Ana Isabel Cerezo
Cerezo advierte de que el acoso se produce cuando la víctima se siente «intimidada» por una actitud «insistente y cada vez más violenta»
El acceso prácticamente universal a los dispositivos electrónicos los convierte en el contexto donde se desarrollan situaciones que antes eran exclusivas del mundo real. Sucede ... también con la violencia de género, una situación catalogada como «preocupante» por Ana Isabel Cerezo, catedrática de Derecho Penal por la Universidad de Málaga que ayer fue nombrada miembro de honor del Instituto Vasco de Criminología en el acto de apertura del nuevo curso académico, celebrado en Donostia.
– Una de sus principales líneas de investigación es la violencia de género, centrándose en los ciberdelitos en este ámbito. ¿Qué diferencia hay entre la violencia de género en el mundo físico y la del mundo digital?
– La violencia de género offline, como llamamos a la que sucede en el mundo físico, tiene muchos paralelismos con la ciberviolencia de género, pero tiene algunas características diferentes. Evidentemente, están los dispositivos con los que se realiza este tipo de violencia. Los estudios que se han hecho no aclaran cuál es la prevalencia, pero solo hace falta echar un vistazo a la forma en la que nos comunicamos hoy en día para darse cuenta de ciertas cosas. Al igual que nos comunicamos mandando mensajes positivos, también se utiliza para acosar, para insultar o para menospreciar a otras personas.
– ¿En qué tipo de situaciones sucede?
– Centramos la investigación en las relaciones de pareja, sobre todo de exparejas y con más frecuencia entre los jóvenes. Aquí es donde encontramos más casos de acoso a través de los dispositivos tecnológicos, en plataformas que todos utilizamos como WhatsApp o X (antes Twitter).
– ¿Sólo entre los jóvenes?
– Para nada. Siempre hablamos de la juventud, de lo que ellos padecen, de lo que ellos sienten, de cómo se relacionan, cómo se comunican o manejan los dispositivos electrónicos. Existe un engaño tremendo en la sociedad en general, una creencia de que solamente son los jóvenes los que utilizan estos dispositivos. No es cierto en absoluto. Hoy en día, ¿quién no está utilizando continuamente el móvil o los mensajes de WhatsApp? Para absolutamente todo, no solo para relacionarnos sino también en el trabajo. En entornos laborales también se pueden producir este tipo de situaciones y con personas de más edad involucradas, en cualquier contexto en el que los dispositivos estén presentes.
– ¿Qué otras características tiene la ciberviolencia de género?
– El anonimato es una de ellas. En muchas ocasiones ves quién es la otra persona, por ejemplo, por el perfil de Instagram pero otras veces se utilizan perfiles falsos. Esto causa un impacto psicológico negativo considerable a las víctimas de una ciberviolencia de género. Es una situación bastante preocupante y las instituciones ya han tomado cartas en el asunto, desde el punto de vista de la legislación penal hasta protocolos de la policía.
– ¿Están funcionando estos protocolos?
– Son muy necesarios porque en algunos casos en los que se han denunciado este tipo de ciberdelitos la policía no ha sabido muy bien cómo empezar a investigar, entre otras cosas porque están completamente desbordados. La ciberdelincuencia ha llegado a nuestras vidas de una forma impresionante, y ya no solamente hablo de ciberviolencia de género, sino también de ciberestafas. Las unidades especializadas en ciberdelincuencia están completamente desbordadas. Hay muchas situaciones que generan impacto psicológico en las víctimas pero que son realmente difíciles de poner sobre la mesa de una comisaría y poder denunciarlas. Ahí tenemos el problema.
– ¿En qué momento es consciente una persona de que está siendo víctima de ciberviolencia de género?
– Hay muchas modalidades de ciberviolencia de género. Por ejemplo, cuando una persona con la que has terminado una relación te está acosando constantemente, pero en lugar de perseguirte por la calle no para de enviarte mensajes, llamarte o insultarte y lo hace de forma insistente y repetitiva, estarías claramente siendo víctima de ciberviolencia de género. Normalmente la violencia va a más y la víctima llega a sentirse intimidada. Se siente preocupada porque esa persona puede estar obsesionada o puede llegar a hacer algo más grave de lo que en principio parecía.
– ¿Cómo recomienda atajar este tipo de episodios?
– Nosotros como juristas siempre decimos que hay que denunciar, pero la justicia llega tarde muchas veces y en ocasiones con medidas que no son eficaces. La víctima no es quien tiene que cambiar de vida, pero puede autoprotegerse con todo lo que esté en su mano. Por ejemplo, se puede eliminar la cuenta en redes sociales o cambiar de número de teléfono si es necesario. No tiene por qué hacerlo pero son medidas intermedias que se pueden adoptar hasta que llegue la justicia. Yo preferiría aislarme digitalmente o cambiarme de cuentas para no tener que aguantar todo esto.
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