Añarbe ha desembalsado agua como para llenar las otras ocho presas de Gipuzkoa

Desembalse de agua en Añarbe, en una imagen de archivo, porque ahora la presa está cerrada. / USOZ
Desembalse de agua en Añarbe, en una imagen de archivo, porque ahora la presa está cerrada. / USOZ

Desde noviembre, el pantano de Donostialdea se ha visto obligado a soltar 64 millones de metros cúbicos

JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

Si el litro de agua cotizase al mismo precio que el del petróleo o cuando menos se aproximara al del 'oro negro', Gipuzkoa sería uno de los territorios más ricos del planeta, uno de los principales exportadores de agua de lluvia. Las arcas estarían a rebosar y las cuentas de resultados no podrían ser mejores. Este año, además, el balance económico sería extraordinario. Y ello, gracias a las excepcionales acumulaciones de lluvia del invierno pasado y de lo que va de primavera. Ha precipitado tanto que las presas se han visto en la necesidad de desembalsar un día sí y otro también.

Los vaciados han sido en algunos casos extraordinarios. El Añarbe ha 'dejar escapar' desde finales de noviembre nada menos que 64,3 millones de metros cúbicos de agua. La cifra en sí puede que no diga mucho pero si supiéramos que con esa cantidad se podrían llenar los ocho restantes embalses del territorio y todavía se dispondrían de otros 21 millones de metros cúbicos, que permitiría volver a llenarlos casi hasta la mitad, la cosa ya cambia.

No ha sido un despilfarro. No hay forma de retener tal aluvión de lluvias. «Llevamos seis meses consecutivos con precipitaciones superiores a la media», afirman desde la sociedad Aguas del Añarbe. Los meses de diciembre, enero, febrero y abril han sido los más húmedos. En diciembre cayeron 308 litros, un 61% por encima de la media. También enero fue muy lluvioso, con 346 litros cuando el registro normal es de 224.

El mes más lluvioso de todos fue febrero. El pluviómetro del Añarbe totalizó 399 litros, un 115% superior a la media del mes que es de 189.

Abril, asimismo, está teniendo un comportamiento similar. A falta aún de once días para que finalice el mes se llevan acumulados 265 litros cuando la media histórica del mes es de 191. Por lo tanto, «en los últimos seis meses ha llovido en Añarbe 1.827 litros, casi la totalidad de un año completo que es de 2.065 de media de todo un ejercicio», afirman desde la mancomunidad de aguas.

Este volumen de lluvia ha obligado a la mancomunidad a efectuar reiterados vaciados de la presa. De esta forma, entre el 29 de noviembre y el pasado lunes 16 de abril, los gestores del embalse, que abastece a Donostialdea, se vieron en la necesidad de abrir las compuertas de media cada dos días. Cabe destacar que en los 28 días de febrero se llevaron a cabo este tipo de maniobras en 23 jornadas, el 82% de los días, mientras que en enero se efectuaron en 19 de los 31 días (61%), y en diciembre fueron 16 las jornadas en las que se tuvieron que realizar operaciones (51%).

Por lo tanto, desde noviembre se han desembalsado preventivamente desde la presa de Añarbe 64,3 millones de metros cúbicos de agua. Se trata de un cantidad que, por un lado, permitiría llenar casi dos veces el mismo embalse, teniendo en cuenta que tiene capacidad para acumular 37 millones. Solo diez millones le separarían del segundo de los llenados.

Pero también, todo el agua que no ha podido ser retenida en la cuenca del Añarbe posibilitaría cubrir las ocho restantes presas del territorio, es decir Ibai-Eder, cuya capacidad es de 11,3 millones de metros cúbicos, Urkulu (10), Ibiur (7,5), Endara (5), Arriaran (3), Aixola (2,7), Lareo (2,2) y Barrendiola (1,4). Estas ocho instalaciones tienen capacidad para almacenar 43 millones de metros cúbicos, de forma que todavía quedarían otros 21 millones con los que se podrían llenar estas mismas reservas hasta la mitad.

Control de avenidas

Aunque el principal objetivo de la presa de Añarbe es garantizar el abastecimiento de agua a la población de los diez municipios integrados en la Mancomunidad, la presa ha desempeñado en los últimos temporales un papel de protección ante posibles inundaciones. Las maniobras que se han realizado han permitido retener grandes volúmenes de agua en el embalse que jamás llegaron al Urumea cuando bajaba crecido. «Normalmente, y salvo que la avenida se prolongue en el tiempo o sea mayor a la inicialmente prevista, dicho volumen se desembalsa cuando el río lo permite y sin que cause daños, como se ha podido demostrar en las recientes avenidas de febrero y abril del presente año», afirman desde la mancomunidad. Recuerdan que la presa está construida sobre el río Añarbe, no sobre el río Urumea, «y por lo tanto, solo puede retener las aportaciones de la cuenca del Añarbe que, en caso de llover de manera uniforme representa únicamente el 23% del caudal total del Urumea», detallan.

En los últimos años, además, Aguas del Añarbe ha adoptado distintas medidas con el fin de aumentar la capacidad de la presa para retener mayor cantidad de agua en episodios de fuertes precipitaciones. En 2014 se obtuvo la autorización de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para el eventual cierre de las tres compuertas metálicas del aliviadero, que permite disponer temporalmente de un resguardo extraordinario de otros 3,7 millones de metros cúbicos. Esta maniobra se ha efectuado en las dos últimas avenidas de febrero y abril del presente año y con ello se evitó una sobreelevación del nivel del agua.

En los últimos años, la demanda de agua ha experimentado un importante descenso -un 43% desde 1995- una circunstancia que permite a los gestores del Añarbe renunciar a llenar por completo el embalse, manteniendo en todo momento un resguardo preventivo. El volumen suministrado por Añarbe a los diez municipios de la mancomunidad fue en 1995 de 41,5 millones de metros cúbicos, si bien viene disminuyendo constantemente desde entonces, con ligeros repuntes en algunos años, hasta alcanzar los actuales 23,5 millones. Este descenso de 18 millones de metros cúbicos equivale al actual consumo de agua de los dos principales municipios que constituyen Añarbe como son San Sebastián y Errenteria.