La escuela de hostelería de Argiñano abre en Perú un comedor social para jóvenes

San Martín, Santa Cruz y González, ayer en la presentación./
San Martín, Santa Cruz y González, ayer en la presentación.

La iniciativa solidaria integrada en Gipuzkoa Coopera ofrecerá 1.200 «desayunos nutritivos» a alumnos del centro de estudios de Pachacútec

DV Y AGENCIAS SAN SEBASTIÁN.

Gipuzkoa va a poner un granito de arena más en la red solidaria que va extendiendo por diferentes países del mundo. Esta vez recaerá en Perú. Concretamente, en una de las zonas más desfavorecidas del país andino, Pachacútec, donde la Escuela de Hostelería Aiala de Karlos Argiñano en colaboración con el Obispado de Callao van a poner en marcha un comedor social para jóvenes que estudian en un centro abierto en la zona desfavorecida de Pachacútec.

El director de Cooperación de la Diputación de Gipuzkoa, Fernando San Martín, y el director de la Escuela de Hostelería Aiala de Zarautz, Raúl González, presentaron ayer esta iniciativa solidaria que tiene un presupuesto de 150.000 euros, que será financiado en tres partes de 25.000 euros por Karlos Argiñano y su esposa Luisi Amestoi; el afamado cocinero peruano Gastón Acurio y la propia Diputación, mientras que los 75.000 euros restantes correrán a cargo de la Fundación Pachacútec.

El comedor, que abrirá sus puertas en febrero de 2019, ofrecerá un desayuno nutritivo a 1.200 alumnos del centro para garantizar que, al menos, puedan recibir una comida al día con los aportes nutricionales diarios suficientes. «Un estómago con hambre no es capaz de aprender nada», justificó ayer el director de al escuela de hostelería guipuzcoana, que estuvo acompañado por la joven Kelly Florcita Santa Cruz, becaria del restaurante Argiñano que podrá realizar una especialización como premio por haber obtenido el mejor expediente académico de su promoción en Pachacútec.

«Un estómago con hambre no puede aprender», argumenta González, implicado en la iniciativa

El comedor va a formar parte del proyecto que el Obispado de Callao impulsó hace años en Pachacútec, una de las zonas con bolsas de pobreza más dramáticas de América Latina. Allí, en los últimos años se ha puesto en marcha un campus para ofrecer «educación de calidad y formación en valores», según explicaron ayer en la presentación. Y, actualmente, gracias a la Fundación Pachacútec se ha construido un centro de estudios con 1.100 alumnos, que se beneficiarán de esta iniciativa solidaria con sello guipuzcoano. La escuela de hostelería Aiala de Zarautz será la responsable de poner en marcha y gestionar el comedor social dentro del esquema del proyecto formativo y de inserción social de las personas que reciben formación en la fundación peruana.

San Martín destacó el trabajo que se está realizando a través de Gipuzkoa Coopera, donde ya participan seis entidades del territorio, y abogó por seguir «aumentando el músculo cooperante y lograr una implicación más activa de la ciudadanía, de las empresas y de agentes económicos, sociales y culturales para construir un mundo más justo».

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