Condenado en Donostia por utilizar a su hijo para que le trasladase mensajes a la madre

Condenado en Donostia por utilizar a su hijo para que le trasladase mensajes a la madre

El investigado, que en el momento de los hechos estaba en prisión, tenía orden de alejamiento y no podía comunicarse con su exmujer por ningún medio

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

Un juzgado de lo Penal de San Sebastián ha condenado a un padre por intentar quebrantar la prohibición de comunicarse con su exesposa y en su tentativa utilizó a su hijo de doce años para que mediara en el conflicto matrimonial. El progenitor envió una misiva desde la prisión en la que se encontraba y entre otras cosas le decía «necesito tu ayuda, hijo», «pueden caerme muchos años», «pide a ella el favor de salvarme». El delito, sin embargo, no llegó a consumarse porque el hijo no transmitió en el mensaje a la madre, de ahí que la condena sea en grado de tentativa.

Los hechos, que han sido sentenciados por la titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Donostia, se remontan a la primavera de 2017. La resolución detalla que en el mes de abril el acusado permanecía en prisión por orden un juzgado de Irun en el marco de otro procedimiento diferente surgido a raíz del conflicto con su mujer.

En el ámbito de aquel proceso, la autoridad judicial dictó varias medidas cautelares. Entre otras, estableció la prohibición de aproximarse a una distancia inferior a 500 metros respecto a su mujer, domicilio, lugar de trabajo o «cualquier otro en el que se encuentre». De la misma manera, le impidió que se comunicase con ella por «cualquier medio».

Esta resolución fue notificada personalmente al acusado que fue requerido expresamente para que cumpliera «estrictamente» las prohibiciones. Asimismo, se le apercibió de que en caso contrario se le aplicaría otra medida cautelar que implicara una mayor limitación de su libertad personal.

Contenido «muy fuerte»

Pese a todo ello, el acusado envió desde el centro penitenciario en el que estaba interno una carta dirigida a su hijo de 12 años. En la misma le pedía que hablara con su madre. «Me ha denunciado, es muy grave, pueden caerme muchos años de cárcel», escribió el acusado.

El escrito añadía que «por eso necesito tu ayuda» y demandaba que le llamara. «Dile que me ayude para salir de aquí; ella es la única persona que puede ayudarme. Pide a ella el favor de salvarme». Asimismo, el acusado instó al chico para que convenciera a su madre para que esta, a su vez, llamase a la abogada.

Durante la vista oral, la madre señaló que las cartas que le enviada el padre las leía primero ella porque en una ocasión el contenido de una de ellas le pareció «muy fuerte» y entendía que no eran adecuadas para un menor.

El acusado, por su parte, admitió haber remitido varias misivas desde la cárcel a su hijo y reconoció que en una de ellas le pedía ayuda para que le sacara de la prisión. Asimismo, afirmó que «no pensaba que de esta manera» pudiera estar infringiendo la orden de comunicación, al tiempo que precisó que no tenía intención de quebrantarla.

No fue consciente

Precisamente por ello, su abogado pidió en el juicio la absolución. Alegó el letrado que su cliente no era consciente de que con el envío de la carta a su hijo vulneraba la prohibición de comunicación.

La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Donostia, sin embargo, ha desestimado los argumentos de la defensa. Afirma que el acusado sabía que «pesaba sobre el una orden de alejamiento que le impedía comunicarse por ningún medio» con la víctima.

La magistrada considera que el delito se cometió en grado de tentativa y precisa que si «no llegó a establecer el contacto», no fue porque no realizara «todas las acciones necesarias para ello», sino que se debió a que el hijo del acusado «no le transmitió a la víctima lo que su padre le había pedido que le dijera». De esta manera, señala, no obstante que dicho delito no se ha consumado «por hechos ajenos a la voluntad del acusado». La juez impone al acusado una pena de cinco meses de prisión.

La pena, sin embargo, no es firme y puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, a cuya Sección Tercera corresponderá tomar la decisión.

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