El blindaje de la frontera marroquí frena la llegada de migrantes a Gipuzkoa

Un grupo de migrantes en la plaza San Juan de Irun. / DE LA HERA
Un grupo de migrantes en la plaza San Juan de Irun. / DE LA HERA

Entre junio y agosto de este año Cruz Roja ha atendido a 1.012 personas, un 26% menos respecto a 2018

A. S. J.SAN SEBASTIÁN.

Las instituciones vascas se habían preparado este año para hacer frente a la crisis migratoria que empezó a afectar a Euskadi en junio del año pasado contemplando tres escenarios distintos. Uno en el que las llegadas se iban a mantener en cifras similares, otro en el que podían aumentar y un último, el más alarmista, por si la afluencia de personas se multiplicaba. Para ello estableció una red de dispositivos de emergencia con capacidad para ampliarse en caso de que fuera necesario. Sin embargo, las previsiones no se han cumplido y el número de personas procedentes del África Subsahariana ha descendido considerablemente este año, especialmente en los meses de verano. Respecto a 2018, Cruz Roja Euskadi ha atendido a un 26% menos de migrantes entre el 1 de junio y el 31 de agosto.

A diferencia de lo que ocurrió el año pasado, no se ven autobuses cargados con decenas de jóvenes llegando a la estación de Donostia. La reducción de llegadas se explica por lo que está ocurriendo en uno de los puntos clave de la ruta de estos migrantes. Marruecos ha blindado sus fronteras y las mafias están teniéndolo difícil para cruzar pateras por el Estrecho. La costa andaluza recibe muchas menos embarcaciones y, por tanto, también llegan menos personas a otros territorios del Estado como Euskadi, punto de salida para muchos de ellos, que buscan llegar a países del norte de Europa. Entre enero y julio de 2018 un total de 15.686 personas alcanzaron la costa andaluza procedentes de Marruecos. Este año esa cifra ha descendido a 10.877, un 30% menos.

Cruz Roja es el organismo encargado de dar la atención de emergencia a estas personas tanto al llegar a Andalucía como cuando recalan en otras Comunidades Autónomas. Según sus datos, en lo que va de año la organización ha atendido a 2.750 personas en Euskadi. Una cifra muy por debajo de la que se registró el año pasado, cuando en los meses de verano las entradas superaban las 1.000 personas. De hecho, entre el 18 de junio de 2018, (el día que llegó el primer autobús con 60 jóvenes subsaharianos a la estación de autobuses de Donostia) y el 31 de julio de ese año se contabilizaron un total de 1.365 personas que pasaron por los recursos de Cruz Roja. Este año, desde el 1 de junio hasta el 31 de agosto se ha atendido a 1.012 migrantes, un 26% menos que en el año anterior.

En lo que va de año Cruz Roja ha atendido a 2.750 personas en Euskadi, la mayoría hombres

Un hecho que tiene su reflejo en el estado de los recursos de emergencia habilitados por Gobierno Vasco, como el albergue de Martindozenea en Irun, cuya media de ocupación en los meses de verano ha sido del 17%, según datos de Cruz Roja, encargada de gestionar el centro. Por otro lado, la ocupación máxima alcanzada fue del 60%. Cabe recordar que estos recursos exigen una serie de requisitos de estancia, que es de tres días, ampliables a cinco en casos de necesidades especiales. La Red Ciudadana de Irun y de Donostia ha denunciado que a pesar de que el centro está casi vacío se sigue expulsando a los migrantes una vez cumplido ese plazo, aunque su destino sea la calle. En territorios como Bizkaia las cifras de ocupación son incluso menores. En el recurso de Bilbao la media de ocupación en verano ha sido del 3%, y el día que más se llenó estuvo al 16%.

Lo que no ha cambiado es el perfil de personas que llega. De las 2.750 personas atendidas por Cruz Roja Euskadi este año, el 89% eran hombres, el 8% mujeres y el 3% niños y niñas que llegan acompañando a sus padres. Respecto a las nacionalidades, el 50% son procedentes de Guinea Conakry, el 16% proceden de Costa de Marfil y otro 16% de Mali.