Burdeos, ¿un modelo para Auditz Akular?
El Gobierno Vasco visita los nuevos barrios de la ciudad francesa como posible referencia para «elevar la calidad de vida y arquitectónica» en los desarrollos urbanos que se proyectan en Euskadi
Los barrios de Bastide-Niel y Brazza en Burdeos emergen en la margen derecha del río Garona sobre terrenos que hace 10 años eran ... un cementerio de instalaciones militares, ferroviarias e industriales. Lugares geográficamente muy bien ubicados, prácticamente enfrente del centro histórico de la capital francesa del vino, pero repudiados como entornos degradados que eran. Para los bordeleses era 'la otra orilla del río'. Un lugar inhóspito que albergaba desde una industria petroquímica a enormes playas de vías y talleres ferroviarios, y que incluso miraba de frente a una base de submarinos militares.
Hoy ese espacio acoge 8.000 nuevas viviendas levantadas a partir de 2014 en un proceso de regeneración urbana que sigue en marcha y que es reconocido internacionalmente. Esa cantidad de alojamientos suponen en torno a 20.000 nuevos habitantes que han encontrado un hogar en una ciudad que, como tantas otras, sufre una gran presión demográfica.
Playa de vías , cuarteles, emergencia habitacional... No es difícil que a la mente acuda de inmediato San Sebastián y algunos de sus proyectos de crecimiento urbano más ambiciosos. Solo quedaba que junto al Garona también hubiera habido una cárcel y alguna parcela llamada Auditz Akular y las de Donostia y Burdeos ya serían historias totalmente gemelas.
Lo que hace 10 años eran instalaciones ferroviarias, industriales y militares en desuso, hoy son 8.000 pisos con 20.000 vecinos
Esas similitudes y el resultado positivo que está teniendo la recuperación residencial es lo que ha llevado esta semana al consejero de Vivienda del Gobierno Vasco, Denis Itxaso, a visitar la capital de Nueva Aquitania para conocer de primera mano esa experiencia y analizar si puede ser aplicable, y cómo, en los nuevos barrios que se proyectan en Euskadi. Principalmente en los donostiarras Auditz Akular y Cuarteles, pero también Zorrotzaurre y Bolueta en Bilbao, o Zabalgana en Vitoria.
La primera lección es que es posible combinar vivienda libre y protegida, y dentro de esta, de diferentes tipos (VPO, tasada, social...) para que convivan en armonía ciudadanos con capacidades económicas muy diferentes. Una «mixtura de rentas» que cohabitan en edificios diferentes en torno a una misma plaza, parque o sendero peatonal y ciclista, y con una calidad arquitectónica homogénea, lo que «contribuye a evitar procesos de segregación y hace el barrio más rico socialmente». En Bastide-Niel y Brazza dos de cada tres pisos son protegidos y estos edificios se entremezclan con los de promoción libre sin que se perciban las notorias diferencias que sí se notan en Euskadi.
El segundo aprendizaje ratifica la conveniencia de aumentar hacia lo alto el número de viviendas por parcela para responder a la urgencia, sin que por una ocupación horizontal más pisos supongan menos espacios de disfrute y convivencia (parques, jardines, paseos...), pero tampoco una sucesión de rascacielos. En la margen derecha del Garona bordelés se han asentado 20.000 personas en edificios que no son torres –el más alto tiene 14 plantas y predominan los de 6-8– y al mismo tiempo dejan superficie suficiente para espacios públicos que han dado como resultado dos barrios abiertos y amables para sus habitantes y paseantes.
El tercer recado habla de innovación y valentía. De huir de los edificios estandarizados. En los nuevos vecindarios de Burdeos cada inmueble es diferente, rupturista, ideado por un arquitecto distinto. Pero es una variedad controlada y coherente, pues hay una «planificación armónica del barrio», con una arquitectura común identificable que no evita que cada edificio sea singular. Una relación que se da tanto entre los edificios nuevos como entre estos y los antiguos. En muchos casos, de hecho, se han levantado nuevas plantas de corte vanguardista sobre antiguos almacenes o talleres para respetar el patrimonio industrial y arquitectónico.
Junto a ellos, inmuebles rompedores como uno del arquitecto escocés Duncan Lewis, donde una de las fachadas está cubierta por un jardín vertical que, entre otras aportaciones, reduce hasta 3º la temperatura del edificio cuando el sol aprieta.
Porque la última enseñanza es que por encima de cualquier condicionante debe estar el bienestar de los habitantes, la búsqueda de una mayor calidad de vida y la creación de comunidad. Para ello priman los edificios con zonas comunes ampliadas que faciliten las relaciones entre vecinos.
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