Competencia censura el decreto de pisos turísticos del Gobierno Vasco y pide que revise la norma «en profundidad»

Dos turistas recién llegados a San Sebastián descansan en la zona del Náutico./LOBO ALTUNA
Dos turistas recién llegados a San Sebastián descansan en la zona del Náutico. / LOBO ALTUNA

Entiende que exigir una placa identificativa o una superficie mínima «es innecesario» | Un informe de la CNMC califica de restricciones «muy graves» aspectos de la norma vasca como presentar una declaración responsable antes del inicio de la actividad

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJOSAN SEBASTIÁN.

Hasta la fecha, el decreto que desarrolla la Ley vasca de Turismo y que completa la regulación sobre la actividad de viviendas y habitaciones de uso turístico en Euskadi había conseguido esquivar los disparos. Pero un último informe elaborado por la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) ha dado en la diana del texto aprobado hace poco más de un mes por el departamento del consejero Alfredo Retortillo y le invita a «revisar en profundidad» varias cuestiones, algunas de ellas que llega a considerar «graves o muy graves».

Esta recomendación se suma así a las ya realizadas anteriormente y que arremetían contra la ordenanza de viviendas turísticas de Donostia, contra la cual presentó un recurso contencioso administrativo -también contra la norma de Bilbao y Madrid- la semana pasada al entender que «son contrarias a la competencia».

Entre otros aspectos, aunque sin mencionar directamente el decreto vasco, el análisis de Competencia del Estado concluye que exigir que las viviendas cuenten con equipamientos concretos u otros criterios «subjetivos», como solicitar pisos «suficientemente amueblados o enseres necesarios», «suponen una carga para los titulares de la vivienda e incrementa los costes». Y matiza: «De manera innecesaria».

Tampoco comparte la obligatoriedad de ofrecer una asistencia telefónica que, en caso de la norma vasca, debe atender al inquilino a diario entre las 8.00 y las 20.00 horas.

Decreto vasco

Capacidad
Máximo de 8 personas. La superficie útil mínima es de 25 m2 para 1 inquilino, de 33 para dos; y de 15 m2 por persona para más de tres.
Espacios
Debe contar, al menos, con baño, cocina y una estancia destinada a dormir, que no sea la sala.
Seguridad
Debe contar con botiquín, extintor manual, teléfonos de emergencia, información sobre situación y salidas.
Distintivos
El portal y el piso deben exhibir identificativos.
Veto
Los propietarios por unanimidad pueden prohibir la actividad en el inmueble.
Registro
Los propietarios deben presentar la declaración responsable de inicio de actividad, con el documento municipal que acredita que cumplen la normativa. Los ya inscritos en el registro vasco tienen seis meses para actualizar su documentación.
Publicidad
Los pisos ofertados en agencias o plataformas online deben incluir su número de inscripción en el registro.
Sanciones
Apercibimientos y multas de hasta 100.000 euros, más sanciones por infracción fiscal.

Lo que dice Competencia

Colocar placas distintivas
Es una restricción muy grave.
Dimensiones mínimas
Es una restricción grave.
Exigir equipamientos concretos
Es una carga innecesaria para el propietario.
Obligaciones de asistencia telefónica o personal
Es un restricción muy grave.

Uno de los requerimientos indispensables que el Departamento vasco de Turismo ha exigido a los propietarios de pisos turísticos desde el inicio es la presentación de una declaración responsable antes del inicio de la actividad, a través de la cual el titular de la vivienda asevera que cumple con todos los requisitos. Así, Competencia incluye en el apartado de cuestiones «graves o muy graves» esta solicitud, «que finalmente se convierte en verdaderas autorizaciones previas, como la obligación de que el titular la deba inscribir en el Registro».

La entidad tampoco ve con buenos ojos el apartado en el que se refiere a la superficie mínima exigida. El decreto vasco establece que los pisos turísticos deben tener espacio para 8 personas como máximo, con una superficie útil mínima de 25 m2 para un inquilino, de 33 m2 para dos, y de 15 m2 por persona para más de tres. Además debe contar, al menos, con baño, cocina y una estancia destinada a dormir, que no sea la sala; botiquín, extintor manual, teléfonos de emergencia, información sobre situación y salidas.

«La dimensión mínima es de imposible cumplimiento» en numerosas viviendas y «tienen como efecto excluir del mercado a buena parte de la oferta. Esta limitación no está justificada y es desproporcionada», asevera Competencia en su estudio.

El motivo de su crítica no es otro que si el objetivo de la norma fuese garantizar una superficie mínima para los huéspedes por cuestiones de habitabilidad, «estas medidas deberían aplicarse también al resto de alojamientos turísticos, como hoteles, apartamentos, pensiones..., y con mayor motivo, al alquiler de manera permanente», insinúa.

En cuanto a la colocación de una placa o distintivo que el decreto vasco exige visibilizar tanto en el portal como en la puerta de acceso al piso, la CNMC lo considera «innecesario» porque todas las plataformas que ofertan este tipo de viviendas han desarrollado mecanismos que permiten obtener información sobre el inmueble.

Una norma injustificada

El estudio elaborado por la CNMC vuelve a dejar constancia de que tampoco comparte los argumentos esgrimidos por el Ayuntamiento donostiarra para regular desde un plano urbanístico la actividad de las viviendas de uso turístico.

Considera que carece de justificación económica determinar «mediante el planeamiento urbanístico» dónde puede establecerse una vivienda para turistas o cuál es el número de pisos de estas características que tiene que haber en un área determinada.

Ciudades como Donostia, Bilbao o Barcelona han modificado sus planes de ordenación urbana, una medida a la que se sumarán a corto plazo Madrid, Pamplona y Palma de Mallorca. El motivo alegado en los distintos casos es paliar problemas de congestión, ruidos, contaminación o problemas de convivencia, así como suavizar el efecto que la proliferación de las viviendas turísticas podrían tener sobre el precio del alquiler de viviendas de largo plazo.

«Se pide una superficie mínima a las viviendas que no se reclama al resto de alojamientos»

«El ruido y la congestión no es un problema exclusivo de los pisos, también de los hoteles»

Pero la entidad entiende que estos motivos no se deben «exclusivamente» a los pisos turísticos, sino que son motivados por «todos los alojamientos, incluidos los tradicionales». Si lo que se desea es mitigar esa congestión, considera un instrumento «más proporcionado» intervenir mediante un impuesto o tasa sobre la estancia, sin diferenciación del tipo de alojamiento».

De la misma forma que subraya que el ruido también proviene de otros modelos alojativos como hoteles o pensiones, expone que los problemas de convivencia también suceden en edificios de uso exclusivamente residencial.

Para normalizar la relación entre vecinos y turistas propone, como también recoge el decreto vasco, que sean las comunidades vecinales las que decidan de manera unánime si permiten la actividad en el bloque o la prohiben.

Esto es, la entidad estatal comparte el argumento manifestado por la Autoridad Vaca de la Competencia (AVC) de considerar «innecesario y desproporcionado limitar o prohibir estas actividades en todas la comunidades de propietarios, incluso en aquellas en las que los vecinos sean favorables a su desarrollo».

El estudio encargado concluye además que las viviendas turísticas contribuyen «a aportar riqueza» a las ciudades, a recuperar barrios tradicionalmente degradados en los centros urbanos, y a que la presencia de turistas en dichas zonas tenga un efecto positivo sobre el comercio local.

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