por páginas web seguras.
8 No realizar operaciones con personas que se nieguen a facilitar un número de teléfono de contacto.
Si no le ofrecen las suficientes garantías, evite realizar operaciones económicas con ellas. Aunque le pueda parecer que está perdiendo una buena oportunidad, probablemente está evitando ser estafada o estafado.

También se están detectando casos del 'falso accidente'. Las personas autoras hacen creer a la víctima que han ocasionado daños en su vehículo, habitualmente la rotura de un retrovisor, mientras circulaban y le piden una cantidad de dinero para no dar parte a los seguros.

Estafas agresivas

En otras estafas basadas en ventas, la Policía ha observado el empleo de métodos más agresivos. Explican agentes de la Ertzaintza que los autores, «mediante coacciones o amenazas», establecen contratos comerciales de exclusividad de cualquier tipo, ya sea de luz o gas, o también para la compra de bienes que son innecesarios para la víctima como pueden ser libros, productos para el bienestar personal, salud... «Más que estafas son sistemas de venta agresivos en los que, una vez que la víctima ha firmado un contrato de adquisición, le hacen creer que está obligada a la compra periódica de más productos o bienes. Le engañan y coaccionan para la firma de créditos rápidos de manera sucesiva en visitas a domicilio que se repiten con habitualidad», afirman desde la Ertzaintza.

Las víctimas suelen ser siempre personas de edad avanzada, que desconocen incluso qué están comprando y para qué. Los importes son importantes, «sobre todo teniendo en cuenta la vulnerabilidad de los perjudicados y oscilan entre unos miles a decenas de miles. La Ertzaintza viene detectando desde el pasado año ventas agresivas de libros y enciclopedias ejecutados por grupos organizados de ámbito estatal.

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