Chequeo a niños que pasan el verano en familias de Gipuzkoa

Uno de los niños, durante la revisión ocular en la consulta. / J.M. LÓPEZ
Uno de los niños, durante la revisión ocular en la consulta. / J.M. LÓPEZ

Pequeños saharauis, ucranianos, bielorrusos o palestinos han pasado revisiones de la vista y el oído gratuitas

Judith Urquijo
JUDITH URQUIJO SAN SEBASTIÁN.

Decenas de familias guipuzcoanas recibieron hace un par de semanas en su casa a unos huéspedes muy especiales, los niños saharauis, bielorrusos, ucranianos o palestinos que pasan el verano en Gipuzkoa para recuperar defensas y, en la mayoría de los casos, mejorar su salud. Aprovechando estos dos o tres meses, las familias aprovechan para que se sometan a un chequeo médico, en algunos casos el único del año, y una revisión completa, que incluye la vista y el oído.

Un año más, de la mano de Clínica Baviera, Fundación GAES Solidaria y Medical Óptica Audición, que unieron sus recursos, se han llevado a cabo estos chequeos gratuitos para garantizar a los menores la atención sanitaria que algunos no reciben en sus lugares de origen. Se trata de un proyecto solidario por el que se les realizan revisiones médicas visuales y auditivas. Además, en caso de que necesiten unas gafas graduadas o adaptar un audífono, se les facilita de manera gratuita.

Jon Eizaguirre, gerente de la clínica Baviera, destaca la importancia de estas revisiones para el crecimiento de los niños. «Es fundamental llevar a cabo revisiones periódicas para controlar su correcto desarrollo. A través de estas revisiones pretendemos mejorar la salud de los menores e intentar ofrecerles unos servicios sanitarios a los que lamentablemente no pueden acceder donde viven», explica.

«Van a pasar aquí poco tiempo, y tampoco es cuestión de tenerles todo el día en el médico, pero sí se recomienda al menos una revisión», apostilla.

La consulta se realizó esta semana. Los menores se sometieron a pruebas de agudeza visual, refracción, biomicroscopia y fondo de ojo. Y lo hicieron sin rechistar. Mohamed, Hayat, Usama, Fatma y Jadya, un grupo de niños del Sáhara asentados en Hernani, llegaron nerviosos a la consulta en compañía de una monitora, Irati Jauregi. «Están revolucionados. De camino a la consulta me venían diciendo que no querían que les pinchasen, solo les preocupaba eso», comentaba la monitora.

Laila, una niña saharaui que venía acompañada de su madre de acogida, Amaia Genebelzu, no mediaba palabra en la sala de espera. «No le hemos podido explicar bien a dónde veníamos porque no entiende el idioma pero sabía desde primera hora de la mañana que algo raro estaba pasando. Se ha puesto tan nerviosa que no ha querido ni desayunar», decía su 'ama' guipuzcoana.

Radiaciones solares

Respecto a los síntomas que suelen presentar estos niños, la optometrista Almudena Guijo explicaba que se trata de niños sanos, solo que algunos «están más expuestos a radiaciones solares y eso afecta a la salud ocular».

«Hay dos grupos. Por una parte, los que no tienen nada o simplemente les hace falta llevar gafas y, por otra, aquellos con problemas más serios. Estos últimos suelen ser pocos y ya vienen diagnosticados desde su país. Aunque hay que reconocer que la mayoría llegan sin grandes problemas o patologías, hay que tener en cuenta que aún son pequeños», relataba Guijo.

Este proyecto solidario ha sido posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Hernani y las asociaciones Bikarte y Saharautz Elkartea. Bikarte se encarga de gestionar la estancia con familias vascas de los niños procedentes de orfanatos y familias desfavorecidas de las zonas afectadas por el accidente de la central nuclear de Chernobil.

Y Saharautz Elkartea promueve la acogida en los meses de verano de niños saharauis que viven en los campamentos de refugiados del Tinduf. Las asociaciones recuerdan que «estas estancias», fuera de sus hábitat durante unos meses, «facilitan la rehabilitación psicológica, social, así como el descanso y la recuperación de los menores», que vuelven a casa más fortalecidos.

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