Avenida de Tolosa 111, alerta por ébola

Los profesionales de Osakidetza se enfrentaron ayer a un simulacro muy real sobre esta enfermedad

Los sanitarios actuaron como si fuera un caso real. /Mikel Fraile
Los sanitarios actuaron como si fuera un caso real. / Mikel Fraile
IKER MARÍN

Alas 13.00 horas de ayer todo eran nervios a las puertas del número 111 de la avenida de Tolosa de Donostia. «No nos dicen lo que está pasando pero debe ser algún problema con alguna enfermedad infecciosa», decía una vecina, pocos minutos después de que la Guardia Municipal balizara la acera. Al fondo, personal sanitario vestido con «trajes tipo astronauta» entraba en el portal de la vivienda. «Me acaban de pedir un cubo con agua y lejía», señalaba la administradora del portal ante las caras de asombro y preocupación del resto de vecinos que estaban asistiendo a una escena digna de película. «Pero me han dicho que no tenemos que temer por nuestra salud. Debe ser alguien del primer piso, donde hay oficinas», decía intentando quitarle importancia al despliegue que se apoderó de esta transitada vía del barrio de Lorea.

Así es como empezó ayer el mayor simulacro por ébola llevado a cabo jamás en Gipuzkoa y que Osakidetza realizó con tanto secretismo que, salvo la actriz que simulaba estar enferma, ninguno de los profesionales que participaron en él (médicos y enfermeros de emergencias, técnicos y policías) sabían que lo que estaban atendiendo era un ejercicio.

El reto consistía en comprobar y evaluar todos los pasos de un proceso de esta clase y contrastar in situ todos los protocolos establecidos para garantizar la gestión de futuros casos de una enfermedad infecciosa de alto riesgo. Con el simulacro «buscamos garantizar una respuesta adecuada, oportuna y eficiente ante casos de enfermedades de este tipo en los que se requiere tomar medidas de prevención de la transmisión de alto nivel, como es el caso del ébola», señalaba Jon Darpón, consejero de Salud, al término del simulacro.

Unidad de aislamiento

El ejercicio comenzó al mediodía con la llamada del Ministerio de Sanidad a la Dirección General de Salud Pública, avisando de la llegada de un caso sospechoso de enfermedad infecciosa de alto riesgo. Inmediatamente, la dirección general de Salud Pública avisó a la dirección de Emergencias y a la dirección médica del Hospital Universitario Donostia (HUD) de la llegada del citado paciente, con la finalidad de que se activara la unidad de aislamiento de alto nivel para estos casos. La dirección General de Seguridad y Emergencias puso en marcha al servicio de Emergencias para movilizar los dispositivos de traslado con la ambulancia apropiada y el personal de la misma, con el fin de trasladar al paciente en la cápsula de aislamiento hasta el centro hospitalario, donde se efectuó la recepción del paciente y su ingreso siguiendo el protocolo establecido.

Tras completar el proceso de ingreso en la habitación de la Unidad de Aislamiento, se procedió a la extracción de sangre y a su adecuado embalaje para el transporte de la misma del laboratorio de microbiología del HUD al del centro del Instituto Carlos III. El simulacro terminó cuando las muestras fueron entregadas en el laboratorio del citado centro.

El consejero de Salud valoró positivamente la realización del simulacro en Lorea y manifestó que estas pruebas son necesarias para «mejorar y garantizar una asistencia sanitaria profesional y segura a pacientes con enfermedades infecciosas de alto riesgo».

Durante el simulacro se procedió a la evacuación de pacientes ingresados a otras habitaciones, la paralización de diferentes pruebas médicas a las personas ingresadas en la planta del simulacro y la imposibilidad de transitar en la planta a familiares y amigos de pacientes. Por todo ello, la dirección de HUD «quiere pedir disculpas por las molestias ocasionadas».

 

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