Cerca de 3.000 niños vascos estudian en las eskola txikiak

Un grupo de niñas juega en unos de los txokos de la eskola txikia de Arroa Behea de Zestoa. /  UNANUE
Un grupo de niñas juega en unos de los txokos de la eskola txikia de Arroa Behea de Zestoa. / UNANUE

Más de la mitad de estos centros a los que acuden alumnos de zonas rurales poco habitadas se encuentran en Gipuzkoa

Teresa Flaño
TERESA FLAÑOSAN SEBASTIÁN.

Cerca de 3.000 niños vascos se educan en las 51 eskola txikiak de la red pública repartidas por la geografía vasca. La orografía hace que sea Gipuzkoa el territorio con más centros de este tipo, 26, que tienen como característica fundamental y distintiva, fomentar la diversidad de edades en sus aulas. Debido al reducido número de niños en las distintas comarcas, alumnos de distintas edades forman un mismo grupo. Además, por lo general estos centros se encuentran ubicados en núcleos rurales o de baja densidad poblacional que, por número de matrículas, no puede formar aulas completas en Infantil y Primaria. Cuando alcanzan la Secundaria, los estudiantes ya se trasladan al instituto más cercano.

Un ejemplo de estos centros es la eskola txikia del barrio Arroa Behea de Zestoa, que cuenta con un total de 57 alumnos entre 2 y 12 años de edad: 23 de ellos escolarizados en la etapa de Educación Infantil (2-5 años) y los 34 restantes en Primaria (6-12 años). Los niños que van a Infantil se dividen en dos aulas, mientras que los de Primaria se organizan en ciclos educativos, un aula para los de 1º y 2º, otra para los de 3º y 4º y una última para los de 5º y 6º.

Esta eskola txikia ha estrenado este curso instalaciones con un edificio de 1.200 metros cuadrados , que cuenta con 7 aulas y en el que se han invertido 2 millones de euros.

La consejera de Educación, Cristina Uriarte, acudió ayer al centro para reunirse con el equipo directivo, miembros del claustro y representantes de las familias para tratar diversos aspectos de su funcionamiento porque como en el resto de eskola txikiak, han tenido que hacer «de la necesidad virtud» y aprovechando sus características introducir proyectos educativos novedosos, abriendo camino a dinámicas de trabajo y metodologías novedosas, en la mayoría de las ocasiones centradas en proyectos o talleres. Por ejemplo, en Arroa Behea aprenden y aplican los contenidos de las matemáticas en txokos que se han diseñado específicamente para ellos.

Uriarte comentó que «la proximidad convierte estos centros en atractivos para las familias y también para los pueblos y barrios en los que se ubican. Seguramente muchos de estos pequeños núcleos perderían vitalidad sin su eskola txikia. Es importante seguir apostando por ellas».