Comunidades sociales y afectivas para aminorar los síntomas de la demencia

La Fundación Aubixa incide en la importancia de diseñar entornos integradores para estimular las capacidades de las personas enfermas

Pilar Marco, Maite Peña, Iñaki Arriola, Marisol Garmendia y Matxalen Acasuso durante la jornada. /LUSA
Pilar Marco, Maite Peña, Iñaki Arriola, Marisol Garmendia y Matxalen Acasuso durante la jornada. / LUSA
Iker Marín
IKER MARÍN

Aparición de nuevas tecnologías, transformación de la estructura familiar o el nuevo rol de la mujer en la sociedad. Son múltiples los cambios a los que las sociedades occidentales se están enfrentando en las últimas décadas. Entre ellos se encuentra también la modificación de las preferencias a la hora de envejecer de las personas mayores, hecho que adquiere especial relevancia desde hace aproximadamente una década. «Siendo este un planteamiento válido a nivel general, adquiere especial relevancia a la hora de hablar de las personas que sufren demencia», expuso ayer en el Palacio Miramar Carmen Etxaniz, representante de Afagi, asociación de familiares, amigos y personas con alzhéimer y otras demencias de Gipuzkoa. Lo hizo durante la celebración de la primera jornada sobre entornos integradores para personas con demencia que organizó la Fundación Aubixa.

Desde los diferentes modelos de atención se asume que el diseño de los entornos donde habitan las personas influye «profundamente» en su calidad de vida y en el desarrollo de la enfermedad, o en la forma en que se puede hacer frente a la misma. Por ello, «el entorno donde envejecemos es un recurso fundamental ya que nos condiciona la vida y nos marca las pautas cotidianas que realizamos, tanto a nivel físico como emocional», incidió Marijo Moreno, arquitecta de Errotu Taldea y componente de Aubixa.

En este sentido, cobra gran protagonismo el lugar de residencia y la relación de las personas con demencia y sus vecinos. «Cuidar unos de otros es fundamental», coincidieron los expertos que participaron en la mesa redonda organizada. Tanto la gerontóloga Lourdes Bermejo como la psicóloga y directora de Qmayor coincidieron en que «cualquier cambio que se haga con estos ciudadanos debe respetar su autonomía, seguridad e intimidad, en definitiva, su dignidad». En la medida de que «todos somos dependientes es necesario cuidar el entorno social y afectivo y fortalecer la convivencia entre los vecinos para mejorar su integración. Es muy importante, asimismo, universalizar los entornos para que puedan ser sostenibles a lo largo de toda la vida», resaltó Alex Mitxelena, en representación de la Escuela Técnica de Arquitectura de la UPV-EHU.

Enfoque no farmacológico

El diseño de entornos terapéuticos se incluye cada vez en mayor medida dentro de los enfoques no farmacológicos para minimizar el efecto que producen las demencias en las capacidades de las personas. «Un espacio diseñado específicamente para personas con demencia puede fortalecer y estimular la utilización de las capacidades que se mantienen, ralentizar su pérdida, e ir supliendo aquellas que se van perdiendo», dijo Etxaniz. El Manifiesto Donostia 2018 que se leyó al finalizar la jornada indice en esta dirección: «Un entorno pensado y ejecutado adecuadamente para dar respuesta a las necesidades específicas de las personas que los habitan y utilizan puede llegar a ser una herramienta muy útil para aminorar los síntomas asociados a la demencia, como son la deambulación, desorientación y agitación».

Lesley Palmer, directora de arquitectura del Centro de Desarrollo de Servicios para la Demencia de la Universidad de Stirling (Escocia), por su parte, insistió en que el ambiente físico tiene especial influencia en las personas en situación de dependencia y en aquellas que sufren deterioro cognitivo, «es necesario diseñar entornos que promuevan la máxima autonomía e integración posible». Por todo ello, los expertos que participaron en la jornada insistieron en profundizar en ciertos aspectos para lograr estos objetivos. Empezando por garantizar la escala humana y un ambiente hogareño, la personalización y sensación familiar, promover la interacción social y prever senderos para la deambulación.

En la actalidad, en todo el mundo 46 millones de personas están diagnosticadas de demencia, lo que hace prever que en 2030 serán 76 millones. Se estima que cada 4 segundos se diagnostica un nuevo caso de demencia y de ellos en un 70% se trata de alzhéimer.

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