La niña donostiarra que pide mujeres en los álbumes de cromos

Su padre ha recogido 40.000 firmas a raíz de que a su hija le dijeran que no podía jugar al fútbol por ser chica

Nahikari García, jugadora de la Real Sociedad, con los bocetos de los cromos realizados por June y sus amigos Martín, Ane, Iraia e Ibon./J.M. LÓPEZ
Nahikari García, jugadora de la Real Sociedad, con los bocetos de los cromos realizados por June y sus amigos Martín, Ane, Iraia e Ibon. / J.M. LÓPEZ
Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO

«Las niñas no pueden jugar a fútbol». Cuántos patios de colegio habrán sido testigo de esta frase que guarda entre sus sílabas una intención tan inocente como discriminatoria. Y cuántas veces estas siete palabras habrán sido el origen ingenuo e inconsciente de esos roles de género que se repiten.

Esta historia también surge de esa frase. Aunque va más allá del fútbol y de reivindicar el obligatorio espacio que se merecen todas las mujeres deportistas, ya sean aficionadas o profesionales, cada una en su ámbito. Es la historia de una niña donostiarra que con solo cinco años se sintió desplazada por sus compañeros de clase, y lejos de asumirlo, emprendió un camino, seguramente sin saberlo, que puede llegar a convertirse en un punto de inflexión en la visibilización del deporte femenino.

Comenzó hace dos años, cuando June, que entonces tenía cinco primaveras, llegó a casa con semblante triste. Tras varias preguntas de sus padres interesándose por esa mirada gacha, la niña contestó que le habían dicho «varias veces» que por ser chica no podía jugar a fútbol, una de sus pasiones. «En casa trabajamos ese aspecto y ahí quedó la cosa», comenta su padre, Iñigo Benedicto.

No fue hasta el pasado mes de octubre cuando la inquietud de esta pequeña volvió a aflorar. Llegó a casa después del colegio, con su revista de Panini bajo el brazo –empresa líder en el sector de los cromos y titular de los derechos de la Liga masculina–, y dijo a su padre: «Hay una cosa que me parece fatal. No hay mujeres en este álbum». Su progenitor se quedó ojiplático. «Y ahora qué le digo», reproduce entre risas al admitir que se quedó sin palabras ante la queja de su hija. «Entonces le contesté que si le parecía mal no comprábamos más ese álbum. Pero me contestó: 'No, yo quiero llamar a Panini'».

Ante la actitud de la pequeña, Iñigo optó por crearle su primera cuenta de correo electrónico y June escribió la petición «a su manera», aunque sus progenitores le ayudaron posteriormente a estructurarlo. Su malestar era claro: «Me siento mal porque no aparece ninguna chica en los cromos de mi colección. Y parece que las chicas no sabemos jugar a fútbol», explicaba June en su misiva.

La publicación deportiva tardó dos semanas en enviar una respuesta a la pequeña para quien tuvieron buenas palabras, le informaron de que están analizando hacer una colección de la Liga Femenina y se despidieron con un esperanzador: «Todo llegará». Ni corta ni perezosa, June volvió al ataque y les invitó a incluir en una misma revista ambas ligas «para que todo el mundo vea también a las mujeres, no solo el que compre ese álbum», pero ya no obtuvo respuesta.

Siguieron avanzando los meses hasta que poco después del 8 de marzo, Iñigo inició una campaña online. Lo hizo a través del portal Change.org que ha conseguido recopilar cerca de 40.000 firmas. «Esta petición realmente no va sobre fútbol, sino de utilizar algo tan popular como es el fútbol y tan cotidiano como los cromos para vivir en una sociedad mejor. A golpe de cromo, niños y niñas verán a las auténticas heroínas que contra viento y marea juegan maravillosamente a fútbol. Luego nuestras hijas podrán jugar o no. Podrán jugar bien o mal», resume este padre. Su reivindicación es muy concreta: «Tampoco pedimos medio álbum, que sería lo suyo, sino que aparezca en la portada una jugadora y en el interior, el escudo y dos jugadoras por cada equipo».

Una decisión sobre la mesa

Iñigo ha tocado varias puertas. Además de Panini, se puso en contacto con el director de marketing de La Liga, quien le informó de que «estaban valorando poner por cada equipo el escudo y como mucho una foto del equipo o una de la alineación». Iñigo no tuvo el menor reparo en decirle que le resultaba insuficiente. Reconoce que quizás ese objetivo no es tan importante para su hija, porque es una cuestión que ya trabajan en casa, pero considera de relevancia que los pequeños «vean personas concretas para poder identificarse con ellas, para que quieran que les toque su cromo. Con una foto de grupo en la que no se puede reconocer a nadie, esa meta no se consigue», explica.

Los niños disfrutan con un rondo con su ídolo de Real Sociedad.
Los niños disfrutan con un rondo con su ídolo de Real Sociedad. / J.M. López

Los pasos son lentos, pero parece que sus reivindicaciones y la presión social empiezan a dar sus frutos. La Federación tiene pendiente una reunión con Panini para ver cómo abordar esta cuestión, que podría ser un primer paso para que las jugadoras de la Liga Iberdrola tuvieran presencia en las colecciones.

Al lanzar la petición en el portal web, Iñigo le pidió a June que dibujara los cromos que le gustaría que aparecieran en el álbum. Y esbozó el de Nahikari García, la delantera de la Real Sociedad. También pegó su foto en la portada del álbum, compartiendo espacio con Isco.

Pero cuando esta pequeña donostiarra «tuneó» la portada o dibujó el boceto del cromo de la guipuzcoana no se imaginaba que semanas más tarde estaría jugando con ella en el patio del colegio. Porque si alguien conoce esa sensación que tanto entristeció a June es precisamente su ídolo deportivo. Nahikari García recibió de la niña, pero también de sus amigos Martín, Iraia, Ane e Ibai cromos que habían dibujado ellos mismos, entre los que se encontraban también los perfiles de otras compañeras de equipo como la capitana Sandra Ramajo o Bea Beltrán.

La menor y su padre pusieron una foto de la realista en la portada y dibujaron cromos.
La menor y su padre pusieron una foto de la realista en la portada y dibujaron cromos.

La cara de García lo decía todo. «Lo que hace crecer el deporte y sobre todo, el femenino, es el reclamo de la gente», expone al tiempo que confiesa que para las futbolistas «saber que estamos haciendo un buen trabajo y que tenemos gente detrás, que empezamos a ser referentes, nos llena de orgullo». A la pregunta de si cree que podrá verse a corto plazo entre los cromos de los niños contesta que «estamos yendo en esa dirección. Ojalá llegue». Y subraya que es un trabajo «de todo el mundo». «Nosotras seguiremos animando a que la gente nos dé una oportunidad y venga a vernos. Pero a partir de ahí es trabajo de todos y el reclamo social es muy importante», concluye al tiempo que dice estar muy agradecida por ver que «hay personas que lo están haciendo posible», como June y sus amigos.

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