La ciencia sí es cosa de chicas

Unas jornadas muestran el papel de las mujeres en los centros de investigación

Idoia Mugica, Aitziber López Cortajarena, Sivina Cerveny, Itziar Oteg, Deung-Jang Choi, Marta Autore y Maica Morant. /LUSA
Idoia Mugica, Aitziber López Cortajarena, Sivina Cerveny, Itziar Oteg, Deung-Jang Choi, Marta Autore y Maica Morant. / LUSA
TERESA FLAÑO

«Las mujeres tienen una capacidad innata menor para las matemáticas y las ciencias». Esta frase salió hace unos pocos años de la boca del presidente de una de las universidades más prestigiosas del mundo, Harvard, Lawrence Summers. Fue respondido inmediatamente e incluso aseguró que se le había malinterpretado, pero es un clara ejemplo de la percepción que en pleno siglo XXI se sigue teniendo del papel que juega la mujer en el mundo de la ciencia y la investigación.

«Como en todas las disciplinas, en la ciencia las mujeres no tienen visibilidad. Esto genera que las niñas que vienen detrás no se sientan capaces para estudiar ciencias. En la mayoría de las universidades, la matrícula está repartida casi al 50% entre hombres y mujeres, pero en las ramas de ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas, el número chicas cae un 25%, sin motivo aparente salvo que estamos educando a las niñas en el hecho de que las mujeres no servimos para las ciencias y es mejor hacer otras cosas». Lo dice alguien que conoce el terreno, la científica del Centros Superior de Investigaciones Científicas, Silvana Cerveny, que trabaja en el Centro de Física de Materiales (CFM) de Donostia.

La opinión es refrendada por muchas de sus colegas, al igual que considerar que debe ser un trabajo de toda la sociedad para que desaparezca ese prejuicio. Algunas de ellas se han unido con un frente común, exponer su experiencia científica para derribar falsos prejuicios. Investigadoras de centros punteros asentados en Donostia como el CFM, el DIPC, Nanogune (Nonosciencie Coperative Research Center) y Biomagune (Centro de Investigación Cooperativa de Biomateriales) han organizado unas jornadas mañana y el viernes, en vísperas del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia que se celebra el próximo domingo. «Lo importante es mostrar referentes femeninos en el mundo de la ciencia», afirman.

Morant: «Somos unas privilegiadas y queremos decirles a las mujeres ‘tú también puedes’»

Por estrategia, algunas de las actividades se van a focalizar en la mujer, sobre todo en las chicas jóvenes, pero quieren que también trascienda al resto de la población porque, como explica Aitziber López Cortajarena, investigadora de Ikerbasque en Biomagune, es un problema de toda la sociedad y de todos los géneros. «Hemos buscado un espectro amplio con actividades con niños y niñas en las escuelas, visitas guiadas para adolescentes...».

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También han prestado una atención especial a las mujeres mayores de 55 años porque «han recibido una educación sesgada y sin ser conscientes crean situaciones de discriminación, incluso hacia ellas mismas» pensando que no pueden adentrarse en el mundo de la ciencia porque les puede superar», señala Idoia Mugica, responsable de comunicación y divulgación del CFM, quien destaca el papel de las amonas. «Históricamente no han tenido acceso a una educación igualitaria. Ahora están en una edad maravillosa para aprender y sobre todo para enseñar. No hay que olvidar que son educadoras, todos hemos aprendido de ellas y pueden ser un buen vehículo de transmisión científica».

Mayores y adolescentes

Hay una actividad exclusiva para estas mujeres, ‘Amona’s Power’, porque han constatado que «cuando hay hombres delante actúan distinto, les han educado con la imagen de que si hay un hombre él tiene que tomar la palabra primero. También pasa algo similar con las chicas. En las clases suelen estar más retraídas, pero también pasa en nuestra edad. Los chicos tienen menos problemas en decir su opinión sin miedo a confundirse», comenta Marta Autore, investigadora posdoctoral en Nanogune. Cuando el ambiente es más tranquilo y reducido «nos hacen muchas preguntas y vemos que tienen mucha dudas».

Maica Morant , también investigadora en Nanogune, resume el objetivo de estas jornadas, «decirles tú también puedes, como nosotras. Somos privilegiadas, hemos llegado al mundo de la ciencia y queremos transmitir nuestra pasión a mujeres que en el futuro pueden aportar muchos a la sociedad. Tenemos que visibilizar». Pero añade que además «también debemos comprometernos a hacer pequeñas cosas para cambiar el mundo y enfrentarnos a pequeños micromachismos». Porque como apunta la responsable de comunicación de Nanogune, Itziar Otegi «muchas veces, hasta que no reflexionas, no te das cuenta de que los estás sufriendo».

Estas mujeres, en general, no se han enfrentado en sus carreras a grades casos de desigualdad o machismo, pero sí a pequeñas acciones que pueden pasar desapercibidas pero que demuestran que la paridad está lejos.

Cerveny: «Los que juzgan son los hombres, son los que copan los tribunales»

El techo de cristal siempre está presente, empezando por el estereotipo de que el científico es un hombre blanco adulto. Aunque en las universidades, la mayoría de las licenciadas son mujeres, de acuerdo con un estudio realizado en 14 países que se recoge en la página oficial de Naciones Unidas dedica al Día Internacional de la Mujer y la Nina Científica, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6%.

En el caso de la investigación, la brecha se va abriendo a medida que se avanza en la carrera. «La mayoría de los casos comienza cuando ser forma una familia», apunta Marat. La mujer se centra más en el hogar, «y no hablamos solo de tener hijos, también, por ejemplo, cuidar a los familiares dependientes», y por lo tanto el hombre tiene más tiempo para prosperar en su carrera, gana más dinero, opta a mejores trabajos y a puestos más altos.

Silvana Cerveny aporta otra opinión contundente: «Los que juzgan son hombres, son los que copan los tribunales». Añade que el 90% de quienes evalúan las investigaciones que se van a publicar también son hombres y cuando «está escrita por una mujer se valora menos».

López Cortajarena reconoce que hay otros elementos que impiden el progreso femenino en el mundo científico que surgen de las propias mujeres, en parte por los condicionantes de la sociedad: autolimitación, aceptar con normalidad que no se deben asumir muchas responsabilidades, pensar que el perfil adecuado es el del hombre y por lo tanto no se encaja en él. «No hay más que ver las pocas mujeres que hay en puestos de responsabilidad. Cada vez somos más en el mundo de la ciencia, pero las cosas no han cambiado tanto desde que el rector de Harvard dijo esas palabras», sentencia Autore.

El programa

8 de febrero:
¿Conoces a alguna mujer científica?. En Nanogune. Grupos cerrados de 6º de Primaria.
8 de febrero:
Donostia: ciudad de investigadoras. Charlas cortas de cinco investigadoras Sara Barja, Maia García, Deung-Jang Choi, Marta Autore y Aitziber López Cortajarena. A las 19.00 horas en el Koldo Mitxelena. La ronda de preguntas terminará en el bar Udaberri-berri.
9 de febrero:
Amona’s Power. Taller dirigido a mujeres + 55 años. Requiere inscripción. En el CFM a las 10.30 horas
9 de febrero:
La ciencia sí es cosa de chicas. Taller dirigido a mujeres de secundaria y bachillerato. Requiere inscripción. A las 17.30 horas en el Nanogune.

 

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