Aralar acoge a los inquilinos de la nueva temporada

Numeroso público se ha congregado para disfrutar de la apertura de pastos en Aralar/I. ROYO
Numeroso público se ha congregado para disfrutar de la apertura de pastos en Aralar / I. ROYO

Alrededor de 19.500 cabezas de ganado pastarán hasta finales de octubre en los terrenos de la sierra

Elisa Belauntzaran
ELISA BELAUNTZARAN

Nerviosas y con ganas de subir a los pastos. Así estaban las ovejas, vacas y yeguas que esperaban ayer la apertura de la verja de Zamao en Larraitz. Al menos, pastores y ganaderos coincidían en que el reloj biológico de unas y otras les indicaban que era hora de salir de establos y cuadras para disfrutar de los pastos altos de Aralar. Poco antes de lo habitual porque así lo decidieron por sorpresa quienes organizan esta importante cita de Larraitz, lanzaron el cohete y procedieron a la apertura de la verja.

Este año, ha correspondido el honor de abrir el candado de Zamao a Jojo Goienetxe, alcalde de Lekunberri (Baja Navarra), uno de los invitados por los miembros de la mancomunidad de Enirio-Aralar que también propusieron a navarros y alaveses que se sumaran a esta fiesta tan especial para los pastores y ganaderos que a partir de ahora comenzarán a subir los rebaños a los pastos de Aralar.

En total, en esta nueva temporada de pastos, cerca de 17.500 ovejas, 750 cabezas de ganado caballar y 1.000 de vacuno pastarán a lo largo de más de las 3.300 hectáreas que abarcan todo el área central de la vertiente guipuzcoana de la sierra. Terrenos que gestiona la mancomunidad de Enirio-Aralar que la conforman los ayuntamientos de Ordizia, Legorreta, Itsasondo, Arama, Altzaga, Gaintza, Zaldibia, Lazkao, Ataun, Beasain, Amezketa, Abaltzisketa, Orendain, Ikaztegieta y Baliarrain. Así ocurre desde el 14 de noviembre de 1409, momento en el que se procedió a la firma de la escritura que ponía fin al litigio que desde años antes mantenía en torno a la titularidad de estas tierras Juan de Amezketa con todos esos municipios de Tolosaldea y Goierri.

«Al ganado le gusta pastar en las zonas altas pero todavía no hay mucha hierba»

Entonces, como ahora, Aralar era zona de aprovechamiento natural para los rebaños, ganado vacuno y caballar que permanecían en sus zonas de pasto en busca del forraje con el que alimentarse hasta el otoño. Este año además, el buen tiempo ha ayudado a que haya bastante hierba en las zonas.Así lo comentaba Abel Segurola, que se acercó con una parte de su rebaño con el que hasta finales de octubre permanecerá en Aralar. Allí, en su chabola, hará el queso de montaña.

Emilio Gorostidi, otro de los veteranos por estos lares, participó en el paso de las vacas y terneros que ahora sus hijosAdur yEgoitz crían en sus instalaciones de Abaltzisketa.«Mientras podamos estaremos aquí», reconocía el abaltzisketarra que explicaba que «al ganado le gusta pastar en las zonas altas pero todavía no hay mucha hierba. Está corta porque hace frío y tiene que templar un poco para que la hierba brote con más fuerza». El rebaño de Segurola, las vacas de los Gorostidi y las yeguas de Anastasio Goitia, Iñigo Olano e Iker Iraola pusieron la nota musical a la apertura con el sonido de sus cencerros.Después, llegó el momento de la foto oficial de representantes políticos, sindicales, de las mancomunidades, pastores y ganaderos.

La apertura de los pastos es el momento clave de cada 1 de mayo, pero ayer enLarraitz no faltaron otras actividades como el mercado, con gran variedad de productos como el queso, miel, los pasteles vascos... así como los trabajos realizados por los artesanos de la zona. Los alumnos del instituto Aralar de Alegia también vendieron sus pintxos y dulces para recaudar fondos para su viaje de estudios. Aunque el producto estrella fue el talo con chorizo de los ataundarras.

Hubo varias actuaciones, como las de Ostadar Dantza Taldea o los bertsolaris Mikel Mendizabal y Bixente Gorostidi entre otros. Por la tarde, Jexux Mujika y Aitzol Txapartegi pusieron a bailar a los más animados.