La brigada de pisos turísticos, en acción

DV acompaña a los agentes de la nueva unidad de Donostia, que ya ha clausurado 165 viviendas en dos meses

La brigada de pisos turísticos, en acción
Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO

‘Holidays start here’ (Las vacaciones comienzan aquí). Es el mensaje que puede leerse en el felpudo de un piso turístico de Donostia. Contemplado desde el punto de vista del turista, puede resultar de lo más simpático. E incluso da cierto empuje para arrancar las vacaciones con más energía si cabe. Ahora bien, anunciar a los cuatro vientos la bienvenida a los visitantes, teniendo en cuenta que en este inmueble se estaba operando sin licencia, puede que no sea la opción más recomendable si lo que se quiere es pasar desapercibido. Esta vivienda de la Parte Vieja donostiarra es una de las paradas que hicieron los agentes de la nueva Unidad de Mediación y Atención Comunitaria (UMAC), durante la jornada en la que les acompañó DV.

El Ayuntamiento de Donostia creó este departamento ante la sobrecarga de trabajo y lo dotó de diez personas con el único cometido de controlar las viviendas turísticas de la ciudad, cinco puestos de nueva creación como agente de la Guardia Municipal y otros cinco técnicos encargados de revisar las licencias de los inmuebles denunciados y tramitar los expedientes. Desde su puesta en funcionamiento, hace dos meses, ya han procedido a la clausura de 165 viviendas, y en 10 ocasiones han tenido que proceder al precinto del inmueble ante el caso omiso del propietario.

En esta ocasión, el objetivo de la jornada no es desplegar la cinta, sino comprobar que los propietarios de cuatro pisos de la Parte Vieja que han recibido la orden de clausura cumplen con el requerimiento.

La visita arranca a media mañana con la advertencia de que, una vez que se toca la puerta, quien aparece tras ella no siempre lo hace de manera diplomática. «El asunto de los pisos turísticos es bastante controvertido», avisan los agentes.

Se acercan y tocan el timbre sin demasiada esperanza. «El primer handicap es que nos abran el portal», confiesa un miembro de la unidad. Están de suerte. Acceden hasta el segundo piso por una escalera estrecha y les recibe una mujer extranjera que amablemente muestra el contrato de alquiler de larga estancia que ella y su marido han firmado hace poco. «Todo en orden», afirma la agente.

En el mismo portal, la brigada toca el timbre de una segunda vivienda, pero en este caso nadie contesta. Insisten. Pero nadie abre. «Suele suceder que una vez que reciben la orden de clausura ponen a la venta o en alquiler el piso, entra a vivir el propietario o regulariza el piso como vivienda turística», relatan. Sea como fuere, afirman que volverán en unos días para comprobar que, efectivamente, al propietario no le ha dado por volver a ofertarlo. Sin embargo, aclaran que, en caso de que encuentren turistas en el interior de cualquier piso, «evidentemente esperamos a que finalicen su estancia para precintar la vivienda», apunta el delegado de Seguridad Ciudadana, Martín Ibabe.

Las cifras

10:
Viviendas destinadas a uso turístico han tenido que ser precintadas en dos meses en Donostia, por el caso omiso de los propietarios a la orden de clausura.
65:
Expedientes sancionadores ha tramitado únicamente en enero la nueva unidad de inspección creada en Donostia

Continúan con la inspección, pero tras el sonido del timbre, al otro lado de la puerta lo único que se escucha es el silencio. Una vecina confirma que «hace días que ya no se escucha a gente ir y venir», una declaración que guarda cierta relación con la notificación de clausura fechada el 22 de enero que recibió el propietario de este inmueble. Tampoco aparece nadie en la vivienda que tiene en su entrada el felpudo con ese mensaje tan amable. No obstante, los agentes animan a la mujer a que si vuelve a ver cierto movimiento en el portal no dude en ponerse en contacto con ellos, y reiteran su intención de regresar para hacer una segunda comprobación pasado un tiempo.

