Denis López, propietario de 60 gallinas: «La calidad del huevo y el color de la yema van a cambiar por completo»
Los baserritarras de Gipuzkoa lamentan un nuevo varapalo para el sector. «Primero lengua azul, luego dermatosis, ahora esto... Al final casi te acostumbras»
«Otra más. Primero fue la lengua azul, luego la hemorrágica y la dermatosis. Y ahora esto... Cada año está pasando alguna cosa y al final casi terminas acostumbrándote», se resignaba ayer el baserritarra Denis López, que en el caserío Izarre-Txiki de Bidania-Goiatz posee una pequeña explotación de 60 gallinas que ayer disfrutaban de sus últimas horas en libertad. «Normalmente andan a sus anchas y por la noche sí que entran dentro para dormir. Pero a partir de mañana (por hoy) me imagino que ya no saldrán. Lo que haré el fin de semana será colocar una especie de voladero fuera con red para que por lo menos salgan un par de metros», explicaba tras conocer, a través de los medios de comunicación, la orden del Ministerio de Agricultura para el confinamiento de las granjas avícolas al aire libre en cualquiera de los métodos existentes de crías, ya sean explotaciones ecológicas, autoconsumo o que produzcan huevos o carne.
López, que también cuenta con una pequeña ganadería familiar para la venta directa de carne y cultiva la alubia de Tolosa, lamenta que esta medida adoptada por el Gobierno central terminará repercutiendo en el consumidor final. «No tiene nada que ver que la gallina ande suelta o esté encerrada en una jaula. La calidad del huevo o el color de la yema van a cambiar por completo. Y me imagino que en el tema de proteínas y demás también cambiará», lamentaba este baserritarra al mismo tiempo que se preguntaba: «¿Cómo vendes ahora ese huevo? ¿Como campero? Si tienes que estar 15 días o un mes con las gallinas confinadas ese huevo ya no es lo que es...».
«¿Cómo vendes ahora un huevo si has tenido a la gallina 15 días o un mes confinada? ¿Es un huevo campero?»
Denis López
Bidania-Goiatz
Xabier Kaminos, del caserío Ibarrola Bekoa de Aia, alerta de otra derivada. «Que las gallinas estén encerradas puede llevar a una bajada de producción de huevos» al someterlas a más estrés y modificar sus pautas naturales de alimentación. Una situación que, además, suele suceder ya de manera natural en esta época del año «cuando cambia el horario de la luz y los días son más cortos. Las gallinas no son idiotas y si hay más tiempo de oscuridad, descansan también», explica gráficamente este baserritarra que, por 'motu proprio', decidió encerrar a comienzos de semana a su centenar largo de ejemplares «cuando se empezaba a oír un poco que todo esto podría llegar». Porque detectar un caso de gripe aviar en tu propia granja puede llegar a ser un golpe fatal. «Ni me lo quiero imaginar. Es una faena. Tienes que hacer un vacío sanitario, eliminar las que estén contagiadas, separar las que no...», enumera.
Para no llegar a este extremo, Jexux Agirresarobe había extremado todas las precauciones posibles durante los últimos días limitando al granjero y el veterinario la entrada a su baserri Han Goiko Arrautzak, de Usurbil, e instalando arcos de desinfección tanto para las personas como para los vehículos. «Ya estábamos mentalizados de que podía suceder», se resignaba en alusión a la orden ministerial que extiende la restricción a todas las explotaciones del Estado.
«Las gallinas son animales y tienen que estar en contacto con la naturaleza.Es como si nos encierran a nosotros»
Jexux Agirresarobe
Usurbil
«Las gallinas son animales y tienen que estar en contacto con la naturaleza. Sienten igual que nosotros. Es como si nos encierran a nosotros dos semanas en casa sin salir y estando sanos, claro. Otra cosa es que estés enfermo», explica gráficamente Agirresarobe, que tiene 1.500 gallinas.
Las ferias, en el aire
La orden del Ministerio de Agricultura prohíbe también la presencia de aves de corral u otro tipo de ejemplares cautivos en «certámenes ganaderos, muestras, exhibiciones y celebraciones culturales, así como cualquier concentración de aves de corral u otro tipo de aves cautivas». A expensas de conocer la duración, esta medida dejaría en el aire la participación de estos animales en las ferias que se van a celebrar en las próximas semanas en Gipuzkoa: la de Santa Lucía en Zumarraga y Urretxu el próximo 13 de diciembre, la de Santo Tomás en Donostia el 21 de diciembre, o la de Santamas en Arrasate un día más tarde.