Etorkizuna Eraikiz

«El alzheimer me ha permitido descubrir la solidaridad y la felicidad»

«El alzheimer me ha permitido descubrir la solidaridad y la felicidad»
Koldo Aulestia, presidente de Afagi
MIRARI GÓMEZ

-¿Qué quería ser de mayor?

-Quise ser diseñador industrial y así fue, aunque siempre tuve una inclinación por las relaciones humanas. Me da pena no haberme decantado por un tipo de estudio más social.

-¿Cómo ha acabado presidiendo AFAGI, la Asociación de Familiares y Amigos de Personas con Alzheimer de Gipuzkoa?

-Desde los 15 años he desarrollado una actividad de voluntariado en diversos ámbitos. Por circunstancias familiares acudí a AFAGI buscando una ayuda que ahora estoy queriendo devolver. El alzheimer es una lotería que nadie quiere que le toque y que no le deseo a nadie, pero que me ha permitido descubrir la verdadera solidaridad y la felicidad. A mis 70 años, deseo que mi envejecimiento activo y saludable sea hacer lo que me gusta en AFAGI.

-A día de hoy, ¿qué es lo que más le preocupa del futuro?

-La soledad. Aunque es un problema que ya está presente en la sociedad, me inquieta que las personas se sientan solas y la fragilidad que ello conlleva.

-¿Cómo se imagina el porvenir de Gipuzkoa?

-Vivimos en un entorno privilegiado. Es envidiable la actividad que tiene el movimiento social guipuzcoano y su gran cultura asociativa. Sin embargo, creo que el ego de las personas es un lastre que se debe superar si se quiere construir entre todos una sociedad futura mejor.

-¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?

-El paso de reforzar la actuación ya está dado y eso es una gran noticia. Administración y agentes sociales hemos establecido unos lazos de colaboración para analizar alternativas y avances que garanticen el cumplimiento de una calidad de vida digna. Por parte de la sociedad, es necesario reflexionar sobre la comunidad que queremos y construirla entre todos, desde un plano de igualdad en actuación y en acción. Pese a que la gran responsabilidad de dar una respuesta integral la tengan las instituciones, la sociedad civil es corresponsable de abordar de forma integral esta enfermedad, en cuatro aspectos: servicios socio-sanitarios, formación, investigación bioclínica y social, y aspectos jurídicos y económicos.

-¿Cómo cree que evolucionará el ámbito de la salud mental y el envejecimiento?

-Muy a mi pesar, creo que las enfermedades de demencia no tendrán solución a corto plazo. Me gustaría que desapareciese la estigmatización hacia estas dolencias y que la sociedad hiciese un trabajo por comprenderlas. Cuando escucho hablar del 'entorno inclusivo' me enfado porque es más coherente y correcto hablar de la 'no exclusión' de estas personas y sus acompañantes, gente que siempre ha tenido un hueco en la sociedad, pero que el día que tienen un diagnóstico, se les aparta de sus hábitos y relaciones. Cambiemos esto normalizando el alzheimer.

-¿El hecho de que sea una enfermedad 'invisible' juega a favor o en contra?

-Totalmente en contra. La realidad es que hay una resistencia al alzheimer y lo demuestran el 30% de los casos no diagnosticados. La gente tiende a la ocultación y a la vergüenza, es una enfermedad que tarda en llegar al especialista porque pasa mucho tiempo escudada en otros diagnósticos como la depresión. Es necesario asumir la enfermedad y preparar a la sociedad para su aceptación, que se vea a los que la padecen como personas y no como enfermos mentales, ni como chalados.

-«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?

-En el conjunto de la sociedad, me gustaría que así fuera. No obstante, quisiera que en el ámbito del alzheimer el futuro fuese más hombre. En AFAGI vemos que los varones no han asumido la carga familiar que genera una enfermedad así.

-¿Qué opinión le merece el programa de la Diputación Etorkizuna Eraikiz?

-Es un gran ejemplo de interacción transparente, horizontal y con un objetivo común: dejar de lado las ideas individuales y trabajar por las metas comunes. Considero que es una iniciativa positiva.

-¿Qué papel jugará AdinBerri, el Centro de Referencia en Atención al Envejecimiento impulsado por la Diputación?

-Lo definiría como un papel tractor entre distintos agentes activos. Es muy necesario porque las estimaciones revelan cifras preocupantes: dentro de unos años, el 50% de la población será mayor de 80 años; y para 2050, seremos la comunidad más envejecida de Europa. Hay una verdadera preocupación por el envejecimiento y se quiere actuar.

-En la actualidad, unos 12.000 guipuzcoanos padecen alzheimer, una cifra que podría doblarse en una década. ¿Está la sociedad preparada para afrontar esa situación?

-No, porque a día de hoy el estigma es un gran hándicap que nos impide saber convivir con la enfermedad. El alzheimer va a tener un gran impacto en el futuro y para afrontarlo necesitamos un pacto social y político.

-¿A qué nivel está Gipuzkoa en cuanto a investigación sobre el alzheimer?

-Gipuzkoa es un territorio avanzado en investigación, pero echo en falta una mayor interacción entre las entidades investigadoras a nivel global. Soy crítico en ese aspecto y aprovecho para demandar una mayor colaboración entre los que luchan por ese mismo objetivo.