La Parte Vieja concentra más del 42% de las clausuras

Según los datos de la Unidad de Mediación y Atención Comunitaria (UMAC), en los dos primeros meses desde su puesta en marcha ya se ha procedido a la clausura de 165 viviendas en Donostia que carecían de licencia de actividad. Como era de esperar, la Parte Vieja, donde se localiza el mayor volumen de oferta de pisos turísticos, es el barrio que mayor número de cierres concentra, con 70 viviendas clausuradas, el 42% del total.

En segundo lugar se sitúa la zona Centro, donde 48 inmuebles han tenido que cesar su actividad. El ‘top 3’ lo completa el barrio de Gros, con 28 viviendas clausuradas. Tanto el suboficial de la Unidad, como el delegado de Seguridad Ciudadana, Martín Ibabe, indican que la colaboración ciudadana «se ha incrementado y eso permite que puedan identificarse muchas viviendas que de otra manera resultaría mucho más complejo».

Labor de investigación

Por ahora, la labor de esta unidad se centra en comprobar que aquellas viviendas destinadas a uso turístico en la capital guipuzcoana cuentan con una licencia de actividad. Por ello, una vez que reciben la denuncia, ya sea por teléfono o por escrito, pasan a comprobar si se está produciendo la actividad denunciada y si el piso cuenta con dicha documentación.

«Consultan a los turistas que están en el interior y les solicitan el contrato de alojamiento o comprueban la presencia de la vivienda en portales de internet», explica Ibabe. En ese momento tramitan un informe al departamento de Actividades, que será el encargado de notificar al propietario la orden de clausura. En adelante, la labor de los agentes será regresar al inmueble para verificar que la actividad ha cesado por completo.

Este es el cometido de la brigada donostiarra hasta finales de este mes. A partir de marzo, con la aprobación definitiva de la nueva ordenanza que regulará los pisos turísticos, su carga de trabajo se verá considerablemente incrementada, ya que se prevé que más del 50% de las 1.200 viviendas reservadas a turistas que ya están dadas de alta en el registro del Gobierno Vasco tengan que cesar su actividad. La nueva norma zonificará la ciudad, reservará la actividad turística a los primeros pisos y pondrá una superficie máxima por bloque de viviendas, entre otras medidas.

Procedimiento de la unidad de inspección

Denuncia:
Por escrito o por vía telefónica: La unidad recibe una denuncia ya sea por escrito o a través de una llamada telefónica, normalmente por otros miembros de la comunidad de vecinos.
Verificación:
Los agentes de la Guardia Municipal comprueban si el piso denunciado posee licencia de actividad. En caso de no tenerla, se acredita la actividad de piso turístico, solicitando a los turistas el contrato de la estancia, a través de la publicidad de la vivienda en internet... El informe se remite al departamento de Actividades del Ayuntamiento para que continúe la verificación.
Notificación:
El departamento de Actividades abre el expediente de clausura y se notifica la resolución.
Clausura:
Los agentes vuelven a visitar la vivienda en varias ocasiones para asegurarse de que el propietario ha cesado con la actividad turística. Los agentes tratan además de hablar con varios vecinos para confirmar que no ha habido tránsito de turistas por el portal desde la orden de clausura | Lo más habitual, según comentan desde la Unidad, es que no haya nadie en la vivienda. Aunque también puede suceder que el piso esté cerrado o en venta, que haya pasado al mercado de alquiler residencial de larga duración (en cuyo caso, solicitan el contrato al nuevo inquilino), que se convierta en la vivienda habitual del propietario o se regularice como piso turístico.
Precinto:
Si la actividad continúa: En caso de que el propietario haga caso omiso a la orden de clausura y los agentes detecten que sigue la actividad de la vivienda como piso turístico proceden al precinto del inmueble.

El delegado donostiarra de Seguridad Ciudadana insiste en que las viviendas turísticas son un sector que se encuentra en pleno auge y que su proliferación ha obligado a tomar medidas «para que vecinos y turistas puedan convivir». «Estamos a favor de esta actividad, porque entre otras cuestiones es muy interesante para la ciudad, pero debe adoptar las mismas medidas que el resto de actividades», justifica.

Se estima que además de los 1.200 pisos que constan en el registro vasco, cuyo cumplimiento de las normas municipales se deben chequear, puede haber otros 580 clandestinos, pendientes de aflorar.

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