El TS confirma la condena por estafa a dos porteros de clubs que se hicieron pasar por guardias civiles

El TS confirma la condena por estafa a dos porteros de clubs que se hicieron pasar por guardias civiles

El alto tribunal ratifica una sentencia que fue dictada por la Audiencia Provincial de Gipuzkoa

J. P.SAN SEBASTIÁN.

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena impuesta por la Audiencia de Gipuzkoa a dos porteros de clubes de alterne que se hicieron pasar por guardias civiles que extorsionaron a una mujer, a la que estafaron 30.000 euros. De esta forma, resultan firmes las penas que el tribunal guipuzcoano impuso a los dos encausados, a uno de los cuales sentenció a tres años y al otro le impuso dos años y medio.

El juicio por estos hechos se celebró el 12 de marzo del pasado año en la Sección Primera de la Audiencia. El proceso tuvo su origen en una querella interpuesta por la mujer en agosto de 2013, una semana después de su ruptura sentimental con quien había sido su novio durante un año aproximadamente. La mujer relató que el final de dicha relación se produjo tras un cruce de denuncias mutuas. La suya fue por violencia de género, tras ser amenazada de muerte.

La víctima, que a lo largo del proceso ha estado representada por el letrado Sergio Palenzuela Alberdi, única parte acusadora, sostuvo que tras poner fin a la convivencia sentimental, los investigados, conocidos del excompañero, contactaron con ella primero telefónicamente. Se presentaron como miembros de la Guardia Civil especializados en protección de mujeres víctimas de malos tratos y terminaron por embaucarle para sus fines ilícitos.

Los acusados se ofrecieron a hacer desaparecer los documentos en los que se sustentaba la denuncia que contra ella había formulado su exnovio. Dijo que los acusados le manifestaron que dada su condición de guardias conocían a personas en el juzgado y que necesitaban dinero para destruir los documentos. De esta forma, los procesados le engañaron para que abandonara la vivienda en la que residía, situada en una planta baja del barrio donostiarra de Intxaurrondo. Le hicieron saber que lo mejor era que se marchara, por un lado, por que no tenía célula de habitabilidad y se exponía a una sanción, y, por otro, porque no era un espacio seguro. Le comentaron, asimismo, que su expareja tenía un acceso fácil al inmueble, que era una «pieza de mucho cuidado».

Venta del piso

Los dos falsos guardias le propusieron que vendiera su casa donostiarra así como otra que tenía en Extremadura para entre las dos comprar un ático de los que, según le dijeron, la Guardia Civil tenía para mujeres maltratadas. También le comentaron que ellos le podían facilitar la compra de uno de dichos áticos. Los acusados hallaron comprador para la casa de Intxaurrondo y le trasladaron en coche a una notaría de Gijón para formalizar la operación. El acuerdo verbal consistía en el pago de 12.000 euros mediante escritura notarial y que, posteriormente, cuando el comprador revendiera el inmueble, se le abonaría una cantidad que completaría el precio final que se aproximara a su valor real.

El caso es que la mujer no percibió cantidad alguna y los 12.000 euros que le fueron entregados en la localidad asturiana se los quedaron los acusados. La víctima, asimismo, señaló que no percibió un solo euro de los 36.000 por los que el piso fue revendido.